Una industria heterogénea y con grandes desafíos

1 de septiembre, 2017

Una industria heterogénea y con grandes desafíos

 

Por Fausto Spotorno Director de OJF y Asociados

 

Desde mediados de 2015 la industria ha estado en recesión y recién ha comenzado a recuperarse en septiembre del año pasado y a julio acumulaba, según el IPI-OJF,  un alza del 5,7%  desde entonces. Pero lo cierto es que esta recuperación no es homogénea entre todos los sectores de la industria y muchos de ellos aún no la perciben.

 

A la industria argentina, se la puede dividir en cuatro grandes rubros: a) rubros de la cadena agrícola; b) rubros vinculados a la construcción; c) sectores atados al consumo interno y d) sectores vinculados a la exportación a Brasil.

 

Así, por ejemplo, la producción de aceites, harinas o maquinaria agrícola están atadas a lo que suceda con el sector agrícola. La producción automotriz, por el contrario, está vinculada a lo que suceda en Brasil, el cemento está atado a la construcción y las bebidas o los empaques de plásticos se vinculan con el consumo interno. Es por ello que aún se observan muchas disparidades en la industria.

 

Lo cierto es que esta recuperación no es homogénea entre todos los sectores de la industria y mucho de ellos aún no la perciben

 

Dado que la economía está siendo impulsada por la expansión en el volumen de la cosecha y por la fuerte recuperación de la construcción, es natural que los sectores de mayor crecimiento sean los de la producción de minerales no metálicos (cemento, ladrillos, etcétera) y las metálicas básicas. De hecho, en julio el sector de metálicas básicas se mostró como el rubro que mayor incremento evidenció en este mes, tras avanzar 17,7% respecto a julio de 2016 y el de minerales no metálicos presentó una suba interanual de 16,8%, marcando así la mayor variación desde el comienzo del año.

 

La producción de alimentos y bebidas presenta un contexto más heterogéneo. Dentro de este rubro se mezclan sectores vinculados a la exportación como harinas que crecen al 5% o aceites que subieron al 8% porque están atadas a la producción agrícola y las bebidas que cayeron 1,2% y están atadas al consumo interno.

 

Con respecto a este último los datos son también algo disimiles, porque algunos rubros crecen, como la faena de carnes, y otros caen como la producción de empaques de plástico. Lo cierto es que los rubros vinculados al consumo no muestran demasiado dinamismo. Esto se debe en parte a que la estructura del consumo está cambiando y en parte, a las dificultades para ganar competitividad en algunos productos locales, como lo es la industria de electrónicos. Pero tampoco se puede decir que a todos los vaya mal.

 

Por ejemplo, la producción de aceites, harinas o maquinaria agrícola están atadas a lo que suceda con el sector agrícola. La producción automotriz, por el contrario, está vinculada a lo que suceda en Brasil

 

Finalmente, el sector industrial que más está sufriendo es el que está vinculado a Brasil. Durante el año pasado, este sector sufrió fuertes caídas debido a la menor demanda de nuestro vecino. Hay que tener en cuenta que Brasil y el Mercosur en general representan casi el 50% de las exportaciones industriales que no tienen un origen agropecuario. No obstante, algunas mejoras comienzan a verse, pero todavía muy lentamente.

 

La industria está comenzando a recuperarse y en julio creció 4,5% anual según el IPI-OJF. Pero aún tiene espacio para expandirse, teniendo en cuenta que tiene una elevada capacidad ociosa. Lo cierto es que el desafío para la industria es grande: el mercado interno está en pleno proceso de adaptación a las nuevas condiciones económicas y el principal mercado de exportación está atravesando una fuerte recesión. Adicionalmente, el sector se enfrenta a una fuerte presión tributaria y a un exceso de regulaciones y a medida que la economía se normalice mayor será la necesidad de que gane productividad.