Para defender el empleo, hay que bajar cargas sociales

7 de diciembre, 2016

crisis de empleo

 

por Jorge Colina

 

Los partidos de la oposición luchan intrépidamente en el Congreso por bajar el Impuesto a las Ganancias. Dicen defender a los trabajadores. Un ex funcionario de la gestión anterior, ahora devenido diputado de la oposición, dijo, cuando era funcionario, una verdad: el Impuesto a las Ganancias sólo alcanza al 10% de los trabajadores de salarios más altos. Para ser coherente, entonces, la consigna debería ser: bajar el Impuesto a las Ganancias para defender al 10% de los trabajadores de mayores salarios.

 

Para defender al 100% de los trabajadores, lo que hay que reducir son las cargas sociales que gravan con mucha mayor intensidad al salario que el Impuesto a las Ganancias. Entre aportes personales y contribuciones patronales, todos los trabajadores deben pagar 30% del salario, a lo que se suma 9% de obra social, 5% de ART y otros 5% de aportes sindicales compulsivos. Esto hace una presión impositiva que se aproxima al 50% del salario.

 

A diferencia del Impuesto a las Ganancias, que lo pagan sólo los de más altos ingresos, a las cargas sociales las tienen que pagar todos los trabajadores independientemente del nivel salarial. Para dar una idea de lo irracional que esto resulta tómese en consideración que una familia tipo necesita, para no ser pobre, unos $12.800 mensuales.

 

Según los últimos datos del Indec, el 70% de los ocupados tendría ingresos por debajo de ese valor. Por cargas sociales, aun teniendo ingresos por debajo de la línea de pobreza, esos trabajadores deberían pagar 50% de su salario. Obviamente que no las pagan, por una cuestión de supervivencia, y pasan a trabajar en la informalidad. De aquí que del total de ocupados la mitad está en algún tipo de informalidad. El 25% es un asalariado “en negro” y el otro 25% es un cuentapropista no profesional que, en general, trabaja por su cuenta informalmente porque no encuentra un empleo asalariado bien pago. Este 50% de ocupados que está en la informalidad reporta remuneraciones mensuales promedio del orden de los $6.200. No es una sorpresa. Es el resultado natural de tener cargas sociales tan altas que termina relegando a la mitad de los ocupados con menores remuneraciones a la informalidad.

 

Sintetizando. Todos los trabajadores deben pagar cargas sociales y el 10%, que son los que más ganan, debe pagar además el Impuesto a las Ganancias. Por lógica, si se quiere beneficiar a todos los trabajadores no se debe reducir el impuesto que sólo paga 10% sino que se deben reducir las cargas sociales que les pega a todos.

 

La forma es técnicamente muy simple. En lugar de seguir subiendo el Mínimo No Imponible (MNI) hay que colocar un MNI a las cargas sociales. Esto facilitaría, de verdad, la posibilidad de que gran parte de ese 50% que hoy trabaja en la informalidad se pueda incluir en la formalidad y los de mayores salarios, que hoy se quejan por el Impuesto a las Ganancias, verían reducida la presión impositiva sobre sus altos salarios pero no por la vía de Ganancias sino por reducción de las cargas sociales.