Soplan nuevos vientos para los emprendedores

El cambio de expectativas ya se percibe en la creación de nuevos fondos para financiar startups

1 de abril, 2016

trabajo

Por Federico Ast (*) y Leandro Margulis (**)

El cambio de Gobierno inaugura un nuevo panorama para la actividad emprendedora en Argentina. Emprendedores, por supuesto, siempre hubo. La administración Macri promete un marco más favorable para el desarrollo de las empresas. El cambio de expectativas ya se empieza a manifestar en la creación de nuevos fondos para financiar startups.

Ariel Arrieta es socio de NXTP Labs, una aceleradora creada en 2011, con el modelo de Y Combinator de Silicon Valley, para inversiones en etapas muy tempranas. “Tenemos previsto empezar a levantar un nuevo fondo, de US$ 120 millones. Servirá para invertir más dinero (entre US$ 1 y US$ 5 millones) en 32 compañías, de las que el 70% viene de nuestro portafolios actual”.

Esta es sólo una de las iniciativas para volver a traer capital emprendedor a la Argentina. Mejores condiciones regulatorias y de financiamiento son los principales cuellos de botella que el país tiene que superar en el corto plazo.

“Luego del boom de Internet, en el que vinieron muchos fondos de afuera a invertir, prácticamente no existió el capital de riesgo en Argentina”, advierte Carolina Dams, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral e investigadora en capital de riesgo. Las políticas económicas del kirchnerismo, las restricciones a los movimientos de capitales y un clima hostil hacia la inversión privada conspiraron para que los fondos más importantes de Silicon Valley evitaran instalarse en el país, como sí lo hicieron en Brasil. Los perdedores fueron, sobre todo, los emprendedores.

Mario Tapia, emprendedor e inversor con amplia experiencia en mobile en Silicon Valley, advierte: “Una desventaja importante de estar en Argentina es la falta de acceso a financiamiento, especialmente en las fases de capital semilla e inversores ángeles”.

Carlos Esnal, CEO de LugLoc, una empresa que ofrece un servicio de rastreo de equipaje, cuenta, a su vez, que “en Silicon Valley, no es raro que una idea en una servilleta levante un millón de dólares”. En Argentina, para recibir una inversión de un millón, el proyecto tiene que estar muy avanzado y contar con una trayectoria que asegure que esa inversión tiene sustento.

Abrir puertas

En Silicon Valley, un equipo emprendedor suele ir a decenas de reuniones para recaudar fondos en una ronda de capital semilla (menos de US$ 2 millones). No importa cuantos rechazos se reciban. Siempre queda otra puerta a la que golpear. No es así en Argentina, donde las rondas de capital semilla suelen ser más pequeñas, entre US$ 400.000 y 600.000. En general, son varios inversores ángeles que ponen entre US$ 50.000 y 100.000 cada uno.

Como hay pocas puertas a las que golpear, el poder de negociación está del lado del inversor. A veces, esto resulta en que el equipo fundador tiene que ceder una parte importante del negocio para obtener financiamiento, lo que puede impactar negativamente en las siguientes fases del proyecto. Si la empresa crece, llegará el momento de buscar más capital para lo que habrá que ceder otra porción del paquete accionario. Al cabo de sucesivas rondas, el riesgo es que la participación de los fundadores sea demasiado pequeña.

El emprendedor de Silicon Valley tiene incentivo para trabajar 24/7 en el negocio. Si sale bien, será la última vez que tenga que trabajar en su vida. En Argentina, la participación accionaria del equipo fundador puede quedar más diluida, generando problemas con los incentivos. Si lo que hay por ganar con una eventual venta no es tanto, ¿para qué trabajar tan duro?

Por eso es tan necesaria la llegada de nuevos fondos. Más disponibilidad de capital emprendedor significa nuevas oportunidades de financiamiento y un terreno de juego más equilibrado para los emprendedores.

(*) Economista, filósofo y periodista especializado en empresas tecnológicas. @federicoast.

(**) Ingeniero en sistemas y desarrollador de negocios en Silicon Valley y mercados emergentes. @leanmarg