Postales del posdefault

Es curioso que pese al pasado industrial y empresario de Mauricio Macri y el hecho de que estamos frente a un llamado “Gobierno de CEOs”, es innegable el cortocircuito que existe entre el macrismo y el “círculo rojo”. ¿Qué está pasando y cómo debe resolverse?

22 de abril, 2016

Postales del posdefault

(Columna de Claudio Chiariruttini)

Y llegó el postdefault. Tanto Marucio Macri, como su ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, en diferentes reportajes, reconocieron que nunca hubo un “Plan B”, es decir, había que salir del default sí o sí. Ahora, llegado ese momento, nace la duda. ¿Tiene un plan económico para mostrar el Gobierno de Cambienos?

La piedra fundacional del gabinete económico al ingresar a la función pública era muy claro: “Para poder generar previsibilidad es necesario ordenar el desquicio que dejó el kirchnerismo”. En eso se ha trabajado los últimos cuatro meses. Pero parece que para los hombres de negocios y las finanzas no alcanza.

El lunes, Mauricio Macri se presentó ante cien de los mayores industriales, empresarios y banqueros y emitió dos pedidos que todos escucharon claramente: “cuiden el empleo” y “es momento de hacer inversiones”. En ambas, el apoyo fue explícito, pero una pregunta se repitió a la salida: “¿Y las medidas?”.

Es curioso que pese al pasado industrial y empresario de Macri y de que estamos frente a un llamado “Gobierno de CEOs”, es innegable el cortocircuito que existe entre el macrismo y el “círculo rojo”, el mismo que lo esperaba con gran entusiasmo en octubre pasado para hacer gran parte de las tareas que han hecho hasta ahora.

En el gabinete económico se insiste con que sólo se necesitan variables macroeconómicas ordenadas, un horizonte de previsibilidad, una posición amigable hacia los inversores y seguridad jurídica. El resto, creen, es trabajo del sector privado, que debe buscar sus propias oportunidades para ellos mismos y para el país. Una visión purista e inocente del capitalismo en el Siglo XXI.

Después de doce años de un Estado y de un Gobierno que se metía en todo, la decisión macrista genera un “síndrome de abstinencia” entre empresarios y financistas que sienten que faltan “señales claras” sobre futuro, creando una demanda insatisfecha que es entendida como una “falta de definiciones” que frenan inversiones. “¿Por qué Mauricio Macri puede explicitar el modelo que quiere para los clubes de fútbol, pero no para el sector metalúrgico?

¿Por qué el Gobierno dice que hará cloacas y redes de agua potable para combatir la pobreza pero no qué lugar tienen las industrias del juguete, zapatos y vestimentas, ultraprotegidas hasta hace cuatro meses?”, se preguntaba un mediático economista especializado en análisis de sectores industriales, en reserva, luego de la presentación de Macri.

El ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, sostiene que todos los sectores adentro de su órbita deben tener “senderos de precios” para poder planificar y ejecutar inversiones. Pero las pymes y el sector servicios, que dependen del ministro de Producción, Francisco “Pancho” Cabrera, no tienen esa suerte.

En el desigual gabinete económico de Macri hay ministros movedizos que son lentos para resolver, como el titular de la cartera de Agroindustria, Ricardo Buryaile, mientras que otros, calladamente, despliegan inteligentes estrategias, las ejecutan más o menos silenciosamente y llegan a objetivos exitosos, como Prat-Gay.

El “modelo de sustitución de importaciones con redistribución” que decía llevar adelante el kirchnerismo era una falacia. Pero en el caso de Macri, entre los economistas coinciden que no existe, por lo menos aún, el “modelo macrista” y unos pocos arriesgan que nunca existirá.

La decisión de Prat-Gay y su equipo de concentrar en una sola colocación todas las necesidades del Estado en la primera mitad del año abre la posibilidad para que provincias y empresas puedan salir a financiarse a una tasa más o menos competitiva en la segunda mitad. Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, la ciudad de Buenos Aires y otras agradecerán la estrategia del Hacienda y Finanzas, pero más YPF, que tiene un pesado pasivo financiero que debe ser reordenado, ampliado los plazos y reducidos los costos en los próximos dos años.

Pero, mientras tanto, quedan más tareas por “ordenar”. El Indec debe comenzar a dar sus nuevas estadísticas y, con ellas, el Banco Central establecerá los nuevos parámetros para combatir la inflación por vía de la regulación monetaria. También es de prever que el ministro de Hacienda y Finanzas debería hacer retoques a sus proyecciones, dado que han quedado totalmente desactualizadas desde que fueron anunciadas en enero pasado.

Si los empresarios y financistas esperan a que las autoridades terminen de “ordenar” los indicadores macroeconómicos, las inversiones tardarán demasiado en llegar. Por eso, se necesitan otras señales, otras medidas, otros anuncios. En el fondo, la zanahoria mueve al burro.