“El ajuste fiscal es mínimo”

Entrevista a José Luis Espert

5 de abril, 2016

“El ajuste fiscal es mínimo”

En diálogo con El Economista, el reconocido consultor José Luis Espert ofrece su visión sobre los primeros cien días del nuevo Gobierno, plantea que Mauricio Macri recibió “una situación precrisis”, sostiene que el equipo económico se tentó con el atraso cambiario, manifiesta algunas limitaciones del programa económico hasta el momento y señala sus proyecciones para el segundo semestre.

El Gobierno proyecta, y varios de sus colegas suyos coinciden, en que el segundo semestre será mejor: habrá más nivel de actividad y menos inflación. ¿Coincide?

Me gustaría contextuar antes mi sensación para el segundo semestre. Hasta ahora, y enfatizo esto porque todo puede cambiar, el programa económico del Presidente tiene 10 puntos sobre 10 en materia de política exterior. Están haciendo esfuerzos para reinsertar al país en el mundo yendo a Davos, diciendo que aceptarán las auditorías del FMI, recibiendo a Barack Obama, François Hollande y Matteo Renzi y tratando de cerrar rápidamente el conflicto con los holdouts. También es excelente la decisión de no hacerle la guerra al campo y haber puesto un Ministerio de Agroindustria que esté a favor del agro. Pero faltan cosas para hacer a favor del sector, y por eso le pongo un 7 a la política agropecuaria. Con la guerra al campo del kirchnerismo terminamos sin reservas líquidas, atraso cambiario, derrumbe de las exportaciones y varios etcéteras. Luego, está el nudo macroeconómico de corto plazo.

¿Cuál es ese nudo?

Más allá de algunas variaciones, no es muy diferente al nudo previo al Rodrigazo, la crisis de Martínez de Hoz, el Plan Austral y el Plan de Convertibilidad. Macri recibió una situación precrisis, que se manifestaba en variables como el nivel de reservas, el nivel del tipo de cambio y el tamaño del déficit fiscal, que se parecen mucho a esas crisis que mencioné. Es muy importante tener esto en cuenta porque esto se ha soslayado por parte del Gobierno para no meterle miedo a la gente y no hay mucha conciencia al respecto. La propuesta fiscal que Macri ha desgranado hasta el momento, es decir, hacer un ajuste fiscal mínimo y solo basado en la baja/eliminación de subsidios energéticos y transporte (10% del gasto público total) y no enfocado, como debería, en el peso del Estado (empleados públicos, gasto en bienes y servicios y obra pública, que suman casi el 60% del gasto público total), es un error. No hay un diagnóstico que lo que hay que hacer aquí, para crecer, es apostar a la libertad de comercio, tener una economía abierta al mundo, con aranceles mínimos y sin restricciones para importar y exportar. Lo que mata a Argentina es su amor por el Estado presente y la sustitución de importaciones. Si no hacen un diagnóstico correcto sobre el peso del Estado y la necesidad de ir hacia el libre comercio, el plan económico en algún momento tendrá problemas, y no me refiero a una crisis sino a volver a discutir otra vez cómo hacemos para crecer, bajar la inflación, corregir el tipo de cambio y paliar la pobreza. El estatismo y la sustitución de importaciones vienen fracasando hace ochenta años. Si la solución es endeudar al país afuera y repetir, en alguna medida, lo que se hizo en los ’90 o con Martínez de Hoz, no hay que meditar demasiado sobre cómo puede evolucionar.

Hecha la contextualización, ¿cómo ve el segundo semestre que se nos avecina?

Hay que preguntarse qué está pasando hoy con la economía. La economía cayó 1-1,5% interanualmente en el primer trimestre y, en el segundo, también vamos a estar abajo aunque menos. Con dos trimestres para abajo, alguien va a decir, ateniéndose a la definición técnica, que estamos en recesión. Es una posibilidad y hay que tenerlo en cuenta. En el mejor de los casos, la economía seguirá estancada, como viene estando desde 2012. La inflación interanual mínima del primer semestre, es decir, el piso, estará en 30/35%.

¿Seguirá cayendo el PIB?

Para que eso no ocurra, lo mínimo que tiene que hacer el Gobierno es colocar US$ 17.000-18.000 en el mercado internacional (además de US$ 17.000-18.000M a nivel nacional. Además de los US$ 11.000 millones que le va pedir prestado, como anunció Prat-Gay, al BCRA. Si no ocurre esto, el Fisco hará el escenario más, y no menos, recesivo. Esto no está tan claro porque veo en la profesión y en los periodistas especializados que sugieren que ésta vez y en éstas circunstancias el endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal será reactivante. Y no es así, necesariamente. El año pasado, Axel Kicillof se financió adentro por US$ 17.000-18.000 millones y el resto lo sacó, básicamente, de las reservas del BCRA. Para no agravar el cuadro recesivo, el Gobierno debe colocar afuera, como decía, entre US$ 17.000-18.000 millones. La cosecha gruesa puede ayudar a que el PIB caiga menos en este segundo trimestre y deje de caer en el tercero si el agro se pone a gastar fuerte. Otra cosa que puede ayudar a parar la caída de la actividad es que haya Inversión Extranjera Directa (IED) para invertir en proyectos privados de riesgo en Argentina. Está por verse si el segundo semestre va a ser mejor en materia de nivel de actividad. Todavía es prematuro. Asimismo, vale destacar que nuestro sector industrial está muy complicado por la caída de Brasil. Eso demuestra, una vez más, que habernos pegado solo a un país del mundo para tener algo parecido al libre comercio ha sido un error estratégico fenomenal.

