Argentina y la hora de volver a crecer: es ahora o nunca

Esperemos que efectivamente estemos en el inicio de una nueva etapa, y bien diferente del comportamiento observado en los últimos 30 o 40 años.

25 de abril, 2016

Argentina y la hora de volver a crecer: es ahora o nunca

Artículo escrito por Héctor Rubini (*)

Luego de más de catorce años, Argentina regresó a los mercados de voluntarios de capitales. Como bien ha afirmado el ministro Alfonso Prat- Gay, significa el inicio de una nueva etapa para la economía argentina. Es de esperar ahora una significativa baja del riesgo país, que abaratará significativamente el costo del financiamiento externo para Nación, provincias, municipios y empresas privadas de nuestro país. El efectivo ingreso de dólares dependerá de los retornos esperados del uso de esos fondos, esto es, de la capacidad de generación de fondos que permitan sostener los proyectos a los que se destine ese dinero y cancelar capital e intereses.

Esto exige, ya desde estos días, consolidar expectativas de garantías jurídicas a los derechos de propiedad y al cumplimiento de los contratos, así como del mantenimiento de políticas económicas previsibles y que permitan retornar a un sendero de estabilidad y crecimiento sostenible. Resolver las dificultades para estabilizar precios e ingresos es una tarea que ya no admite demoras, pero también se requiere una progresiva secuencia (tal vez con cierta celeridad) de acciones e iniciativas para volver a crecer.

Los números

La actualización de este mes del World Economic Outlook (WEO) del FMI para el período 1980-2015 y proyecciones hasta 2021 muestran que la economía argentina está desde 1980 bastante lejos de un sendero de crecimiento sostenido. Más aún, varias comparaciones internacionales sugieren que Argentina ha perdido demasiado terreno en los últimos 36 años. Si se toma (a precios constantes) el PIB promedio de Argentina en los seis años post crisis subprime (2010-2015), es igual a 2,27 veces el de los seis primeros años de las serie del FMI (1980-85). Ese valor sólo supera a Venezuela (1,90), Guyana (1,84) y Surinam (1,79), pero es inferior al del resto de los países de Sudamérica: 2,32 para Brasil, 2,36 para Uruguay, 2,51 para Ecuador, 2,54 para Paraguay, 2,57 para Bolivia, 2,60 para Perú, 2,94 para Colombia y 4,29 para Chile.

En el caso de los países del Asia Pacífico, excluyendo Oceanía, sólo Japón presenta un ratio inferior al de Argentina: 1,75. Las demás de esa región han superado casi sin excepción a las economías de Sudamérica: 2,81 para Filipinas, 3,21 para Papúa-Nueva Guinea, 3,88 para Hong Kong, 4,83 para Indonesia, 4,88 para Tailandia, 5,45 para Malasia, 5,55 para Taiwán, 6,12 para Laos, 6,30 para India, 6,64 para Corea del Sur, 6, 70 para Singapur, 6,89 para Vietnam y 17,25 para China continental. Los números sin inapelables: Sudamérica se ha “quedado” y mucho respecto de la región Asia Pacífico. A su vez, en nuestro subcontinente, Argentina sólo ha superado a los tres más rezagados (Venezuela, Guyana y Surinam).

Las comparaciones sobre el cierre de 2015 también arrojan resultados preocupantes. Sobre 190 economías relevadas por el FMI, 33 de ellas registraron un crecimiento del PIB superior a 5%. En ese grupo sólo aparecen tres economías de nuestro continente: República Dominicana (+7%), St. Kitts & Nevis (+6,6%) y Panamá (+5,8%). Argentina quedó en el puesto 142, con un crecimiento de 1,2%. De confirmarse, en cambio, la estimación del Indec (2,1%), ascendería al puesto 118°, detrás de Antigua y Barbuda y superando a Chile.

A su vez, si se considera el nivel del PIB per capita en dólares (a moneda corriente), en 2015 ascendía US$ 13.589, equivalente al 13% del país con el mayor PIB per capita (Luxemburgo). Ahora bien, en 1980 el PIB per cápita argentino (US$ 8.954 de entonces) era igual al 22% del país del mayor ingreso per cápita del mundo en ese año (Emiratos Arabes Unidos), y el tercero mayor de América, detrás del de Estados Unidos y del de Canadá.

Inversión y estrategia

La inversión real también muestra un comportamiento nada brillante en el largo plazo. Entre 1980 y 2015 la tasa de inversión (inversión bruta interna fija/PIB) superó el 20% sólo en 1980, 2006, 2007 y 2008. La tasa promedio anual para ese período ha sido de 17,2%, siendo superada por la de todas la demás economías de Sudamérica, salvo Uruguay con un promedio de 17,1%, y Bolivia con 16,3%.

Salir del estancamiento con inflación no sólo requerirá una pronta y efectiva estabilización de corto plazo, sino de una agresiva estrategia de recuperación del capital físico (y también humano) y de rápido crecimiento. De lo contrario, y como se nos dijo en 2002 luego del default de la deuda, “Argentina quedará condenada a la irrelevancia”. Esperemos que efectivamente estemos en el inicio de una nueva etapa, y bien diferente del comportamiento observado en los últimos 30 o 40 años.

(*) Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la USAL