Industria seguirá siendo mayor impulsora de empleo (aunque no la generadora)

8 de septiembre, 2017

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Por Daniel Glatstein Economista  

 

En el último tiempo viene creciendo la discusión en torno a las implicancias que tendrá en el empleo la nueva generación de robots que se están sumando a las fábricas. Se realizan cálculos, estimaciones, se analizan variables y potenciales impactos.

 

Los resultados que surgen de los distintos estudios apuntan a comprender las consecuencias que tendrá sobre el empleo la competencia de los robots. Siguiendo un razonamiento lineal y superficial, se podría llegar a concluir que el sector manufacturero va a tener menos importancia relativa en la creación de empleo y, a partir de esto, concluir que se deben reorientar los esfuerzos para generar mayor actividad en otros sectores, y así compensar las pérdidas esperadas en el número de trabajadores en la industria. Es probable que no sea ésta la mejor solución posible porque la importancia relativa en la creación de empleo no depende únicamente del que genera el sector sino que hay otros elementos a considerar.

 

Siguiendo un razonamiento lineal y superficial, se podría llegar a concluir que el sector manufacturero va a tener menos importancia relativa en la creación de empleo y, a partir de esto, concluir que se deben reorientar los esfuerzos para generar mayor actividad en otros sectores

 

A mediados de los años ‘50 del Siglo XX, el empleo en servicios de EE.UU. superó al industrial y esa tendencia no dejó de profundizarse. De acuerdo al US Bureau of Labor, actualmente el número de trabajadores en educación y servicios de salud más que duplica al que se encuentra ocupado en el sector manufacturero. Más aún, en los últimos cincunta años el empleo en el sector manufacturero no ha crecido y tal es así que, en 1942, el número de empleados industriales era similar al actual en Estados Unidos. mientras que el número total de trabajadores del sector privado en el mismo período se expandió 257%. Este fenómeno se replica para cualquier serie de datos que uno quiera tomar, y no quedan dudas de que la industria expulsa empleo. O sea que no se trata de un fenómeno coyuntural del último tiempo, ni sería novedoso afirmar que el sector manufacturero es estructuralmente expulsor neto de mano de obra. Lógicamente, esta situación se da como resultado de un aumento en la productividad que supera al avance en la cantidad producida. La inquietud actual, entiendo, se genera por el aumento esperado en la velocidad de destrucción de empleos industriales.

 

Visiones alternativas

 

A partir de esta situación, seguramente, habrá que considerar nuevas necesidades de capacitación en el mercado laboral. Lo que no implica de ninguna manera concluir que la industria sea menos importante, incluso para la creación de empleo. Aunque parezca paradójico, el empleo es más demandado en aquellos países que cuentan con un sector manufacturero robusto. En este sentido, resulta interesante mencionar un estudio reciente realizado por el INTI sobre el sector fundidor porque es representativo de una industria básica, de los primeros anillos de la cadena de valor, alejado del concepto de “nuevas tecnologías”, ya que se trata de procesos que en esencia existen desde hace varios miles de años. Este estudio, realizado por el equipo del economista Juan Manuel Labanca, da cuenta de que el país con más kilogramos fundidos por habitante es Alemania, seguido por Japón. Argentina, en el 2014, realizó apenas 2 kilogramos de fundición por habitante, contra 65 kilogramos que alcanzó Alemania. Por lo cual, vemos que hay mucho camino por recorrer.

La industria ha sido y seguirá siendo una fuente fundamental de generación de valor agregado que, como lo viera Carlos Pellegrini, permite transformar la inteligencia y actividad de su población en valores y riqueza

 

La industria ha sido y seguirá siendo una fuente fundamental de generación de valor agregado que, como lo viera Carlos Pellegrini, permite transformar la inteligencia y actividad de su población en valores y riqueza.

 

De acuerdo a la visión de Ricardo Hausmann (MIT), la base para el desarrollo económico está en el aumento del conocimiento productivo de un país. Los países desarrollados son los que saben hacer muchas cosas y, entre ellas, cosas complejas que pocos saben hacer. La actividad industrial es impulsora del conocimiento, genera nodos de know-how que no son fácilmente asequibles por otros países, sino que requieren de un largo camino y un esfuerzo constante.

 

El sector manufacturero es la gran oportunidad y, por ende, la gran apuesta que, como sociedad, tenemos que hacer para generar riqueza y empleo

 

La demanda de servicios, fuente traccionadora de mano de obra, se dará en la cantidad y calidad acordes a la riqueza que pueda generar una sociedad. En ese sentido, el sector manufacturero es la gran oportunidad y, por ende, la gran apuesta que, como sociedad, tenemos que hacer para generar riqueza y empleo.