“La cobertura mediática de #PanamaPapers fue irresponsable”

Entrevista a Martín Litwak

15 de abril, 2016

“La cobertura mediática de #PanamaPapers fue irresponsable”

En diálogo con El Economista, Martín Litwak, socio de Litwak & Partners, una boutique de servicios legales especializada en fondos de inversión, finanzas corporativas y planificación patrimonial internacional, plantea que “un robo es un robo y mientras sigamos tratando a hackers y traficantes de información como Robin Hood de los tiempos que corren, estaremos avanzando hacia un estado de cosas del cual nos vamos a arrepentir como sociedad”. Asimismo, habla sobre la sesgada cobertura periodística sobre los #PanamaPapers, critica la postura de los países centrales (“es llamativo como países capitalistas que promueven la competencia en todos aquellos ámbitos en los cuales pueden ganar no aceptan competir libremente en materia de impuestos”, arguye) y ofrece su visión sobre el futuro de los paraísos fiscales.

Me imagino que estuvo siguiendo la cobertura mediática de los #PanamaPapers. ¿Cómo cree que, en líneas generales, se cubrió el tema, dado que es una cuestión sobre la que se sabe poco y está circundada por muchos mitos?

Buena pregunta, y me parece muy bien que sea el primer tema a tratar. Desde que esta noticia se hizo pública no pude evitar preguntarme cuál habría sido el tratamiento del tema si el robo de información se hubiera dado no por medio de sistemas informáticos sino mediante el ataque con armas de fuego a las oficinas centrales de Mossack Fonseca. Estoy absolutamente convencido de que el tratamiento que se hubiera hecho habría sido totalmente diferente y la verdad es que no debería.

¿Por qué?

Un robo es un robo y mientras sigamos tratando a hackers y traficantes de información como Robin Hood de los tiempos que corren, estaremos avanzando hacia un estado de cosas del cual nos vamos a arrepentir como sociedad. Acá hay en juego dos valores que desde hace tiempo están en conflicto, la privacidad de los individuos y el derecho de información de los Estados. En estos momentos la balanza se inclinó en forma excesiva hacia la transparencia a costa de derechos individuales constitucionalmente protegidos. Y el problema con esto es que, cuando la balanza se inclina demasiado para un lado, se quiebra. Siempre es mejor el estado de equilibrio y aquí dicho equilibrio no existe desde hace un tiempo.

Más allá de esto, ¿cómo vió la cobertura del caso?

Volviendo al caso de #PanamaPapers, lo que se plantea como “investigación periodística” se asemeja más a un simple robo de información confidencial, algo mas propio de ingenieros en sistemas que de periodistas. Investigar sería, al menos desde mi punto de vista, determinar cuáles de las sociedades cuya documentación corporativa se filtró han estado efectivamente involucradas en hechos delictivos en lugar de publicar documentos de todas ellas indiscriminadamente. Por otro lado, muchos medios y periodistas han asumido en forma errónea, sobre durante los primeros días que siguieron a la filtración, que cualquier persona o empresa que constituye una sociedad en una jurisdicción de baja o nula tributación lo hace para evadir impuestos o cometer algún otro delito. Con relación al primero de los puntos mencionados, es decir, a la forma en que la documentación en cuestión se hizo pública, cabe resaltar lo siguiente:

  • La información que ha estado circulando proviene de un estudio jurídico y fue obtenida sin consentimiento de los socios del mismo ni de sus clientes.
  • Toda comunicación cliente- abogado está protegida por el secreto profesional, el cual sólo puede ser relevado en sede judicial luego de escuchadas todas las partes involucradas (algo que claramente no pasó aquí).
  • Más allá de si la información fue sustraída de su órbita de protección, el origen de la misma es ilícito y también lo será cualquier prueba que de allí se genere.
  • Cualquier medio periodístico que publique información con ese origen podría incurrir en un delito ya que se trata de información confidencial cuya divulgación no fue consentida por el propietario de la misma (independientemente de que la información pueda o no ser de interés publico y demás consideraciones periodísticas).
  • Si bien la libertad de prensa es un derecho fundamental que siempre defenderemos, una cosa es publicar que se tomó conocimiento de determinada cuestión sin revelar la fuente de dicha información –lo cual es totalmente legal– y otra muy diferente es directamente publicar documentos robados. En este último caso, los medios podrían estar incurriendo en actos plausibles de condena en muchos regímenes jurídicos.

