“No comparto la idea de ser supermercado del mundo”

7 de septiembre, 2017

Dardo Chiesa CRA

 

Entrevista a Dardo Chiesa Presidente de Confederaciones Rurales Argentinas CRA

 

Dardo Chiesa es ingeniero agrónomo de profesión y productor agropecuario, por vocación. Desde el 2015 enfrenta el gran desafío de ser el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas CRA. En diálogo con El Economista, habló sobre la coyuntura agropecuaria argentina. En este contexto, destacó: “Estamos mejor que hace cinco años. Antes, no podíamos ni opinar, eramos el enemigo”.

 

¿Cuáles son los principales obstáculos que atraviesa el productor?

Desde el marco de los negocios, la falta de competitividad. Tenemos un marco impositivo que es adverso y una inserción en el mundo muy complicada. Queremos venderle al mundo, pero le compramos bastante poco. El modelo argentino subsidia sustitución de importaciones, y este es un tema que al sector agropecuario lo complica, y mucho. No tenemos una política agresiva de inserción de productos en el mundo en función de que no hemos definido la relación con el Mercosur. Tampoco hemos definido una agenda de relación con los países a los cuales les podemos generar productos, lo cual provoca muchos problemas de competitividad. Cito un ejemplo, vino argentino versus vino chileno en EE.UU. El vino chileno entró libre de aranceles y nosotros pagamos arriba del 30% ¿Cómo hacemos para competir con un diferencial así? Hay que resolverlo. Estos temas no se han debatido lo suficiente para que lleguemos a otro tipo de conclusiones. No podemos esperar más porque mientras Argentina debate, nuestros competidores venden y ganan mercados. Si lo miramos desde el punto de vista físico, un gran obstáculo para el productor son las inundaciones y todos los problemas que acarrea, desde sociales hasta empresariales.

 

¿Hay soluciones para las inundaciones?

Soluciones inmediatas hay pocas. Son soluciones de emergencia para brindar transitabilidad. Con respecto a los excesos de agua se tienen que llevar adelante las obras que no se han hecho y eso de mediano a largo plazo (de 2 a 5 años mínimo) ya que todavía no se han definido los proyectos que se van a realizar. Si estamos en un escenario de cambio climático donde las precipitaciones van a ser mayores, necesitamos ingresar en sistemas de producción que tengan comprendido un mayor consumo de agua. Tendremos que volver a pasturas, sistemas de dos o tres cultivos por año. Pero lleva mucho más tiempo este cambio de mentalidad.

 

¿Qué opina CRA sobre la importación de carne cerdo desde EE.UU.?

Nuestra posición es negativa porque EE.UU. tiene una enfermedad que se llama Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino (PRRS). Hay una posibilidad real de que con los cerdos americanos nos compremos esa enfermedad que Argentina no tiene. No sólo encarecería los costos de producción sino que, además, frenaría mercados, y hay mercados a los que podemos entrar porque justamente estamos libres de PRRS.  Creemos que los status sanitarios no se rifan así nomás y que el Gobierno ha entrado en una suerte de querer compensar el tema de la carne de vaca con la carne de cerdo y de alguna manera compensar la balanza de comercio con EE.UU. Me parece que no es el camino y no hay que hacer ningún canje. Hay que trabajar con seriedad, pedirle los requisitos sanitarios a EE.UU. de la misma manera que ellos nos piden con el tema aftosa y actuar en consecuencia. No creemos que estén dadas las condiciones para dejar entrar cerdo de EE.UU.

 

¿Cuál es la propuesta del sector para la reforma tributaria?

Un sistema tributario que sea mucho más simple, fácil, ágil y que además elimine la presunción que tienen del sector de que es evasor. Cuando decimos que la reforma debe ser integral es porque el Estado, desde la Nación hasta los municipios, arman su sistema tributario sin importarle lo que hace el escalafón superior.  El productor siempre tiene la misma billetera, es el mismo que paga en los tres estamentos y, por otro lado, cuando los estados tanto nacional como provincial y municipal hacen actualizaciones, siempre están tratando de financiar su presupuesto sin fijarse la capacidad contributiva que tiene el sector.  A veces, por mantener estados demasiado grandes, lo que hacen es gravar de una manera asfixiante al sector. Entonces, pónganse los tres estados, fíjense como vamos a tributar y analicen la capacidad contributiva que tiene el sector. Sabemos que el Estado Nacional está trabajando y conocemos los lineamientos que el Ministerio de Agroindustria ha mandado al de Hacienda. Quisiéramos ser escuchados y sentarnos en el Ministerio de Hacienda en la mesa donde todos los sectores deberían estar para ver que porción del presupuesto vamos a pagar entre todos. En el imaginario de los funcionarios, el sector agropecuario es el rico de Argentina. No pasa por ahí el asunto. Todo el mundo piensa que al agro se lo puede exprimir más todavía. El sector agropecuario necesita expandirse y necesita inversión. Hoy, cualquier producción para agregar valor requiere tasas de recuperación de capital y de inversión coherentes, y un esquema tributario que sea equitativo con el resto de los sectores. No nos vamos a fijar si otros sectores de la economía pagan más o menos, lo que queremos es que las cargas estén igualmente repartidas.

 

¿Qué le falta a Argentina para ser el supermercado del mundo?

Primero, nos falta mercadería. No podemos ser un supermercado sino que podemos ser una boutique de productos de alto valor. No comparto la idea de ser supermercado del mundo. Por otro lado, el supermercado es un local de libre comercio y nosotros tenemos una economía cerrada. Antes que nada, deberíamos definir qué tipo de negocio  queremos y que queremos vender: commodities, aceite, biodiésel, aceite oliva, aceitunas o soja. Y si queremos competir, tenemos que ir a pelear los aranceles de compensación que nos están poniendo en el mercado. Nos castigan porque nosotros hacemos lo mismo con los otros productos que entran a Argentina. Si queremos tener una economía de mercado hay que jugar con todo, y no es compensar carne de vaca con la de cerdo sino compensar carne de vaca con las industrias en las que los otros países son competitivas. La actitud de CRA es siempre proactiva con un Gobierno de puertas abiertas que nos llama continuamente para debatir los temas. Cuando uno dice que no está de acuerdo, lo que hace es generar un debate. En el debate debemos rescatar que hay gente muy capaz y que a veces nos toca ganar y otras, perder. Cuando uno gana, gana y cuando pierde, aprende. Al país, lo construimos entre todos, y tampoco el sector agropecuario va a salir adelante si el país no lo hará. Estamos mucho mejor que hace cinco años. Antes, no podíamos ni opinar, eramos el enemigo.

 

¿Cómo ve al productor agropecuario argentino?

Es un productor pyme. El 99% de los productores son empresas familiares que trabajan en sus establecimientos y llevan adelante pymes que tienen un alto impacto social por lo que representa ser una empresa familiar. Además, tienen un alto arraigo en el territorio, lo cual es muy importante, ya que mucha gente piensa que el productor vive en Buenos Aires o en el Gran Rosario y que solo los fines de semana va al campo, eso no es verdad. El productor trabaja todos los días y hay un gran componente de trabajo familiar en su explotación. A su vez, es un empresario, uno de las personas más eficientes del mundo en lo que hace, porque más allá de todas las contingencias está en el top de la calidad de los productos, de las eficiencias productivas y productivas. El productor agropecuario, no tiene nada que envidiarle ni a los americanos, ni a los europeos, ni de ningún otro lado. Es un formidable generador y tomador de tecnologías, con lo cual es un recurso humano que hay que cuidar, y mucho.