Una propuesta para ambos frentes

La iniciativa del Frente Renovador

25 de abril, 2016

Una propuesta para ambos frentes

Massa construyó su candidatura a presidente apelando a una metáfora. Aquella que lo ubicaba en “la ancha avenida del medio”, como sendero equidistante entre tirios y troyanos. Su apelación a un peronismo disidente, de rechazo a la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, se convirtió entonces en su trinchera. Que no le fue suficiente para llegar al balotaje. Pero que le alcanzó para recoger una suma para nada desdeñable en las urnas: más de cinco millones de votos.

Ya en la nueva etapa política, con Mauricio Macri en el Ejecutivo, propugnó una “oposición responsable”. Que materializó con algunos pasos concretos. Un viaje con el Presidente a Davos, por caso. Y el apoyo para las primeras iniciativas legislativas del oficialismo, con el aval al acuerdo con los fondos buitres como principal gesto. Quedar atrapado entre las malas nuevas que pudieran atravesar al Gobierno se convirtió en uno de los riesgos. Quedar en desventaja o volver a mostrar ciertas deficiencias para capitalizar nubarrones en el peronismo, en otro.

Una actitud más zigzagueante devino entonces táctica política. Sin que resignase en el camino impronta propositiva. Para condicionar apoyos. Para preservar cierta centralidad. Más aún cuando alguna discusión en ciernes amenazase con generar fisuras en el frente interno. Como pasó en estos días con la llamada ley antidespidos, por ejemplo. Con dos posiciones enfrentadas entre los propios: la que esbozaron, a modo prototípico, el sindicalista Facundo Moyano y el empresario José Ignacio De Mendiguren.

La posibilidad de que esas miradas distantes pudieran ofrecer nuevas rencillas era concreta. Como concreta la probabilidad de que el presidente Macri vetase la norma si fuese aprobada en el Congreso. Con un clivaje no deseado para el Frente Renovador, y sin que pudiese obtener réditos políticos en un escenario polarizado, con menores márgenes para matices y “avenidas del medio”.

En ese sentido, el proyecto del massismo supone un acuerdo aceptable para el oficialismo, al que resguarda de algunos dolores de cabeza, y lo muestra de nuevo con iniciativa. Para bajar la tensión interna. Para neutralizar frentes abiertos.