Reforma previsional en Brasil debe ser urgente, dice FMI

7 de diciembre, 2016

Reforma previsional en Brasil debe ser urgente, dice FMI

 

Si Brasil no reforma su sistema de pensiones, dice el FMI, el gasto previsional llegará a 14% del PIB en 2021, 18% en 2030 y 26% del PIB en 2050. “Reformar el sistema de pensiones es la única opción”, dicen los economista del organismo Alfredo Cuevas e Izabela Karpowicz.

 

Actualmente, argumentan, el gasto total en pensiones en Brasil (incluidos los regímenes de empleados de los sectores privado y público) es de los más altos del mundo: aproximadamente 11,3% del PIB en 2015, una cifra especialmente elevada para un país con la estructura demográfica de Brasil.

 

¿Por qué creció tanto el gasto en pensiones en la principal economía de Sudamérica, y en especial en los últimos quince años? El envejecimiento de la población contribuyó al aumento de la relación gasto en pensiones/PIB. Eso se vio acentuado por la posibilidad de jubilarse a edades relativamente tempranas (muchas personas pueden jubilarse poco después de los 50 años, dependiendo del tiempo que hayan efectuado contribuciones o la categoría de sus empleos).

 

“Resulta importante destacar que el aumento de las tasas de reemplazo promedio (en este caso definidas como la relación entre la prestación media que reciben los jubilados y pensionados y el salario medio de los trabajadores activos) también han elevado el gasto en pensiones desde el 2000”, dicen Cuevas y Karpowicz. Algunos jubilados pueden llegar a cobrar anualmente hasta US$ 100.000 y, en algunos casos, eso puede seguir siendo cobrando por sus familiares cuando los jubilados mueren. Así las cosas, el aumento de las tasas de reemplazo medias implica que el sistema necesita más trabajadores activos para mantener a cada jubilado.

 

Las propuestas

 

La reforma, dice el FMI, debe abarcar el régimen general y los regímenes especiales, por razones tanto de equidad como de economía dado que los afiliados a los regímenes especiales suelen retirarse con jubilaciones más altas. Deben revisarse los criterios de derecho a jubilación, lo que incluye elevar gradualmente la edad jubilatoria, posibilidad debatida ampliamente en Brasil. Además, debe reducirse la duplicación de prestaciones. Debe moderarse el ritmo al que las prestaciones se devengan a lo largo de la vida laboral de los afiliados, para garantizar que el aumento de la edad jubilatoria reduzca los desequilibrios financieros del sistema, y que no sólo postergue el gasto en pensiones. Se recomienda eliminar el vínculo automático entre las pensiones y el salario mínimo (y cambiar la fórmula de indexación del salario mínimo). Se recomienda revocar las exenciones a los impuestos sobre la nómina salarial. El diseño de la reforma debe garantizar que las personas en situaciones vulnerables que podrían verse afectadas por los cambios queden cubiertas por otros programas sociales focalizados. Se debe procurar asimismo abordar las cuestiones relacionadas con la equidad y seguir avanzando en la lucha contra la desigualdad.

 

Fácil no va a ser.