“El equipo económico tiene que hacer un retiro espiritual”

Entrevista Juan Carlos de Pablo

27 de abril, 2016

“El equipo económico tiene que hacer un retiro espiritual”

Cuando el arreglo con los holdouts corcoveaba en el Congreso, el Presidente dijo “hay arreglo o ajuste e hiperinflación”, y usted dijo “es arreglo y ajuste”. ¿Está viendo al Gobierno avanzando en esa dirección o simplemente usando el endeudamiento para seguir financiando los desequilibrios?

Terminaron los holdouts y el Gobierno debe tomar una decisión. El equipo económico tiene que hacer una suerte de retiro espiritual y rearmar sus objetivos y sus estrategias pensando ahora en los problemas internos. Va a tener que definir cuánto quiere avanzar en el tema fiscal, cuánto quiere endeudarse para financiar gastos corrientes y, en base a eso, veremos. Por eso decía que es ‘arreglo y ajuste’.

¿El costo de oportunidad de preocuparse más por la salud de “la macro” es menor crecimiento?

El crecimiento es un resultado. La evolución económica es un proceso. Las inversiones no vienen automáticamente y no caen del cielo. Este Gobierno tendría que darle manija rápido a todo lo que tiene que ver con infraestructura y para eso se endeudó más de lo que necesitaban para los holdouts. Eso es muy importante, baja los costos, es federal y crea empleo genuino.

¿Qué opina sobre la propuesta de prohibición de los despidos?

No me gusta. Nosotros tenemos un seguro de desempleo. El problema de la desocupación no es del empleador. Eso es como decir que el problema del calor de enero es de los heladeros y los obligamos a regalar helados para que la gente no sufra el calor. Es una barbaridad decirle a una pyme que no puede despedir. Insisto, para eso está el seguro de desempleo.

El Gobierno espera una reducción drástica de la tasa de inflación en el segundo semestre. ¿Usted coincide con esa prognosis?

El Gobierno no tiene un plan antiinflacionario, y es difícil arrancarlo antes de corregir los precios relativos. Hay una decisión política de no avanzar este año con los ajustes tarifarios, pero está claro que no han terminado. El ministro Guillermo Dietrich anunció que un boleto en Capital pasó de $3 a $6 dijo que el costo era $13, es decir, faltan varios escalones. Y lo mismo ocurre con la energía.

Pero el Presidente ha dicho que no habrá más ajustes tarifarios…

Eso no quiere decir que desapareció el déficit sino que se lo va a financiar de otra manera. La pregunta que debemos hacernos es en qué libro dice que vas a salir a financiar un déficit basado en exceso de gastos corrientes y vas bajar la tasa de inflación al mismo tiempo. Quiero ver ese libro.

¿Va a haber crecimiento?

No hago ni le doy bolilla a los pronósticos. No sirven para saber qué va a pasar sino para saber cómo se siente el que encargó el pronóstico.

El Gobierno dijo en los últimos días que cortó el pasto, puso los arcos y pintó las líneas de cal, una metáfora para decir que ya hizo todo lo posible para que el sector privado entre a jugar, es decir, invertir. ¿Peca de voluntarismo?

En Argentina no hay activos a precio de liquidación. Empecemos por ahí. Dicho esto, la inversión, que es un acto instrumental y que tiene que tener sentido para algo. No tenés que explicar por qué te comprás un helado, pero sí tenés que explicar si comprás una heladería. Tiene que ver con expectativas de nivel de actividad, precios, costos y varias cosas más. El Gobierno tiene mucho para hacer a la hora de abreviar trámites, en reglas de juego y no decir barbaridades, como los 60 mercados centrales que dijo que iba a inaugurar el Presidente para bajar los precios de los alimentos. Me agarré la cabeza cuando lo escuché.

En los últimos días se habló mucho sobre cómo comunica el Gobierno. En el terreno económico, ¿qué opina usted?

Cada uno tiene su estilo, y este Presidente tiene el suyo. Si sólo tuviera problemas de comunicación, no me preocuparía tanto. Pero me parece que no son sólo eso. La pregunta es si, con el equipo económico que tiene, además posee un plan y lo comunica en cuentagotas o sacan conejos de la galera todos los días.

Por último, ¿qué balance hace del gabinete económico: sirvió eso como alternativa a tener un superministro de Economía?

No le discuto al Presidente y cada uno elige cómo gobernar, pero paga las consecuencias. La consecuencia aquí es que no sabemos quién es el malo de la película.