Clinton vs. Trump: la elección que pocos esperaban

28 de abril, 2016

Clinton vs. Trump: la elección que pocos esperaban

Tal como habían anticipado todas las encuestas, Hillary Clinton y Donald Trump ganaron ampliamente en las primarias realizadas el martes 26 en cinco estados del noreste. Trump ganó en todos y por diferencias considerables y su rival más directo –el senador Ted Cruz– apenas supero el 10% de los votos en algunas primarias. Como consecuencia de esos resultados, Trump sumó casi 100 delegados y ahora reúne 954 mientras que Cruz no ganó ninguno y se mantiene en 562.

A su vez, Hillary ganó en cuatro de las cinco primarias pero por diferencias menos holgadas que las de Trump. De esa manera, ya logró 2.151 delegados –mientras que Bernie Sanders tiene 1.338– y es la virtual candidata presidencial demócrata. Lo que siempre supusieron los analistas ahora lo confirman los números. Con los resultados del martes todo conduce a que en noviembre se van a enfrentar Clinton y Trump.

Final inesperado

Pocos analistas políticos –que en Estados Unidos abundan– y casi ningún integrante del establishment de Washington creía posible hasta hace unas semanas que Trump pudiera ser candidato presidencial. Cuando se anotó en la carrera, se suponía que desistiría al poco tiempo como lo había en elecciones anteriores. Pero persistió porque encontró receptividad para su mensaje económico proteccionista y populista en un sector de la sociedad disconforme con la marcha del país. Cuando Trump comenzó a ganar elecciones se descontaba que el establishment republicano encontraría la forma de derrotarlo en las primarias. Como no pudo, la última línea de defensa fue apostar a que Trump no llegaría a juntar los 1.237 delegados que son necesarios para asegurarse la nominación y por lo tanto habría una Convención abierta que elegiría a otro candidato. Y es esta última jugada también está a punto de fracasar. Es que Trump está muy cerca de llegar a los 1.237 delegados porque aún falta elegir 502 delegados de los cuales 172 corresponden a California en donde lidera él las encuestas.

En su discurso del martes a la noche Trump dejó entrever que asume que tal vez no acceda –aunque por poco– al número mágico y por esopero que fue directo al punto y preguntó: ¿Se le puede negar la candidatura a alguien que obtuvo cinco millones de votos más que su adversario y que le sacó una ventaja de quinientos delegados sólo porque le faltan algunos para llegar a 1.237?

El  destinatario de la pregunta fue el establishment republicano al que le está pidiendo que comience a unir al partido detrás de su candidatura. Hay cada vez más figuras de peso que entienden que se trata de un camino inevitable, porque aunque Trump no les guste, es el preferido por la base electoral republicana.

Pero el grueso de la dirigencia se resiste, porque considera que Trump no tiene ninguna posibilidad de ganarle a Hillary en noviembre. Argumentan que tiene un elevado nivel de rechazo y que su base de apoyo social está limitada a los hombres blancos dado que tiene poca adhesión entre las mujeres, los latinos y los afroamericanos. Con esa acotada sustentación no se puede ganar una elección nacional creen los dirigentes republicanos a los que no sólo les preocupa que se les cierre el camino para recuperar la Casa Rosada sino que también piensan que un mal candidato presidencial les haga perder el control del Congreso porque dejarían de ser mayoría en el Senado aunque retendrían, en cualquier caso, el dominio de la Cámara de Representantes.

Ahora, la campaña se mueve hacia el centro y el oeste del país en donde la posición de Trump se debilita y gana terreno Cruz. Hay una primaria clave que es la de Indiana el 3 de mayo porque el que gane, aunque sea por un voto, se lleva los 57 delegados del estado. Habrá otras cuatro primarias en mayo y las últimas cinco –incluyendo la de California– se realizarán el 7 de junio.

Menos conflicto

Los demócratas tienen la ventaja de tener menos conflicto interno, pero deberán enfrentar la elección con una candidata muy preparada para ser Presidenta, pero que no genera entusiasmo entre los votantes. Tiene una particular dificultad para lograr el apoyo de los jóvenes y su mayor fortaleza está en el respaldo de los afroamericanos, latinos y de quienes tienen un fuerte identificación con el Partido Demócrata. Pero necesitará convocar a más sectores para asegurarse el triunfo en noviembre. Que Hillary no es una buena candidata lo demuestra, que pese al apoyo del aparato partidario, necesitó cuarenta primarias para sacarle una diferencia sustancial a Sanders. Por lo tanto, también tiene por delante el desafío de ajustar su estrategia aunque si su rival es Trump crecen sus posibilidades de ser la primera mujer presidenta.

 

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