¿Y la inflación bajará “drásticamente” como predijo Macri?

Antes de responder, hago un comentario. El equipo político del Presidente cometió un error grosero al mandarlo a jugarse tanto. La inflación puede estar bien arriba del 1% porque este es un año con un fuerte ajuste de tarifas (en promedio, se han multiplicado por 4 o 5) y además hemos devaluado. Es un error, dado estos ajustes, haber mandado al Presidente a decir que en la segunda mitad del año habrá una baja drástica en la tasa de inflación. Si eso no ocurre, se le van a tirar a la yugular a Macri. Y, aún si lo logra, quizás sea con la economía en recesión y entonces lo critiquen por eso. Veo difícil que la inflación baje a 1%, pero falta mucho y hay varias incógnitas, por ejemplo, cuál será la reacción de los sindicatos ante una tasa de inflación que, en abril, podría ser del 4-5%, es decir, de más de 60% anualizada. Como ocurrió con los holdouts, no había ninguna necesidad de poner el acuerdo con NML el 14 de abril. Ahora estamos rogando que NML acepte postergar y no haga caer el acuerdo. Habría que haberle pagado una vez que se hayan derogado las leyes Cerrojo y Pago Soberano y Thomas Griesa levantara las cautelares. Hubo mucho apuro, aunque está perfecto tratar de cerrar la ignominia de quince años de default cuanto antes.

Por su trabajo, naturalmente, habla mucho con empresarios y empresarias. ¿Qué es lo que más les preocupa hoy?

El empresario argentino, que obviamente está apostando al país y a ganar plata acá, tiene preocupaciones de fondo y también de corto plazo. La preocupación conceptual de fondo es que les cuesta tener un ánimo inversor muy agresivo con esta política laboral, los costos que generan los sindicatos y la manera en que estos se inmiscuyen. Ahora se fantasea con la posibilidad de prohibir despidos. Este es un tema de fondo constante. Los empresarios también ven como impagable esta política impositiva. En el corto, lo que más preocupa es que seguimos siendo caros en dólares. A pesar de la devaluación, les cuesta mucho competir. Nuestros costos laborales son más altos que casi todos nuestros vecinos. Es muy difícil competir así y el dólar ha quedado ahí y sin mucho margen.

¿Se tentó con el atraso el Gobierno?

Sí. El atraso cambiario es un elixir que quieren todos los gobiernos después de una devaluación real. Además, la política de endeudamiento extranjero para financiar cualquiera de los gastos públicos, ya sea cortes de pelo para los funcionarios o infraestructura, es súperatrasadora del tipo de cambio. Ya lo sabemos. Estás tomando deuda para financiar gastos en bienes que no se comercian internacionalmente.

¿Ahora se vienen los peores meses para los ingresos reales disponibles de los hogares?

Sí, y particularmente en este mes con el impacto de las tarifas de transporte y gas. Luego viene el ajuste en el abono telefónico. Van a ser meses de inflación alta y caída del salario real hasta que se cierren las paritarias. La clave para compensar el efecto recesivo es la cosecha y lo que haga el productor con ella.

En los años kirchneristas decía “esto fue soja y suerte”. ¿Ya ideó una frase para estos tiempos que corren o todavía no?

Tendría que pensarlo. Por suerte hay un nivel de profesionalidad mucho mayor en la política económica. Lamento que como alternativa al Estado presente y el no importar un clavo de ‘la década ganada’, que podría ser el resumen del kirchnerismo, el macrismo me ofrece un revival de los ’90 y Martínez de Hoz con un Estado sin subsidios pero volviendo a la deuda externa para financiar el déficit fiscal. Ahora nos dicen que no vamos a financiar gastos corrientes sino gastos en infraestructura pero, como dije antes, atrasa igual el tipo de cambio si esa deuda va para pagar cortes de pelo de los funcionarios o infraestructura. ¿Cómo diferencias un dólar para financiar el enorme déficit o para infraestructura? El dinero es fungible y el ajuste fiscal, hasta ahora, es mínimo. Sólo hay eliminación de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos por 3,5% del PIB (en varios años) que se le lo gastarán todo en las bajas de impuestos anunciadas (retenciones y MNI del Impuesto a las Ganancias) más los cambios que se avecinan en las escalas. Es decir, seguimos en la zona de un déficit fiscal de 7% del PIB, de los más grandes de la historia (tomando en los ‘70 y ‘80, como corresponde, a los intereses reales sobre la deuda pública).