En conclusión, el robo de información que dio origen a #PanamaPapers no es en mi opinión periodismo sino una mera filtración o tráfico de datos penada por la ley. El tratamiento que hizo la mayor parte de la prensa del tema, cayendo en lugares comunes, generalizaciones prejuiciosas y poniendo en pie de igualdad a quien cumple la ley con quien no lo hace, es más grave aún. Obviamente no todos los medios trataron el tema de manera irresponsable –y, de hecho, agradezco la oportunidad de hablar libremente contigo de este tema y poder brindar a los lectores una mirada alternativa sobre el tema– pero sí actuó de este modo la mayoría de ellos. Ojalá en los próximos días se revierta la tendencia y se trate el tema con mayor profesionalismo, equilibrio y seriedad. No sea cosa que al final el asunto termine no con individuos o empresas condenados por evasión fiscal sino con medios de comunicación perdiendo juicios por daños y perjuicios.

¿Cree que, tras los #PanamaPapers, crecerá la presión internacional que llevan adelante organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) o el G-20, hacia lo que usted llama “la no competencia fiscal” y qué opina de esa presión?

La presión internacional viene en aumento desde hace años y lo que motiva el crecimiento de la misma no es un exceso de moralidad en los países centrales sino el miedo de estar perdiendo la batalla contra pequeñas jurisdicciones que creen firmemente en la competencia fiscal. Es al menos llamativo como países capitalistas que promueven la competencia en todos aquellos ámbitos en los cuales pueden ganar, no aceptan competir libremente en materia de impuestos. Y lo peor de esto es que los individuos no se dan cuenta que, atacando y condenando ellos también los paraísos fiscales o centros offshore, están colaborando con su extinción, cuyo único efecto será un aumento de los impuestos en los países de la OCDE. La OCDE –al menos en este campo– se comparta como un cartel, no muy distinto a como funciona la OPEP, los carteles que comercializan drogas y, hasta hace poco, también la FIFA. Dictan medidas que todo el mundo debe cumplir pero que benefician sólo a sus miembros. Irónicamente, ni los funcionarios de OCDE ni los funcionarios del FMI pagan impuestos.

En una columna publicada en el sitio Bastión Digital hace unos días reseña varios efectos positivos de los paraísos fiscales. ¿Nos cuenta más?

Los paraísos fiscales cumplen un rol positivo en la economía mundial y sobre esto hay estudios más que sólidos de las Universidad de Harvard y la Universidad de Basilea así como del Banco Mundial. Y sobre las alegaciones de que los mismos alientan la evasión fiscal, permiten el financiamiento del terrorismo, etcétera, no debemos olvidar que la evasión fiscal siempre se da onshore y que las mayores estafas y ataques terroristas de la historia han sido íntegramente planificados y llevados a cabo onshore. Me refiero, claro está, al 9/11 y a Bernie Madoff. Lo importante es que la inmensa mayoría de los ataques contra las jurisdicciones offshore se basan en prejuicios y tienen muchísimo más de mito que se realidad.

¿Cuál es el futuro de los paraísos fiscales?

Desafortunadamente, el futuro no se muestra diáfano, y esto, como decíamos, va a impactar en el ciudadano común mas allá de que hoy no lo vea. De cualquier manera, hay jurisdicciones tradicionalmente consideradas offshore que se han preparado mejor que otras para esta era de transparencia e intercambio indiscriminado de información fiscal. Un bueno ejemplo es el de las Islas Vírgenes Británicas, miembro de IOSO y firmante del nuevo standard CRS de OCDE, que hoy es la principal jurisdicción elegida para el armado de sociedades offshore y el segundo en materia de fondos de inversión. Otros cambios que seguramente se vean en la industria en el corto plazo es el acoplamiento de Panamá a CRS y los nuevos requerimientos de OCDE así como un mayor crecimiento de firmas profesionales pequeñas, que no solo pueden conocer a sus clientes mejor sino que además están en una mejor posición para proteger la información confidencial que aquellos les pudieran confiar.