Constituir y mantener una sociedad es caro

13 de diciembre, 2016

Constituir y mantener una sociedad es caro

 

La burocracia (administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas, según la RAE) es una de las causas de la baja competitividad que tiene la economía argentina y la escasa inversión. “Si queremos tener un país competitivo debemos revisar la tremenda burocracia que implica constituir y mantener una sociedad en Argentina”, dice Enrique Morando, abogado y socio de Morando Abogados, en una columna publicada en Carta Financiera.

 

“Debido al (I) complicadísimo sistema tributario argentino (con impuestos nacionales, provinciales, municipales, retenciones para casi todos los impuestos, anticipos de impuestos, convenios multilaterales, presentaciones continuas de declaraciones juradas, y altísimas cargas sociales), al (II) muy burocrático sistema registral societario, todavía basado en la presentación formal de papeles originales, y al (III) cargadísimo y asustado sistema bancario (utilizado como sistema de control de gastos, de control del pago de impuestos, y del control cambiario – persiguiéndolo por los incumplimientos de terceros), mantener una sociedad en argentina se ha vuelto algo demasiado complicado y caro”, explica Morando.

 

Cada vez más, explica, las funciones de los organismos fiscales (recaudar, cobrar, y controlar) han sido transferidas a las empresas, “hoy transformado en agente recaudador, agente de retención, agente de pago de impuestos de terceros”. Como si no tuvieran suficiente carga con los impuestos propios, dice Morando, hay que encargarse de los de terceros. “Es alarmante lo que han crecido los costos por gestiones contables y legales, de la mano de cada vez más funciones que recaen en los contadores”, amplía Morando.

 

Un ejemplo. La tasa anual más baja de una S.A., que en 2005 costaba $ 100, hoy cuesta $ 1.600. Lo mismo se da en casi todas las tasas estatales de cuánto trámite existe (especialmente en los municipios), utilizado como una forma encubierta de recaudación.

 

Por eso, y la constante inestabilidad e inseguridad jurídica del país, que modifica las normas más rápido de lo que son entendidas y aplicadas, “diversas empresas extranjeras, especialmente en el rubro de servicios, eligieron otras jurisdicciones como base de sus negocios, como Perú, Colombia o Chile”. Según el Banco Mundial, Argentina se ubica en el puesto 116 de la clasificación en “facilidades para hacer negocios” (justo entre Uganda y Barbados).

 

Morando describe la odisea para que una sociedad extranjera se constituya en el país y la participación de profesionales de múltiples disciplinas para lograrlo. “En un caso ordinario de inversión extranjera, se tardan entre dos y cinco meses para tener la sociedad local en orden (con sus accionistas extranjeros inscriptos). Esto es simplemente ridículo”, dice Morando. Asimismo, los costos anuales por mantener una sociedad operativa son entre el doble o el triple de lo que cuesta en otras jurisdicciones. “Si a esto le agregamos la enorme carga fiscal y en seguridad social, y el costo enorme del financiamiento local, Argentina se ha transformado en una de las peores jurisdicciones para hacer negocios permanentes”, dice Morando. Preparar, presentar y pagar impuestos puede llevar más del doble de tiempo (405 horas) de lo que lleva en un país de los denominados desarrollados (promedio de 175 horas).