El éxito del programa no depende sólo del BCRA

Será clave también la aplicación de un conjunto de políticas que estén coordinadas entre ellas.

29 de abril, 2016

El éxito del programa no depende sólo del BCRA

Por Hernán Hirsch (*)

En línea con la idea del Gobierno de implementar un cambio de régimen económico en Argentina, donde el mercado recupera protagonismo en el proceso de reasignación de recursos en la economía, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, anunció el Programa Monetario de 2016, que apunta a ser un paso previo a la instrumentación de un esquema de metas de inflación, tal como lo aplican la mayoría de los países del mundo (más allá de las diferentes versiones existentes), y que implica un cambio estructural respecto del esquema anterior. Entiendo que es muy promisoria y audaz la decisión de dejar de utilizar el ancla cambiaria como principal instrumento de política monetaria.

Bajo este esquema, el BCRA apunta a reducir la tasa de inflación actual, ya que la de la CABA podría alcanzar valores de 40% interanual en algún momento del segundo trimestre, y llevarla a niveles del 5% en 2019.

El éxito en la instrumentación del PM y el logro del objetivo de inflación no solo dependerá de la política monetaria que adopte el BCRA. Dependerá también de la aplicación de un conjunto de politicas económicas que estén coordinadas entre ellas y de lograr el empalme entre el corto y mediano plazo, entre otras cosas.

En tal sentido, con información todavía parcial al escribir estas líneas y teniendo en cuenta que la instrumentación del esquema de metas de inflación coincide con un proceso de reordenamiento macroeconómico con ajuste de precios relativos al alza, cualquier meta explícita que se quiera fijar o cualquier proyección que se quiera realizar para el primer año parece audaz.

El PM prevé una moderación en el ritmo de crecimiento de la oferta monetaria, donde la base monetaria estará expandiéndose en torno al 25% anual. Con una asistencia al Fisco por $160.000 M en el año, una relativamente baja intervención cambiaria y una política de tasa de interés con sesgo a la baja, el BCRA está proyectando un escenario caracterizado por una dinámica de apreciación real cambiaria, con tipo de cambio vendedor e inflación declinante, y un empinamiento de la curva de tasas de interés.

Para que tal escenario de inflación y tasas de interés a la baja se materialice y consolide en el tiempo con costos mínimos en cuanto a apreciación real cambiaria, requerirá que haya moderación en la política fiscal de gasto público. Aunque con un dato sólo resulta prematuro extrapolar una tendencia. El crecimiento del gasto público primario en marzo del 39% interanual no es una señal alentadora. El Gobierno corre el riesgo de sobreexigir la política monetaria con tasas de interés mayores a las deseables y/o niveles de endeudamiento externos importantes, con riesgo de generar nuevos desequilibrios y costos sociales mayores en una sociedad que ya soportó demasiados ajustes.

(*) Economista y director de FyE Consult