“Los lineamientos macro del Plan Productivo son correctos”

29 de septiembre, 2016

“Los lineamientos macro del Plan Productivo son correctos”

 

por Mariano Cúparo Ortíz

 

Dos días después de la visita de los ministros de Producción y Trabajo, Francisco Cabrera y Jorge Triaca, respectivamente, a la sede la UIA en Avenida de Mayo, para presentar el Plan Productivo Nacional, El Economista habló con Diego Coatz, economista jefe de la UIA, acerca de su balance del desempeño del sector industrial en lo que va del año y de lo que viene.

 

¿Qué le parecieron los lineamientos del plan?

Los lineamientos macro, desde el punto de vista impositivo, la profundización del mercado de crédito, la mejora de la infraestructura y de los aspectos normativos y regulatorios claramente van por el camino correcto, dan una pauta para la toma de decisiones. Y después está la política industrial, las estrategias sectoriales para la heterogeneidad que tiene la industria argentina.

 

En el plano macro, ¿habrá una tensión entre el plan de metas de inflación y la tasa de interés y lo productivo?

Yo creo que la tasa de interés va a ir reduciéndose más allá de la inflación, sobre todo en la medida en que hay menos fragilidad cambiaria. Está tranquilo el mercado de cambios. Y la tasa de interés generalmente responde a los vaivenes del tipo de cambio. Cuando fue la salida del cepo, la devaluación del 2014 y cuando hay saltos abruptos del tipo de cambio oficial, la tasa de interés sube para darle estabilidad al mercado cambiario. Esta estabilidad ya está. Por eso va bajando la tasa. Por otro lado, está el programa de metas de inflación. Creo que ahí la tasa naturalmente tenderá a ir a un nivel cada vez más abajo, no obstante lo cual lo que tiene que hacer Argentina es tener líneas específicas para el sector transable. Para el sector industrial tiene que haber tasas más competitivas. Esto ya sea con la línea de crédito productivo del Banco Central, el BICE, que es un banco del Ministerio de la Producción, el Banco Nación. Hay un montón de herramientas más allá de la tasa general, sobre todo para la industria. Tiene que haber tasas segmentadas para el sector industrial. Primero tienen que reducir el costo del capital de trabajo y segundo tienen que dar la posibilidad de invertir a largo plazo. Esto es muy relevante. Además, hay que aumentar la profundidad del mercado de crédito. Las empresas prácticamente no financian el capital de trabajo con los bancos. Se financian más con los proveedores que con los bancos. Tenemos un sistema empresarial más profundo que el resto de América Latina, por encima de Brasil o en niveles similares a Chile en financiamiento entre proveedores y clientes, pero muy abajo en financiamiento bancario. Entonces hay toda una agenda de aumentar la profundidad financiera que es fundamental.

 

¿Cómo varía esto a nivel federal?

Hay temas para trabajar. En cuanto al financiamiento el tema número uno es federalizar el crédito productivo y, para darte algunos datos que pueden ser interesantes, por cada $1 que se presta en las provincias menos industriales del norte del país, se prestan $34 en Buenos Aires. Es 34 veces a 1 la diferencia entre el volumen de crédito y la profundidad del sistema financiero con las regiones más rezagadas. El financiamiento atiende en Buenos Aires nada más. Entonces, además del tema de tasas y de la profundidad financiera, está el de que hay que federalizar el crédito productivo. Y si lo hacés, federalizás la creación de empresas y generás empleo formal. Hay una relación entre crédito, cantidad de empresas por habitante y empleo que muestra las desigualdades regionales. En Buenos Aires hay 23 o 24 pymes por persona. En las provincias más relegadas hay 300 pymes por persona. Hay una demografía empresarial, una demografía de crédito y una demografía de la generación de empleo de calidad que van de la mano. Ahí hay una agenda enorme y el crédito es uno de los temas fundamentales.

 

¿Qué balance hace de lo que ocurrió este año con la industria?

