¿Qué necesita una automotriz para triunfar en Argentina?

4 de septiembre, 2017

¿Qué necesita una automotriz para triunfar en Argentina?

 

Por Alejandro Shaw

 

El kaisen (mejora continua) es un proceso de gestión de la calidad basado en pequeños cambios enfocados a un objetivo. Se comenzó a aplicar en el Japón a mediados del Siglo XX como método para reconstruir una nación devastada por la Segunda Guerra Mundial. Toyota fue una de las empresas que lo tomó como un estandarte y su filial en Argentina lo replica a la perfección. El resultado se refleja en las cifras que son la envidia de la competencia.

 

“El incremento de la producción se debe al aumento de las exportaciones”, dijo Diego Prado, director de Asuntos Corporativos de Toyota Argentina, ante El Economista. “Debido a la crisis de Brasil, perdimos la posibilidad de colocar allí 20.000 vehículos de los 50.000 que exportábamos, pero pudimos redirigirlos a otros países de la región. El 50% de las divisas que genera la industria automotriz del país son generadas por Toyota”, agregó.

 

“El caso de Toyota llama la atención porque su desempeño diverge notoriamente del resto de la industria automotriz nacional”, opinó el economista Federico Muñoz. “Excepto algunos unicornios IT (Information Technology), que explotaron la ventaja del capital humano bien remunerado y que exportan sus trabajos, casi no se registran casos de empresas argentinas que hayan experimentado un crecimiento interesante en los últimos años“, agregó.

 

“Mientras que el agregado de la producción nacional de autos cayó 9,8% entre 2015 y 2016, Toyota aumentó su producción 28% en el mismo período”, dijo Franco Roland, analista sectorial de la consultora Abeceb, a El Economista.

 

Para ser competitivo en mercados emergentes, con escalas y dinámicas muy distintas, es muy riesgoso centrarse en pocos mercados. En estos casos, una buena estrategia consiste en satisfacer la demanda de varios mercados al mismo tiempo.

 

Según un informe elaborado por Muñoz, a contramano del resto del sector automotor, la producción local de la empresa japonesa aumentó de manera sostenida en los últimos años. En 2011, produjo 69.000 unidades, lo que representó el 5% del total nacional y, en los últimos doce meses, la producción de la compañía alcanzó las 113.000 unidades, 24% del mercado argentino.

 

Cabe mencionar que la filial local de Mercedes-Benz también aumentó su producción en el mismo período. Sin embargo, la escala de fabricación de la empresa de origen alemán representa el 10% de la actividad local de la compañía nipona.

 

A largo plazo

 

“Desde que Toyota instaló su planta en Zárate nunca fue para atrás. Tiene planes de inversión a largo plazo reales, planes a cuarenta años. El resto de las automotrices van a cinco años”, dijo a este medio un especialista en marketing que trabaja en una empresa de la competencia y prefiere hablar en off the record. “Es como si a Toyota no le importase la economía argentina”, agregó.

 

Entre 2013 y 2015 Toyota invirtió US$ 800 millones con el objetivo de ampliar su capacidad productiva de 92.000 a 140.000 camionetas. “En la fase final de la era kirchnerista, Toyota no dejó de apostar al crecimiento de la producción, pese a la hostilidad del clima económico y político”,  sostuvo Muñoz.

 

Aún más impactante es la dinámica de las exportaciones de la compañía. “Mientras las ventas al exterior del resto de las terminales cayeron de 460.000 unidades en 2011 a 125.000 en el último año, las de Toyota se incrementaron de 47.000 a 77.000. Este incremento representa un saltó de su cuota de mercado de 8% al 38% del total de los vehículos exportados”, dijo.

 

“Como todas las empresas japonesas, Toyota sigue una cultura a largo plazo y apuestan a proyectos globales”, dijo Roland.

 

Una pick-up cada 97”

 

“Toyota es la única compañía que apostó a la reformulación de una pick-up con los máximos estándares de calidad. La Hilux fue en 2016 el vehículo más vendido de Argentina. Es la más robusta para el trabajo y una de las más cómodas para el día a día”, dijo el especialista en marketing que trabaja en la competencia.

 

Debido a una estrategia mundial, Toyota decidió abastecer al mercado de América Latina (salvo México) con las Hilux fabricadas en Argentina, en lugar de hacerlo con las producidas en Tailandia.

 

“Como la mayor parte de nuestras exportaciones proviene de la Hilux, un vehículo de alto valor agregado y gama alta, el 25% de la producción representa un porcentaje más alto de las divisas ingresadas al país”, amplía.

 

La pick-up de Toyota se comercializa en la Argentina entre los $463.000 y $892.000, dependiendo de la motorización y el nivel de equipamiento, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).

 

“Logramos reducir de 107 segundos a 97 el takt-time (cadencia de fabricación) de una Hilux”, afirmó Prado.

 

Buenas relaciones

 

Según analistas del sector, Toyota cuenta con un esquema de proveedores muy exigente y una excelente relación con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) y con la Asociación de Supervisores de Mineros, Metalúrgicos y Mecánicos (Asimra).

 

“Este año contratamos 350 personas que se postularon y que provenían de otras empresas del sector”, aseguró Prado. “Venimos trabajando hace más de diez wwaños con Smata y Asimra para mantener una relación de diálogo y apoyo mutuo”, agregó.

 

Cuando iniciaron las operaciones en el país, en 1997, Toyota tenía 500 empleados y, ahora, cuenta con una plantel de 5.400.

 

“Es muy difícil convertirte en proveedor de esta empresa por todas las certificaciones y los altos estándares de calidad que exige. Pero una vez que llegaste, entrás a una luna de miel porque te va a ir muy bien debido a la inmensa escala de producción y porque te capacitan con ingenieros de Japón”, señaló Roland.

 

“Además, la integración de autopartes nacionales es una de las más altas del mercado. Todos los componentes de la Hilux argentina son producidos en el país”, agregó.

 

Al igual que una línea de montaje exitosa necesita funcionar como una cadena bien aceitada, los  los beneficios de un circulo virtuoso también se aprecian en las estrategias comerciales de las empresas que implementan planes a largo plazo y encuentran, en una crisis, una oportunidad.