Merkel va a ganar, pero aún no sabe con quien gobernará

20 de septiembre, 2017

Merkel va a ganar, pero aún no sabe con quien gobernará

 

Más de 60 millones de alemanes elegirán este domingo a por los menos 598 legisladores pero que pueden ser más por el particular sistema electoral del país. Con un resultado previsible, lo más atractivo comenzará el día después.

 

Un dato a destacar es que el partido ultranacionalista Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland)  podría  obtener, según los últimos sondeos,  entre el 8% y 12%  y de esa manera tendría una importante presencia en el próximo Congreso. Algunos cálculos previos estiman que AfD podría tener entre 70 y 80 legisladores y convertirse en la tercera fuerza en el Bundestag en el que hoy hay cuatro bloques: el oficialista democratacristiano  (CDU/CSU),  la socialdemocracia (SPD), los verdes (Die Grüne) y la izquierda más dura (Die Linke).  Desde la Segunda Guerra, nunca hubo legisladores de  fuerzas de ultraderecha, porque para evitar su presencia, el sistema electoral exige lograr al menos el 5%  de los votos para acceder al Congreso. Pero esa tradición se rompería con la llegada de los representantes de AfD que tiene su mayor respaldo en los estados menos desarrollados del país que antes formaban parte de la Alemania comunista. Sería el hecho más novedoso en unas elecciones en las que no se esperan grandes sorpresas dado que Angela  Merkel obtendría su cuarto mandato, por lo cual sumaría otros cuatro años a los doce que ya lleva en el poder y así superaría la permanencia en el cargo de canciller de Konrad Adenauer y la de su mentor político Helmut Köhl. La canciller obtendría más del 35% de  los votos mientras que los socialdemócratas reunirían algo más del 20%

 

Más de 60 millones de alemanes, elegirán este domingo a por los menos 598 legisladores pero que pueden ser más por el particular sistema electoral del país

 

El liderazgo de Merkel excede a Alemania porque es la principal figura política de Europa que  enfrentó varios desafíos en los últimos tiempos como el bajo nivel de actividad económica, las dudas sobre la continuidad del proyecto de integración, el Brexit, los problemas con la moneda común y la crisis de los refugiados. Los resultados de Alemania en el plano económico son muy superiores a los de sus vecinos  a los cuales se llegó con mucho pragmatismo que es uno de los rasgos del estilo de gobierno de la canciller. La figura de Merkel creció también en el mundo en  contraposición a la imagen de Donald Trump que parece dispuesto a resignar unilateralmente el liderazgo global que ejerció Estados Unidos en las últimas décadas.

 

Muchos analistas sostienen que el verdadero interrogante no es sobre el resultado de las elecciones sino sobre la coalición de gobierno que necesariamente deberá armar Merkel porque no tendrá la mayoría absoluta de los escaños. Existen varias posibilidades, la primera de ellas es volver a lograr un acuerdo como en 2009 con los liberales  del FDP (Freie Demokraten)  pero quizás no obtengan la representación parlamentaria suficiente para conformar una coalición mayoritaria. Otra alternativa es mantener “la gran coalición”  formada en 2013 con el SPD y que produjo resultados positivos pese a la baja afinidad histórica entre los socios y que expresa el deseo de estabilidad en torno a un gobierno de centro que tienen hoy los alemanes. Una tercera posibilidad, la menos probable, es construir una alianza que se conoce como Jamaica porque los colores que identifican a los tres partidos que la integrarían (CDU/CSU, Verdes y FDP) son iguales a los de la bandera de la tierra de Bob Marley.

 

Por eso, lo más interesante del proceso electoral comenzará a partir del 24 de septiembre cuando se defina la coalición que gobernará Alemania con Merkel a la cabeza. A principios de año muchos analistas internacionales mostraban preocupación por un auge nacionalista en Europa que se manifestaría en el apoyo a los candidatos populistas en las elecciones, incluidas las de Alemania. Pero el 24 de septiembre se terminará de demostrar que esa preocupación era infundada.