Hay cuatro temas bien concretos que hicieron que este año tengamos un primer semestre con caída de la actividad, que se sabía que iba a ser así. Te diría que hay dos temas de índole interna y dos de índole externa. El primero de los de índole externa es que se continuó y se profundizó la recesión en Brasil. El 50% de las exportaciones industriales van a Brasil. Brasil está en una situación que hace décadas no se veía. El segundo punto externo es que el comercio llegó a 0% en el mundo. Hace 10 años crecía al 10%. Después de la crisis de Lehman Brothers estábamos en 6%. Hoy estamos en torno al 0%, con la particularidad de que los flujos de comercio más intensos son en Asia y vinculados a una China que pasó de un crecimiento de 10% a uno del 6% y que tiene sobreproducción en muchas cadenas de valor. Entonces lo que vemos es un mundo vendedor en un comercio global amesetado. Y con Brasil en recesión.

 

¿Y a nivel local?

Son dos las cuestiones. La primera, cuando se sale de un esquema de cepo cambiario o hay una depreciación del tipo de cambio como en el 2014, hay una caída generalizada del consumo y la actividad. Esa combinación afecta en el nivel de consumo e inversión. El segundo punto es que, cuando hay un cambio de Gobierno, la obra pública se desacelera. Y eso impactó fuerte en la construcción, que impacta a su vez en la industria. Eso se sintió en rubros como cemento y materiales de la construcción, que mostraron caídas relevantes. El mundo y el nivel local nos llevaron a un primer semestre como el que tuvimos. La pregunta es si vamos a tener un mundo favorable en el 2017. Para las exportaciones industriales no, pero seguramente no va a ser peor. Brasil lentamente va a estabilizarse y podemos pensar en un tenue crecimiento de 1%. Por lo menos no sigue tirando para atrás. Y a nivel local la actividad se va a recuperar porque la tasa va a bajar, el poder adquisitivo se va a recuperar en la medida que la inflación sea menor y la obra pública va a ser un vehículo de crecimiento y ahí aparecen un montón de oportunidades para la industria. En el sector ferroviario, todo lo que tiene que ver con transporte, desde trenes hasta caminos, la industria tiene muchos sectores que pueden proveer productos. En el sector energético hay mucha capacidad en ingeniería local a nivel eólico. Hay empresas metalmecánicas de transformadores que tienen mucha capacidad. En la medida en que se vayan mejorando los hospitales y la inversión en salud hay empresas de equipamiento médico. Y así podemos seguir. Hoy te diría que la inversión pública y mixta en infraestructura va a ser la clave de la recuperación por dos caminos: mejora la competitividad sistémica de la economía y es una palanca de la demanda de productos industriales.

 

¿Ya hay brotes verdes en la industria?

Se vieron en agosto. La industria va a dejar de caer contra el mes anterior. Entre agosto, septiembre y octubre vamos a notar una estabilización y lentamente va a ir recuperándose. Ya se ve en algunos rubros, como cemento. Cuando se recupere el mercado interno, vamos a ver recuperarse a los alimentos. La intensidad de la recuperación depende de lo que pase en el mundo. Después, la inversión en infraestructura pública y privada son palancas fundamentales del desarrollo industrial, como en todo mundo. Los países a los que les va bien, Estados Unidos, Israel, Corea del Sur y ni hablar China, aprovechan la infraestructura para movilizar las capacidades internas. Hay que aprovechar el gap que tenemos en infraestructura, que es muy grande, no sólo para mejorar la competitividad y lo social sino como para apuntalar a muchos sectores industriales. Ahí el desafío es que no se tomen atajos. Y el gran desafío es ver cómo producir cosas que tenemos potencial pero no estamos produciendo. Entre las urgencias de corto plazo y las estrategias de largo plazo se va a definir el rol de la industria. El corazón del desarrollo y del proceso social está en el sector industrial. Es un sector que genera mucho empleo directo y con salarios más altos. Es el 20% del empleo total privado. Pero además por cada empleo de comercio no se genera ningún empleo en otro sector. Pero por cada empleo que te generan los sectores con más tecnología de la industria generan hasta tres empleos en otros sectores. Pero requiere políticas de más largo plazo que otros sectores.

 

¿Está conforme con el lugar que le da el Gobierno a la industria?

En el Ministerio Producción hay un rol central para la industria. Hay heterogeneidad y discusiones, pero la reunión del martes mostró que la industria está en la agenda como uno de los sectores más importantes. Después, cada ministerio tendrá su propia agenda. Recién empezamos como para tener una evaluación, pero hoy está en el eje. Después habrá que ver hacia donde van las políticas orientadas hacia el sector.