“Vamos a federalizar la ciencia y la tecnología”

Entrevista a Agustín Campero, Secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

2 de abril, 2016

“Vamos a federalizar la ciencia y la tecnología”

(Por Florencia Barreiro)

En diálogo con El Economista, Campero habló de los ambiciosos planes de la Secretaría, los sectores que podrían despegar, el trabajo junto a las provincias y los recursos con que cuenta el país. A continuación, el diálogo.

¿Cuáles son los objetivos de la Secretaría de Articulación Científico Tecnológica?

Nuestra Secretaría maneja básicamente la oferta científico-tecnológica, tanto de capital humano como de equipamiento. Y el principal desafío es trabajar con esta oferta y darle visibilidad para que se encuentre con otras áreas del conocimiento, otras instituciones y el sector productivo. El objetivo principal es tratar de poner a las instituciones de ciencia y tecnología al servicio de proyectos que tengan que ver con el desarrollo.

¿Cómo van a darle mayor visibilidad?

Una de nuestras principales medidas tiene relacióncon la minería de datos. Es una movida muy ambiciosa que apunta a la apertura de los datos científicos. Trabajamos para la construcción de un mapa del conocimiento argentino donde se acceda a la información actualizada de la disponibilidad de especialistas, equipamiento e instituciones relacionadas con diferentes temáticas.

Con toda esa información que tienen, ¿dónde ven mayor potencial para la unión entre ciencia, tecnología y desarrollo?

Argentina tiene muchas capacidades desarrolladas en todo lo que es el tema nuclear. En este tema y en el espacial estamos muy bien posicionados y con capacidades en la región y en el mundo. También estamos avanzados en biotecnología y en todo lo referente a la tecnología aplicada a la agroindustria.

¿El modelo de empresas mixtas como la recientemente creada Frontec entre Invap y Los Grobo es un modelo a seguir en este objetivo de acercarse al sector privado?

Sí. Para nosotros es un excelente modelo. Aquí se unieron dos grandes capacidades que tiene la Argentina: por un lado, la capacidad satelital y, por el otro, la agroindustrial, relacionada específicamente con la agricultura de precisión donde hacemos punta, incluso frente a los europeos. Hay que estar muy abierto a los modos de asociación pero la idea es insertar, en sectores muy dinámicos de la economía, áreas de conocimiento en las que estamos avanzados.

¿Hay algún otro proyecto similar en marcha?

Estamos avanzando en este sentido para reflotar un proyecto del sector de producción de litio de Jujuy. Somos unos de los principales reservorios de litio del mundo y actualmente lo exportamos como mineral. La idea es avanzar con Y-TEC –la empresa de YPF y el Conicet– para industrializarlo. Vamos primero a empezar con grandes baterías de almacenamiento, baterías para autos y también producir más adelante baterías para celulares.

¿Qué otras áreas pueden despegar?

El área del software, el de la industria petrolera y el de la electrónica son áreas donde se hicieron avances pero donde se pueden desarrollar más capacidades. Y una de las aéreas estratégicas del ministerio es el aprovechamiento científico-tecnológico de la cuenca marítima argentina. El proyecto Pampa Azul marca el horizonte de todo lo que vamos a hacer. Hoy, el Mar Argentino aporta el 1,5% del PIB. El objetivo es que en 10 años aporte el 10%. Es ambicioso pero el potencial marítimo y científico está. Los principales desafíos son la actualización de la flota y del equipamiento.

¿El equipamiento científico tecnológico en general es suficiente?

Básicamente, el problema no es la cantidad de equipamiento. Sino el uso que se hace del mismo. El porcentaje de uso de muchos equipamientos es a veces muy bajo porque no están los especialistas para usarlos o existe poca información de que existen. Por eso, en este caso, lo mas importante es saber qué equipamiento tenemos y en qué sectores y lugares los necesitan. Y abrir estos datos al sector productivo.

¿Qué implica hacer un uso inteligente?

El uso de los equipamientos va a ser una prioridad para nosotros porque permite tratar de establecer prioridades regionales en infraestructura. Cerca del 80% del conocimiento está en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Pero el desarrollo de infraestructura en el interior es prioritario.

¿La ciencia es un tema crucial para el desarrollo de las provincias?

El tema de la federalización de la ciencia y la tecnología es un objetivo que tenemos desde el principio. En nuestro encuentro con gobernadores y responsables de ciencia y tecnología de las provincias hay cierto desconocimiento sobre la capacidad científica que tienen sus provincias. La información es a veces dispersa y no saben cómo buscarla. El objetivo es hacer una inteligencia de desarrollo, provincia por provincia y región por región.

¿La idea es trabajar toda esta información directamente con los gobiernos provinciales?

Queremos que los que toman las decisiones políticas en las provincias tengan el capital científico tecnológico de la oferta que existe hoy en la provincia. Y cuáles son las instituciones –Inta, Inti, Conicet– y universidades a las cuales pueden recurrir. Si las provincias y los gobiernos provinciales se involucran, los proyectos tienen más posibilidades de ser exitosos.

¿Es una prioridad acercar la ciencia y la tecnología a la política?

Nosotros estamos abordando seriamente el tema entre ciencia y política. Junto a la Secretaría de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, queremos desarrollar un marco para que los distintos ministerios puedan consultar especialistas para el diseño de políticas públicas y para la evaluación de las mismas. Nosotros queremos proveer de conocimiento y servicio a todos los ministerios que tengan a su cargo las áreas sustantivas. En el poder legislativo también buscamos el involucramiento del conocimiento científico en el desarrollo y discusión de las leyes.

 

La fórmula de la continuidad

Haber mantenido a Lino Barañao, ministro designado por CFK, en lo más alto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva es una experiencia “muy positiva”, según Campero. “Desde el punto de vista político es interesante que frente a un cambio de Gobierno de distinto signo continúe un funcionario del anterior. Por un lado, es un reconocimiento al trabajo que se hizo y, por el otro, es un compromiso para que la ciencia, la tecnología y la innovación sean una política de Estado a largo plazo. Hicimos críticas en campaña y un trabajo muy intenso en los meses previos a la asunción para acordar los lineamientos generales. Y ni bien asumimos tuvimos la ventaja operativa de poder empezar a trabajar rápidamente, sin detener la marcha de muchos proyectos”.

 

La ciencia y el caso Nisman

Con la idea de acercar la ciencia y tecnología a la política, se está trabajando con cuestiones estratégicas para el Gobierno como pobreza, logística, comunicación y transporte, cambio climático y seguridad. En esta última área, Campero asegura que se avanza con un proyecto que hubiera cambiado aspectos fundamentales del caso Nisman. “Tenemos un proyecto extraordinario que es de larga data y que para nosotros es una prioridad. Los laboratorios forenses de ciencia y tecnología argentinos tienen especialistas y equipamiento, pero no tiene protocolos estandarizados en todos los laboratorios de las fuerzas. Esto tiene que ver con una demanda más profunda que involucra también al sistema jurídico y al de las fuerzas de seguridad: establecer protocolos de funcionamiento y abordaje en las escenas de los delitos. El tratamiento del caso Nisman, por ejemplo, hubiera sido totalmente distinto”. ¿Qué hubiera cambiado? Claramente no hubo criterio de abordaje y evaluación de cómo se procede en estos casos. El modelo al que nosotros miramos para llevarlo a cabo es el del FBI, que tiene como objetivo crear un instituto único para formar a los especialistas de todas las fuerzas de seguridad en esto. Esa es nuestra intención. Es un desafío complejo, con muchos intereses y tensiones en el medio. Pero la idea es dar un primer paso con los protocolos de los laboratorios e ir escalando.