Tal Ulises, el BCRA se ató al mástil de Lebacs

La entidad desoyó los cantos de sirena que intentaban seducirla para que baje las tasas.

28 de abril, 2016

Tal Ulises, el BCRA se ató al mástil de Lebacs

Por Jorge Vasconcelos (*)

Al ratificar en la última licitación de Lebacs la tasa de interés de 38% anual para los plazos más cortos, el Banco Central desoyó los “cantos de sirena” que intentaban seducirlo para que comience a bajar tasas en función de reactivar la economía. Como Ulises en la Odisea, la autoridad monetaria decidió “atarse al mástil” de una política más estricta, reconociendo que la travesía es larga.

La pregunta es si, con esto, el BCRA está condenando a la economía a una profunda recesión. Varios factores hacen que este no sea el “escenario base” de 2016, aunque estaríamos en problemas si la inflación no bajara en forma sustancial a partir de junio.

El 38% de tasa anual de las Lebacs no es tan elevado si se lo mide contra el nivel de inflación actual, y lo que vale es la tasa real de interés. El crédito al sector privado está virtualmente estancado (en términos nominales) desde fin de año, y esto no es precisamente expansivo, pero tampoco existe una fuga de capitales que lleve a suponer una contracción crediticia severa para lo que resta de 2016.

Respecto del nivel de actividad, lo que se observa es la continuidad del estancamiento de los últimos trimestres de 2015, agravado en sectores como electrodomésticos, construcción y aquellos más dependientes de Brasil.

En la industria, una política monetariocambiaria algo más amigable sería apenas una aspirina, dado los problemas de competitividad. En electrodomésticos ha habido compras adelantadas en 2015, lo que debilita temporalmente la sensibilidad del sector a la tasa de interés.

En el caso de la construcción, la tasa influye sobre el sector privado, pero en la obra pública lo que prima es la salud financiera del Estado. Fue la crisis fiscal la que hizo caer en picada los indicadores del sector desde mediados de 2015 y esto puede ser revertido por la normalización financiera del sector público tras la salida del default.

Las importaciones de bienes intermedios, buen indicador de nivel de actividad, subieron 3% interanual en marzo, cuando caían 5% después de la devaluación de enero de 2014. Las exportaciones ahora suben 20% interanual en volumen, cuando en igual período de 2014 caían 10%.

Por ende, es difícil que los “cantos de sirena” desvíen el rumbo del BCRA, más en esta etapa en la que busca construir credibilidad. La pregunta es cuantos meses de buenos datos de inflación se necesitan para comenzar a bajar las tasas. ¿Dos, tres o más?

(*) Vicepresidente del Ieral de la Fundación Mediterránea.