“El Gobierno busca estimular el consumo como el kirchnerismo”

1 de diciembre, 2016

Mayorista consumo precios inflacion

 

Entrevista a Damián Di Pace, Socio de Focus Market

 

En diálogo con El Economista, Damián Di Pace, socio de Focus Market y asesor de CAME, ofrece su visión sobre el presente y el futuro del consumo, el principal motor de la economía vernácula, y nos asiste en la tarea de entender la mente del consumidor criollo.

 

Ha sido un año muy complicado para el consumo privado. ¿Ya ha pasado lo peor o se avecinan meses malos todavía?

Podemos ver una desaceleración real de la inflación y eso es siempre positivo para la recuperación del poder adquisitivo del consumidor, que cayó 8% en promedio con picos de 15% en algunos casos. Ahora se vienen varios alicientes, como el bono compensatorio para jubilados, receptores de AUH y trabajadores y la exención del medio aguinaldo del Impuesto a las Ganancias y, hacia adelante, los cambios que se están tratando para ese impuesto. Los topes y las escalas que se definan van a determinar el movimiento del mercado interno en 2017. El impacto fiscal es de $28.500 millones para el oficialismo y para el massismo es de $48.000 millones. No son diferencias menores.

 

¿Cuáles fueron los sectores más golpeados por el consumo?

Los bienes durables, como los electrodomésticos, que cayeron 17,8% en unidades. Ferretería cayó 10,9%, materiales eléctricos 9,2% y neumáticos, 12,4%, por poner algunos casos. Fueron bajas, lógicamente, muchas más fuertes que las que hubo en el consumo masivo, que fue de 3,5%. Las únicas dos categorías que subieron fueron la canasta básica alimentaria y los ligados al desayuno y merienda. ¿Todo el consumo que se realiza, por ejemplo, vía e-commerce y los otros canales más modernos, que ganan predilección entre los consumidores locales, es capturado por las estadísticas tradicionales o no está incluido? Hicimos un informe sobre el tema en las pymes y los comercios minoristas tradicionales y vimos que, en facturación, crecieron 50% las ventas online. Según esa encuesta, que elaboramos para CAME, el 58% de los argentinos le compra a pymes y minoristas en forma online. Si compramos ese 50% contra la caída de 8% en las ventas tradicionales se percibe claramente la tendencia, que va a seguir con fuerza en el futuro. ¿Influyeron también las expectativas en la retracción del consumo? Me refiero a los temores sobre cómo iba a seguir la economía y el empleo en el marco del ajuste… Influyeron dos grandes tendencias. Por un lado, el creciente peso de los servicios que consumen todos los argentinos. Las tarifas de los servicios públicos, obviamente, pero también los servicios médicos y el sistema educativo privado. Es decir, los servicios le quitaron capacidad de gasto para los bienes. Por otra parte, esas expectativas en los consumidores se vieron traicionadas, por decirlo de alguna manera, por el nivel inflacionario. Las expectativas estaban montadas sobre un 20- 25% y terminamos con una tasa de inflación de 40%. Eso alimentó un comportamiento racional para tratar de optimizar el ticket promedio y hacer más eficiente el ingreso disponible y sobrellevar los consumos diarios.

 

Todos hablan de un mejor 2017. ¿Cree que será así o todavía hay que jugarlo, por decirlo en términos futbolísticos?

Todos dicen eso. Y es cierto que el consumo va a crecer pero porque la caída fue muy brusca en 2016. El crecimiento proyectado para el PIB no va a derramar. Además, la carga impositiva sobre el sector asalariado va a ser muy importante. Hay que ver también qué pasa con la inflación.

 

¿Qué podría hacer el Gobierno para estimular más el consumo?

Todo lo que hizo el Gobierno es lo mismo que hizo el kirchnerismo. Extendió el financiamiento para el consumo con el Ahora 18 enfocado en los bienes durables que, como decía, fueron los más castigados. También intentó generar compensaciones hacia fin de año. Pero lo que determinará si el consumo crecerá, y no de una manera que no sea ficticia, es la inversión. Cuando se recupere, también crecerá el empleo y allí aumentará el consumo del mercado interno, que es 66% del PIB.

 

Hace poco circuló una encuesta en un medio importante, supuestamente pedida por el Gobierno, que encontró que la capacidad de consumo, para los argentinos, es “sagrada”. Imagino que debe ser así en casi todo el mundo. ¿O aquí es más importante aún?

La diferencia de Argentina con otros países es que todo el ingreso disponible se consume y hay muy poca propensión a ahorrar. No hay previsión y todo lo que se busca es satisfacción presente. Eso tiene que ver también con las tasas de interés reales negativas que otorgó el sistema financiero en los últimos años. Los incentivos también llevan a que el consumidor funcione así. Con una inflación de 40% y un plazo fijo que paga 41%, el consumo es la mejor opción.

 

¿Cuál ha sido el sector más afectado por el bajón del consumo en 2016?

La clase media y la baja. La baja porque no accede a una recomposición salarial formal y la clase media porque le pegó de lleno el esquema de servicios públicos artificial que, al eliminarse, generó un golpe muy importante, con aumentos de 400%, y las subas en los otros servicios que comenté.