Nuevo diagnóstico para las exportaciones

El ICA reveló que la balanza comercial fue deficitaria en 2015, por primera vez desde 1999

29 de febrero, 2016

Nuevo diagnóstico para las exportaciones

(Columna de Facundo Matos Peychaux)

El Intercambio Comercial Argentino (ICA), que el Indec difunde mensualmente, se convirtió en el primer indicador que la nueva administración del instituto de estadísticas da a conocer desde el cambio de autoridades del organismo. Y los resultados no fueron para nada positivos.

Tal como venían señalando las consultoras privadas y analistas, el índice arrojó un resultado deficitario para el año pasado en materia de saldo comercial. En 2015, según publicó la semana pasada el Indec, las exportaciones alcanzaron los US$ 56.752 M, un retroceso del 17%  respecto de los US$ 68.335 M de 2014. Las importaciones, en tanto, cayeron 8% de año a año, al pasar de US$ 65.229 M a US$ 59.787 M. De ello se desprende que el saldo exportador fue superavitario en US$ 3.106 M en 2014 y deficitario -a contramano de lo que señalaba el Indec hasta el cambio de autoridades- en US$ 3.035 M en 2015.

Según las proyecciones que hacía el instituto antes del cambio de gobierno, las exportaciones, por caso, cerrarían el año en US$ 62.000 M y el saldo comercial en un superávit de US$ 1.900 M, números muy lejanos a la realidad.

“Los nuevos datos confirman que el ICA con la administración anterior venía dando datos muy alejados de la realidad, lo que se veía por la diferencia con los datos de la base usuaria, que mostraba números similares a los que dio el ICA bajo la nueva administración”, señala Marcelo Elizondo, director de la consultora especializada en comercio exterior Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), en diálogo con El Economista.

Dejando atrás el debate sobre las cifras, el nuevo diagnóstico arroja un diagnóstico más severo sobre el cual el nuevo Gobierno deberá actuar. Más aún cuando el equipo económico actual -a diferencia del saliente- cree que deben ser más las exportaciones -y no tanto el consumo interno ni la demanda del sector público-, el motor de la reactivación económica. Como recuerda la consultora Abeceb, Argentina no tenía déficit comercial desde 1999, 16 años atrás.

La clave, según Elizondo, está en las exportaciones. “Menos de US$ 57.000 es un número bajísimo, no muy distinto de las exportaciones de 2007 y 2009 -advierte-. Estamos comparándonos con números de hace ocho años”.

Los factores son tanto exógenos como endógenos. En los últimos años, Latinoamérica ha tenido una caída en sus exportaciones, que sumaron US$ 215.000 M en 2015, su nivel más bajo desde 2010. Sin embargo, en el mismo período, Argentina ha retrocedido a valores de entre 2007 y 2009 y vio disminuida su posición dentro de las ventas de América Latina. Mientras en 2010, Argentina representaba 8% de las exportaciones de América Latina y el Caribe, en 2015 representó 6.5%. Esa caída, si bien se dio en parte como efecto de la baja de precios de los commodities, responde también a factores propios del país, que acrecentaron la merma.

“En los últimos años en los países vecinos también ha habido caída de precios pero han hecho crecer sus exportaciones en volúmenes, lo que aunque no sirvió para compensar la caída, sí lo hizo para atenuarla. En Argentina, la principal razón detrás de la caída del año pasado son los precios, pero además, hubo una caída también de volúmenes despachados”, señala Elizondo.

Las perspectivas

Sin embargo, Elizondo es optimista en dos sentidos. En primer lugar, según datos de la Cepal, el comercio mundial global de 2014 medido en volúmenes -descontando el efecto precios- no disminuyó sino que creció 1%. Eso significa que el mundo no compra menos (como se suele decir) sino que compra más barato. Si se recupera competitividad, las chances de ganar nuevos mercados, por tanto, sería mayor.

El segundo punto que remarca Elizondo es que “lo que el país necesita no es que el mundo compre más sino que le compre más a Argentina y no a otros países”. El comercio exterior un juego de suma cero y así como en los últimos años la posición argentina en ese área disminuyó, las políticas correctas y una decisión estratégica de apostar por el comercio fronteras afuera podrían comenzar a revertir la tendencia.

Sin embargo, nada de eso es tarea fácil ni rápida. Las primeras medidas económicas que tomó el Gobierno a poco de asumir (el sinceramiento cambiario y la eliminación de los múltiples tipos de cambio que afectaban a los exportadores, la quita parcial o total en algunos casos de retenciones, el libre giro de divisas) impactaron favorablemente en el corto plazo en la recuperación de la competitividad y en la creación de un clima de inversiones.

“Eso mejora la ecuación en el corto plazo y tiene un impacto en el mediano y largo plazo en tanto es una señal del Gobierno de aliento a la generación de oferta exportable, pero para eso va a requerir además de otras cuestiones”, advierte Elizondo. “Uno no mejora de un día para el otro por la mejora de la rentabilidad por tipo de cambio su oferta exportable sino que va a requerir de otras decisiones más estratégicas como inversión en insumos, en equipos, en conocimiento, alianzas con terceros proveedores de servicios. Eso suele dar resultados mejores en un plazo más largo, donde hay una enorme cantidad de factores que afectan, como la baja tasa de inversión (menos del 20%) que te deja lejos de los niveles de competitividad a los que estás sometido en los mercados internacionales, una presión tributaria que es la más alta de la región o la inestabilidad en el marco de referencia que genera la inflación y los ajustes cambiarios constantes que acompañan a la inflación”, señala el director de DNI.

Así, lo más probable es que este año haya una oferta exportable mayor en volúmenes, lo que ayudará a llevarla por encima de los US$ 60.000 M, aunque los precios internacionales posiblemente vuelvan a arrastrar hacia abajo el saldo exportador.