Los nuevos billetes: más ventajas que desventajas

Los especialistas opinan que incorporar billetes de mayor valor era una medida necesaria

3 de marzo, 2016

Los nuevos billetes: más ventajas que desventajas

(Columna de Santiago Lilo)

El atraso del billete de $100 era evidente: el mismo se encuentra entre los billetes de máxima denominación con menor poder adquisitivo a nivel mundial. A causa de esto, el BCRA anunció en enero que a mediados de este año se inyectarán billetes de mayor valor en la economía. La nueva oferta contará con unidades de $200 y $500, y la entidad financiera anticipó que para el 2017 se imprimirán también billetes de $1.000.

Un estudio de Miguel Angel Boggiano, CEO de Carta Financiera, reveló que el billete de mayor denominación de la Argentina tiene el poder adquisitivo más bajo de la región, luego del billete de 100 bolívares de Venezuela. Al tipo de cambio oficial actual, los billetes de Julio A. Roca y Evita no alcanzan a comprar US$ 7, mientras que en países de la región como Uruguay, Brasil y Chile se imprimen billetes máximos que equivalen a US$ 63, US$ 29 y US$ 25, respectivamente. El ranking lo encabeza Venezuela, cuyo billete de 100 bolívares equivale a US$ 17 centavos.

Asimismo, el informe destacó que el billete máximo argentino se encuentra entre los 18 con menor valor de compra a nivel mundial –compartido con Venezuela, Liberia, Irán y Malawi, entre otros – y concluyó que “los abusos de la impresión del papel moneda traen altísimos costos en los veinte países cuyo billete de mayor denominación no supera el valor equivalente a US$ 10”.

Ante este panorama, no son pocos los especialistas que opinan que incorporar billetes de mayor valor en el mercado era una medida necesaria. Esta disposición del Gobierno traerá muchas ventajas, y algunas desventajas.

Entre las ventajas más previsibles se encuentra la de reducir los costos de impresión que, en el caso de Argentina, no son un problema menor. Según la publicación de Boggiano, imprimir dinero pasó de costarle al Estado $ 72 millones en 2008 a perforar el techo de los $1.000 millones en 2015. “Para ponerlo en perspectiva, el Presupuesto Nacional para 2015 es (fue) de $1,37 billones, lo cual indica que el costo de imprimir billetes es (era) menos del 0,1% del mismo”, indicó el estudio.

Cabe aclarar que imprimir dinero será menos costoso debido a que habrá mayor diferencia entre el valor facial del billete y el costo de unidad. Esto significa, en términos prácticos, que producir un billete de $500 es más barato que imprimir cinco billetes de $100, su equivalente en valor. A medida que se sumen unidades de mayor importe, como el billete de $1.000, los costos caerán aún más. En línea con este problema, los datos del BCRA, correspondientes a octubre del 2015, muestran que siete de cada diez billetes que circulan en la economía son de $100. Esto equivale a casi 3.800 de las 5.500 millones de unidades de papel moneda que atraviesan el circuito bancario o se encuentran en la calle.

Otro aspecto notable que evidencia la necesidad de inyectar billetes de mayor valor en la economía se relaciona a cuestiones logísticas. Debido al uso intensivo del billete de $100 en las transacciones diarias, cubrir la demanda de los usuarios supone una tarea cada vez más costosa para el sistema financiero. En este sentido, el BCRA señaló en el comunicado de prensa que con la incorporación de billetes más altos se busca “mejorar el funcionamiento de cajeros automáticos y reducir los costos de traslado de efectivo”.

Martín Polo, economista jefe de la consultora Analytica, explicó a que tener un billete de escaso poder adquisitivo bajo un contexto inflacionario también implica un costo alto de logística por parte de la demanda. “Hoy un jubilado que cobra $ 3.600 tiene que trasladar 36 billetes de $100. Es complicado de transportar y existe riesgo que entre tanto billete alguno sea falso”, aclaró.

En la lista acotada de desventajas de tener billetes de mayor denominación, el primer aspecto negativo que resalta es la disminución de las transacciones electrónicas y bancarias. En una economía con billetes chicos resulta necesario comprar y vender bienes de precios altos mediante transacción bancaria, lo cual promueve el blanqueo de capitales. Sin embargo, Polo afirma que, en relación a depósitos y préstamos, Argentina es uno de los países con más bajo nivel de bancarización de América. “Esto te obliga a tener muchos billetes en la calle y es un indicador de que existe una economía en negro muy alta”, concluyó.

Por último, entrando en el terreno teórico de la microeconomía, diferentes investigaciones realizadas por especialistas en comportamiento del consumidor sugieren que un individuo tiene más intención de gastar dinero cuando los billetes tiene valores chicos que cuando son de mayor denominación. “Esto se debe a que las personas tienen mayor conciencia del valor del dinero cuando se encuentra unificado en menor cantidad de billetes”, indica uno de los estudios. Si bien no es una ciencia exacta, la contracara de emitir billetes de $500 y $1.000 podría, en teoría, tener alguna influencia contractiva sobre el consumo.