Compensación y cláusula gatillo, claves de las paritarias que vienen

14 de marzo, 2017

 

En abril comienza la temporada alta de paritarias y dado que encontrará a los distintos sectores en situaciones muy diferentes, los especialistas creen que volverá a darse un escenario de mucha dispersión en los acuerdos. La cláusula gatillo tuvo protagonismo en las principales negociaciones que se dieron en lo que va del 2017 – la de bancarios y docentes, que funcionan como una referencia de cara a las discusiones futuras– y es probable que esa herramienta vuelva a estar presente en las próximas mesas de paritarias, fortalecida ahora por la existencia de un instituto de estadísticas oficial confiable. En este marco, y una vez garantizado mediante ese mecanismo que los salarios se mantendrán al menos en los mismos niveles que la inflación, la partida más difícil tendrá que ver con cómo se resuelve en cada caso la compensación por lo perdido el año pasado.

 

Antecedente bancario

 

La primera paritaria resonante de este año fue la de los bancarios, que se cerró luego de un fuerte conflicto que implicó huelgas e intervenciones judiciales. Finalmente se llegó a un acuerdo en el que se desdoblaron los aumentos, estrategia que a juicio del economista Ariel Lieutier, del Instituto de Economía y Trabajo de la Fundación Germán Abdala, puede ser replicada en otros sectores. En concreto, los bancos otorgaron un incremento del 4% en compensación por lo perdido durante el 2016 y otro en concepto de adelanto por la inflación de este año. Este último porcentaje, que es 19,5%, quedó asimismo sujeto a una actualización. Así, el aumento total que tuvo el sindicato es de 24,3%, pero la cláusula a partir de la cual se activa la indexación de los salarios se ubica en 19,5%.

 

Ese es un camino posible para resolver una demanda de recuperación de lo perdido, aunque ese deterioro salarial haya sido muy distinto en las diferentes ramas de actividad, variando entre el 2% y el 12%, según distintos economistas.

 

Que la cláusula gatillo haya quedado contemplada en el acuerdo homologado de los bancarios y que haya sido puesta también en la mesa a la hora de negociar con los docentes es para Lieutier señal de que volverá a aparecer en muchas de las discusiones venideras como estrategia para discutir a niveles más bajos.

 

Cláusula gatillo

 

La clausula gatillo apareció en convenios firmados en 2016, pero este año presenta nuevas particularidades. “La cláusula que firmó la bancaria ahora es automática. El año pasado era genérica, indicaba que si cambiaban las condiciones las partes se iban a volver a sentar a discutir. Este año dice que si la inflación supera el 19,5% se da un nuevo aumento retroactivo al 1 de enero”, apuntó Lieutier.

 

Desde el Gobierno juegan la carta de la cláusula gatillo porque confían en que la política del Banco Central va a poder mantener a raya la inflación, lo que los expone a riesgos en caso de que no se cumplan sus planes o que los aumentos de tarifas que hay en agenda impacten en una inflación de segunda vuelta.

 

Al decir del abogado laboralista Julián de Diego, titular de un estudio que tiene entre sus clientes a grandes empresas del país, tanto para el Gobierno como para los empleadores del sector privado el gatillo es una herramienta “de doble filo”. “Tiene la ventaja de vaciar de contenido económico y reivindicativo las aspiraciones sindicales, porque le garantiza a los trabajadores que van a tener como mínimo los mismos salarios, con un valor constante, que tuvieron el año pasado. ¿Cuál es el peligro? No es una cláusula gatillo que permite negociar sino que dispara automáticamente la actualización por la comparación con el IPC del Indec. Entonces, si el Gobierno tiene éxito con la inflación, el 18% va a alcanzar y va a sobrar para pagar todos los salarios. Pero si no tiene éxito se va a transformar en un desbarajuste”, especuló.

 

Para Martín Kalos, director de la consultora EPyCA,también tiene riesgos para los trabajadores, relacionado con una posible demora en el ajuste. “A lo docentes bonaerenses, por ejemplo, les habían ofrecido cuatro cuotas del 4,5% y ajustarlo trimestralmente si la inflación superaba ese porcentaje. Pero lo cierto es que en el trimestre los precios aumentan y el salario lo indexan recién al final del trimestre, con lo cual durante tres meses es posible que se pierda poder adquisitivo”, apuntó.

 

Porcentajes estimados

 

Está claro que los distintos sectores han tenido una evolución muy heterogénea en los últimos meses. Para de Diego las actividades más golpeadas estarían dispuestas a firmar 21% de aumento para todo el año, mientras que los sindicatos en mejor situación aspirarán por los menos a alcanzar el 25%. “Es decir que el rango ya no es de entre el 18% y el 20% como pedía el Gobierno, sino que estamos hablando de entre el 20% y 25%”, señaló.

 

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