Con los bonos nuevos, los títulos buscarán su nivel

Realizado el pago a los fondos buitre y liberado hoy el pago por US$ 2.860 millones por los bonos bloqueados, la evolución de los precios quedará finalmente en manos del mercado.

25 de abril, 2016

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Finalmente, después de más de quince años con las cuentas en default, la deuda argentina empieza a normalizarse. El viernes pasado el Gobierno cumplió con el pago por 9.300 millones de dólares para terminar con la demanda ganada en los tribunales del juez neoyorquino Thomas Griesa por los fondos buitres que no entraron en los canjes de 2005 y 2010. Y hoy el Ejecutivo pagará los 2.860 millones de dólares que fueron bloqueados por Griesa hace veintidós meses (en junio de 2014).

Más allá de estos dos grandes pagos, las posibilidades de más demandas continúan. Todavía queda el 2% de fondos buitres que continúa reclamando el pago original. Y detrás del desembolso realizado el viernes, habrá que ver qué cantidad del 93% de los acreedores que entraron a los canjes de 2005 y 2010 resuelve reclamar más. Sucede que al cobrar en el último canje se firmó una cláusula que decía: si en el futuro algún acreedor consigue por vía judicial un pago mayor, todos los que cobraron en los canjes anteriores podrán reclamar para que el pago les sea completado.

Frente a esa posibilidad, que podría ocasionarle al país un nuevo dolor de cabeza después del gran esfuerzo que se está haciendo para ponernos al día, los analistas que han seguido estos casos indican que los acreedores que quedaron insatisfechos ya no tendrán tanto peso como hasta ahora. Y para torcer la decisión lograda la semana pasada tendrá que haber un cúmulo de acreedores sumándose a un nuevo reclamo, algo que parece un tanto improbable.

Ahora habla el mercado

El gran caso es que a partir de hoy y mañana, el mercado local y las plazas internacionales tendrán que asimilar la nueva cantidad de bonos argentinos que saldrán a flotar. Hasta el jueves pasado había en danza bonos por unos US$ 138.000 millones y desde hoy los mercados tendrán cotizando títulos argentinos soberanos por US$ 154.500 millones, por lo que las operaciones deberán asimilar en los próximos días la aparición de una oferta extra de 12% de más papeles nacionales, y hay que ver en qué nivel se estabilizan las cotizaciones.

Por la licitación realizada el martes pasado, con ofertas por 67.000 millones de dólares y absorción definitiva de únicamente 16.500 millones, queda probado, al menos en hipótesis, que hay interés de sobra para comprar –en un mundo con tasas cercanas a 0%– bonos que rinden entre 6,25% anual en el plazo más corto y 7,62% en el plazo más largo. Estos nuevos intereses testigo seguramente determinarán la aparición de fuertes arbitrajes, con venta de papeles con menor rendimiento y compra de títulos con rentas mayores.

Según los precios del viernes pasado, luego de la salida del default, el esquema de tasas a vencimiento de los papeles soberanos de Argentina quedó de la siguiente manera: Los bonos en dólares rinden entre 4,2% anual de piso (el bono más corto es el AA17) y 7,5% anual techo (el bono más largo es el Par 2038). Mientras que los bonos en pesos rinden entre 37% anual (Bonac 2016 Setiem) y 67% anual (Bocon 2016 L. ARG.).

Y buena parte de la demanda que quedó insatisfecha en la licitación de la semana pasada está casi toda en Argentina. Sucede que el ministro Prat- Gay eligió colocar los bonos únicamente entre bancos grandes. Autorizó compras solo mayores a 150.000 dólares, por lo que casi toda Argentina quedó afuera de la licitación inicial. De ese modo, según están adelantando algunos operadores, la tasa del nuevo bono a diez años, que arrancó en el 7.5% anual podría caer hasta el 6% anual para fines de 2016. Y, en consecuencia, la solución vista por los analistas es realizar un arbitraje de papeles: es decir, salir de los bonos con bajos rendimientos y buscar las rentas más altas.

El riesgo país

En base a esto, es altamente probable que la notable caída que tuvo el riesgo país en las últimas semanas empiece a encontrar su verdadero nivel. Al llegar Macri al Gobierno, Argentina tenía un riesgo país de 500 puntos, y ahora está en la zona de los 380. En seis meses se espera que llegue a 250 puntos, como Uruguay, todavía muy lejos de los 200 puntos de Perú y México. Dependerá de la inflación y del déficit.

Todo este movimiento supone alguna debilidad en los bonos más cortos y más potencial de suba en los más largos. De todas maneras, la curva y la fortaleza de bonos dependerán en el segundo semestre de lo que vaya sucediendo con la inflación, con el déficit fiscal y con el ingreso de capitales que se logre con el éxito o el fracaso del actual modelo. Si la inflación baja y el déficit se reduce, seguramente entrarán jugosos capitales, habrá más compra de bonos y el camino rentable será más acelerado. Pero si la inflación y el rojo público permanecen, los bonos se pueden encontrar con una zona de estancamiento, o incluso retroceso.