Brasil entra en una nueva etapa con Michel Temer

12 de mayo, 2016

Brasil entra en una nueva etapa con Michel Temer

 

El Senado brasileño aprobó esta madrugada el inicio del juicio político a la mandataria Dilma Rousseff, que deberá dejar el cargo en las próximas horas para ser reemplazada por el vicepresidente Michel Temer. Brasil entra en una nueva etapa después de 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), que comenzará con algunas medidas favorables a la inversión privada para reactivar la economía, aunque el camino enfrenta un alto riesgo político.

 

Micheal Temer
Micheal Temer es quien tomará el cargo de deja la salida de Dilma Rousseff

La Cámara Alta, con 55 votos a favor, aprobó la impugnación de Dilma, acusada de unas irregularidades en el manejo del presupuesto en 2014 que ella niega. Aprobado el procedimiento en el Senado, Rousseff quedará suspendida de la Presidencia por 180 días a la espera del resultado del juicio político, que, con una previsible mayoría de dos tercios, terminaría definitivamente con su gestión en el Palacio del Planalto.

 

“Con las ‘pedaladas’ (maniobras presupuestarias) el Gobierno intentó barrer la suciedad debajo de la alfombra, sin contabilizar deudas ilegales con los bancos públicos (…) y escondía la real situación de penuria fiscal”, dijo el senador José Medeiros, a favor del impeachment. En cambio, Telmario Mota –otro miembro de la Cámara Alta– defendió a la presidente, al decir que “Dilma no robó, no desvió dinero ni cometió delitos de responsabilidad” presupuestaria.

 

Mercados y desafíos

 

Los mercados de Brasil operaron con relativa calma, manteniendo los niveles que alcanzaron en los últimos tres meses, cuando se consolidaba la perspectiva de Temer al frente de un nuevo gobierno más amistoso con el mundo de los negocios. El índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo cotizó apenas debajo de los 53.000 puntos, al tiempo que el real se apreció levemente contra el dólar, a 3,45. En general, el panorama para la política económica apunta hacia una mejora con Temer, después de que Dilma ignoró durante años los problemas fiscales de Brasil, una negación que pesó sobre la economía en general al impulsar la depreciación del real, la inflación y la pérdida de confianza de los inversores. Según las proyecciones del FMI, la mayor economía latinoamericana cerrará 2016 con un déficit fiscal general de 7,1%, un derrumbe del PIB de 3,8% –igual al de 2015– y una inflación de 7,1%.

 

Bolsa Brasil
Los mercados de Brasil operaron con relativa calma.

Lo que sigue

“Nuestro escenario base es que la administración de Temer tendrá éxito en aprobar en el Congreso las medidas para reducir las asignaciones presupuestarias (…) y abordar el déficit de la seguridad social”, dijo un reporte especial de Deutsche Bank. El banco alemán revisó sus proyecciones para anticipar un tipo de cambio más sólido, de 3,70 por dólar y no los 4,0 que veía anteriormente a fin de 2016, con una inflación de 5,9% en lugar de 6,5% en 2017.

 

Eurasia mostró un optimismo más moderado: “Si bien Temer aprobará fácilmente reformas microeconómicas como la apertura del (petróleo) presal, la lealtad de su respaldo en el Congreso tendrá suficiente profundidad como para hacer progresos solo modestos en las reformas fiscales estructurales”. Según la consultora, “los legisladores serán reacios a reformas que lleven a dolores en el corto plazo para los votantes”.

 

Los analistas coinciden en que la tarea difícil, en todo caso, solo podrá ser emprendida por el gobierno que salga de las urnas en 2018. De momento, Temer tiene en contra los riesgos de la política local y la economía global. Pero la actividad de Brasil repuntaría levemente en 2017, una mejora que Temer reforzará con un gabinete potente: la figura de Henrique Meirelles en el ministerio de Hacienda sería complementada con el respetado economista Ilan Goldfajn al frente del Banco Central, según reportó Valor Económico.

 

Economía, para abajo Por ahora, los indicadores siguen siendo preocupantes. Ayer se conoció el dato de la evolución de las ventas minoristas de marzo, que se desplomaron 5,7% anual mientras los consumidores reducen el gasto ante el creciente desempleo, que según el FMI este año saltaría a 9,2% desde 6,8% en 2015. Sin embargo, las expectativas para el PIB del 2017 aumentan cada semana, de acuerdo al sondeo Focus del Banco Central –organismo que iniciaría un ciclo de alivio monetario en paralelo con el previsto enfriamiento de la inflación–.

 

Dilma Copa del Mundo Mundial

Brasil se convirtió en la mayor decepción económica mundial después de la crisis financiera global de 2008-2009, lo que quedó ilustrado en la comparación satírica de las tapas de The Economist –una con el despegue del Cristo Redentor durante el auge de la década pasada liderado por la escalada de las materias primas, y la otra con la caída a pique de la misma icónica estatua de Río de Janeiro, a medida que Dilma iba perdiendo el rumbo en los últimos años.–

 

El deterioro de la macro se materializó en malestar social cuando, justo en coincidencia con el Mundial de Fútbol de 2014, los brasileños se lanzaron a las calles en protesta contra una inesperada aceleración de la inflación. Mientras el contexto internacional se tornaba más desafiante por el efecto del retiro del estímulo monetario de Estados Unidos, en 2015 Brasil sufrió el golpe de otro “cisne negro” de proporciones, el estallido del megaescándalo del Lava Jato por las coimas en torno a Petrobras.

 

Esa causa impactó de lleno en la economía real, ya que tanto la petrolera estatal como las grandes contratistas involucradas en hechos de corrupción se vieron obligadas a recortar las inversiones para seguir a flote. Dilma no fue alcanzada por las acusaciones, pero la divulgación constante de hechos de corrupción a gran escala, en una economía en retroceso y sin perspectivas, llevó a la clase política –también implicada en el “Lava Jato”– a acelerar el procedimiento de impeachment, llegando así a la situación de hoy.

 

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