Argentina ante la maldición de la restricción externa

20 de septiembre, 2017

Más exportaciones

 

 Por Carlos Boyadjian

 

En un contexto en el que se prevé que el comercio internacional crecerá este año en torno al 3,5%, nuestro país perderá participación, en línea con lo que viene ocurriendo en las últimas décadas. Un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), elaborado por Marcelo Elizondo, recuerda que hace medio siglo Argentina representaba 0,85% del comercio mundial, mientras que hoy es apenas 0,35%.

 

Más preocupante es la percepción de la consultora acerca de que “las exportaciones argentinas vienen perdiendo participación relativa en el PIB de manera sostenida desde el inicio del Siglo XXI”. En parte, esto responde a la actualidad de la economía brasileña, nuestro principal mercado en materia de exportaciones. “Una de las explicaciones para que Argentina no recupere aún dinamismo en sus exportaciones es que ante la crisis de Brasil y su pérdida de relevancia relativa, no se ha podido reemplazar esas ventas perdidas a Brasil con desarrollo de otros mercados equivalentes”, sostiene Elizondo.

 

En ese sentido, el informe asegura que “Argentina paga caro la lentitud en incorporar nuevos mercados a su actividad exportadora” y debería observar nuevos mercados. Algunos con relevancia creciente y posibilidades de generar nuevos negocios son la India, Taiwán, Egipto y Argelia, mientras que otros que desaceleraron su presencia son Indonesia y Malasia. Por último, debería aprovecharse mejor la relación con países como Hong Kong, Singapur, Filipinas o Emiratos Arabes Unidos.

 

Dura realidad

 

Las últimas estadísticas de comercio exterior dejan poco espacio para la duda. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en los primeros siete meses del año las exportaciones llegaron a US$ 33.287 millones, una mejora del 1,4% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que las importaciones treparon a US$ 36.715 millones, saltando 15,4% comparado con el período enero-julio de 2016. Con esto el saldo negativo de la balanza comercial se ubica en US$ 3.428 millones y en sólo siete meses supera holgadamente los US$ 2.124 millones registrados en todo el 2016.

 

Un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), elaborado por Marcelo Elizondo, recuerda que hace medio siglo Argentina representaba 0,85% del comercio mundial, mientras que hoy es apenas 0,35%

 

Estos números de por sí debieran encender luces amarillas en los despachos oficiales, porque de seguir la tendencia el déficit de la balanza comercial en todo el año podría superar los US$ 6.000 millones, reflejando de alguna manera los problemas de competitividad de la economía nacional.

 

Como se sabe, la estructura productiva argentina es notoriamente dependiente de insumos, partes y piezas importadas, por cuanto a mayor nivel de actividad en los diferentes sectores productivos, mayor es la demanda de bienes del exterior. Esto se advierte claramente en los datos del Indec, según los cuales mientras las ventas externas se mantienen más o menos estables en torno a los US$ 5.000/5.200 millones mensuales, las importaciones empezaron a tomar velocidad a partir de mayo, reflejando el mayor  dinamismo de la actividad en los últimos meses.

 

El informe asegura que “Argentina paga caro la lentitud en incorporar nuevos mercados a su actividad exportadora” y que debería observar nuevos mercados

 

Un informe de la consultora Abeceb indica que en agosto las exportaciones a Brasil totalizaron US$ 849 millones, registrando un incremento de 6,5% interanual pese a lo cual  “las exportaciones al país vecino siguen 15% por debajo de 2015 y casi 50% por debajo del nivel histórico registrado en 2013”, explica la consultora. En el mismo mes las importaciones argentinas desde Brasil tuvieron un salto del 30,8% interanual. “Este guarismo representa una expansión del 74% interanual, con un déficit acumulado de US$ -5.286 millones entre enero y agosto de 2017, 75% por encima del valor registrado en el mismo período de 2016”, sostiene Abeceb.

 

Perspectivas

 

Más allá de los números, lo relevante en este punto es que en la política económica del Gobierno, inversión y exportaciones son los dos pilares en la búsqueda del crecimiento económico. La inversión se está moviendo lentamente, más bien empujada por la obra pública y no tanto por los aportes privados, mientras que las exportaciones, una de las fuentes clave de generación de divisas– la otra es el endeudamiento– no logran crecer a buen ritmo y contribuyen a consolidar el abultado déficit de la balanza comercial, frente a importaciones que en el mismo período, aumentan mucho más.

 

La pregunta es si este modelo es sostenible, porque más temprano que tarde será evidente la necesidad de más dólares para continuar  “alimentando” la actividad económica, en un escenario en el que el volumen de la deuda pública –externa e interna– también se acerca a niveles récord y el costo del financiamiento empezará a jugar su partido en algún momento.