El “efecto niño” llegará hasta la primavera

Se esperan mayores rindes, pero hay riesgo de enfermedades que ataquen a los cultivos

25 de febrero, 2016

El “efecto niño” llegará hasta la primavera

(Columna de Eduardo Bustos)

El escenario climático argentino continúa dominado por la corriente de “El Niño”, que es vigorosa y persistente. Los efectos se extenderán hasta la primavera, estiman los pronosticadores. Los resultados no se traducirán en una catástrofe climática, como se observó en las temporadas 1982/1983 y 1997/1998, consignó un informe elaborado por el Departamento de Clima de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).

La corriente de El Niño (efecto “niño”) es un fenómeno climático que se produce a partir del calentamiento de las aguas del Océano Pacífico norte, que impacta en las costas de América del Sur, con precipitaciones muy abundantes, que superan las medias anuales de la región. Se inicia a fines de noviembre de cada año y se extiende hasta fines de la primavera del año siguiente. Aparece cada tres o siete años. Su contrapartida es la corriente La Niña, que se presenta con menores precipitaciones estacionales y con mayor presencia en el invierno.

Los efectos

El riesgo de inundaciones en la cuenca del Río Salado de la provincia de Buenos Aires parece haberse reducido, aunque no se descarta totalmente nuevos episodios debido a la posibilidad de fuertes lluvias durante las estaciones próximas.

Por otra parte, las zonas ribereñas bajas del litoral fluvial se verán expuestas a las crecidas de los grandes ríos debido a precipitaciones abundantes que se producirán en sus cuencas respectivas, en los tramos inferiores, dentro del país y en las cuencas altas, ubicadas fuera del país.

Gran parte de Bolivia, Paraguay, el NOA, la región del Chaco, la Mesopotamia, el nordeste de la región pampeana, el este de Cuyo, el extremo sur del área agrícola de Chile, la mayor parte del Uruguay y Brasil registrarán fuertes focos de tormentas, con aguaceros torrenciales, granizo y vientos y se alternarán con áreas de escasa actividad. Su principal foco de acción se ubicará sobre la cuenca del Río Uruguay.

Cuyo y gran parte del oeste y el sur de la región pampeana observarán precipitaciones moderadas a abundantes, aunque con riesgo de tormentas severas. Sólo la mayor parte del área agrícola chilena, el oeste de Bolivia, el oeste del NOA, Cuyo y algunas zonas de la región pampeana registrarán precipitaciones moderadas a escasas.

Esta presencia tardía podría causar una creciente otoño/invernal de los grandes ríos, particularidad que se dio en todos los episodios de El Niño de gran intensidad, como ocurre con este.
Impacto en la agricultura

El ambiente cálido y húmedo determinado por “El Niño” impulsará los ataques de enfermedades y plagas. Favorecerá, además, la proliferación de malezas, a la vez que las frecuentes precipitaciones seguirán obstaculizando las labores agrícolas, y producirán gastos adicionales para el productor por el acondicionamiento, almacenaje y transporte de la producción. Pero los cultivos estivales aumentarán su producción, como ocurrió en los “años niño” anteriores.

Asimismo, la evolución del fenómeno hacia la otra etapa, que es “La Niña”, no impactará en una hipotética caída de la producción granaría correspondiente a la campaña 2016/2017.

Cabe consignar que las irregularidades exhibidas por el agroclima durante las últimas campañas agrícolas, a nivel nacional e internacional, indican que no es prudente hacer cálculos exitistas, y que siempre debe dejarse un margen de seguridad en las proyecciones económicas y productivas que se realicen.

El efecto “niño” comenzó a disiparse lentamente sobre fines de diciembre de 2015 y hoy aparece un poco más moderado, pero mantendrá su influencia en la mayor parte de este año. Esto fortalece el riesgo de que, durante el próximo otoño, se observen fuertes lluvias sobre la Cuenca del Plata, reactivando las crecidas de los grandes ríos.

La evolución
Esta evolución podría favorecer los ataques de enfermedades de fin de ciclo, plagas, malezas y demorar la cosecha por falta de piso para la entrada de las maquinarias. Además, generará gastos de secado y dificultades para el almacenamiento y transporte de la producción.

Sin embargo, las perspectivas más recientes para el ciclo 2016/2017 señalan que, al menos, la primera mitad esta campaña (invierno-primavera 2016) presentaría lluvias normales a superiores a lo normal.

Pese a que al inicio de la temporada se supuso que este niño comenzó temprano, su disipación sería temprana y se espera que su accionar se extienda durante todo el verano. Abarcaría la primavera próxima, y desaparecería definitivamente hacia finales de esa estación. Una fecha en la que convendrá tener en cuenta por la posible ocurrencia de fenómenos extremos sería en la segunda quincena de marzo de 2016.