“Las salidas graduales terminaron muy mal”

Entrevista a Gustavo Reyes (Economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea)

17 de noviembre, 2015

dólar

Muchos cambios de gobierno en la historia argentina se han dado con varios problemas macroeconómicos comunes. ¿Lo que vemos hoy es una repetición de esas experiencias pasadas?

Los problemas que hoy tenemos han sido muy recurrentes, pero los problemas con el atraso cambiario específicamente son históricos en Argentina. Se dan básicamente para frenar el proceso inflacionario que se da generalmente por problemas fiscales, se fija el tipo de cambio y como no baja rápidamente, se produce el atraso cambiario. Y hay tres cosas que vemos en todos estos episodios: que el Banco Central se queda sin reservas por la escasez de dólares, que  las cuentas fiscales son cada vez más deficitarias y que la economía se estanca.

¿Las salidas de ese círculo vicioso han sido similares también?

No, en los seis casos de atraso cambiario desde los años ’50 hasta hoy, no siempre fueron iguales. Solamente en dos casos hubo un intento de salida gradual, en el ’62 y en la tablita de Martínez de Hoz, y en los dos casos, se fracasó rápidamente. En el ’62 saliste con una devaluación cercana al 20% y a los seis meses el tipo de cambio estaba 60% más arriba y en la tablita fue todavía más brutal, se trató de salir con una devaluación del 11% y a los seis meses el tipo de cambio estaba 260% arriba. Ninguna de las salidas han sido exitosas en el largo plazo, pero las salidas graduales aún en el corto plazo terminaron muy mal, con el mercado haciendo el shock.

¿Qué falló en esos esquemas graduales?

Hay varios problemas que tienen. En primer lugar, generalmente el pass-through es más alto en este tipo de salidas que en saltos devaluatorios porque si la inflación es alta, se necesita una devaluación por encima de la inflación permanente y se te produce un círculo vicioso porque la gente sabe que el tipo de cambio está atrasado y que se va a ir corrigiendo gradualmente, entonces ajusta sus expectativas a una inflación más alta, por lo que tenés un pass-through más alto y te cuesta solucionar el problema del atraso cambiario. El otro problema es que si todo el mundo sabe que la devaluación va a ser más alta que la tasa de inflación, se posicionan en dólares. Salvo que pongas una tasa de interés muy por encima de la devaluación, pero entonces es muy difícil generar un clima de crecimiento en una economía que además ya venía con estancamiento. Y por otro lado, al no corregir los precios relativos, los sectores exportadores siguen estando complicados porque como el pass-through es alto, no te mejora el tipo de cambio gradual y la forma de conseguir dólares más genuina, por la cuenta comercial, se complica.

¿El escenario actual se ajusta a ese esquema?¿Hay poco margen para una salida gradual?

Sí, cuando uno ve la historia, a las salidas graduales, ya sea de devaluación u otros planes graduales, nunca les fueron muy bien. En 2001, Domingo Cavallo asume después de Ricardo Lopez Murphy, que había intentado una salida de shock al problema fiscal y duró prácticamente un fin de semana. Entonces Cavallo intenta hacer algo gradual y rápidamente se quedó sin financiamiento y tuvo que acudir al shock que terminó en el corralito. Más atrás, José Luis Machinea en 1999 intentó una salida gradual también al problema fiscal y terminó muy mal. El Plan Primavera, en 1989, también fue un intento gradual de llegar a las elecciones y terminó en la hiperinflación. Bernardo Grinspun, en 1983, también hizo un intento gradual de corregir las cosas apenas asume Raúl Alfonsín y casi termina en una hiperinflación que la frenó el Plan Austral. Por último, la tablita de Martínez de Hoz fue el experimento más gradual y terminó muy mal. Aunque en el mundo sí hay, en Argentina no hay experiencias que hayan funcionado bien. En este caso también, un esquema donde se devalúa poco, por el nivel de reservas y atraso cambiario que tenés y los problemas que decíamos, no es viable.

¿Las salidas de shock no tienen también su riesgo sin un plan antiinflacionario exitoso?

Claro, esto no quiere decir que una política de shock no esté libre de riesgos ni problemas. En Argentina se han bajado los niveles de inflación desde niveles más altos incluso que el que tenemos hoy, pero con los niveles actuales, bajarla es también realmente muy complicado porque tenés precios relativos muy atrasados y porque al próximo Gobierno le va a costar mucho fijar el tipo de cambio. Si el próximo Presidente dice ‘vamos a un tipo de cambio de tanto y de ahí no se va a mover, todo el mundo se va a acordar de cómo terminó la Convertibilidad, no le va a creer y el plan va a fracasar rápidamente. Entonces, el próximo Gobierno seguramente vaya con un tipo de cambio flexible. Por esta razón, porque no tiene reservas en el BCRA y porque hay fuertes shocks en el mundo en términos de precios de commodities y de tasas de interés y para todo eso el tipo de cambio flexible entra mejor.

En un informe del Ieral mostraba que cuando hubo mercados informales de divisas en experiencias pasadas, la corrección cambiaria tendió a llevar el dólar a precios similares al segmento paralelo. ¿Habría que esperar una convergencia cercana a los 16 pesos en ese caso?

Sin dudas, si lo que se quiere es sacar el cepo tiene que desaparecer la brecha cambiaria, y ahí claramente tiene que ir al valor del blue. Pero muchas veces uno piensa que viene un plan que pone el dólar a tanto y la inflación baja rápidamente. Pero eso no va a pasar el año que viene. El tipo de cambio va a ir a un valor más alto, probablemente al blue, pero la inflación no va a bajar rápidamente. Entonces, ese valor que tenga el tipo de cambio va a estar erosionado por la inflación y probablemente, lo que vamos a ver es un tipo de cambio que va a saltar a algún nivel pero después se va a mover según la inflación y, de acuerdo a lo que haga el Gobierno con respecto a sus cuentas fiscales, el acceso al financiamiento que tenga y las señales que dé, va a poder bajar más rápido o más lento la inflación y en consecuencia, va a poder domesticar o no al tipo de cambio. Pero en el corto plazo, como la inflación se va a mantener y la que tenemos hoy reprimida se va a transparentar, vamos a tener más inflación, y sin reservas, el Central va a tener una sola herramienta para evitar fluctuaciones, que va a ser subir las tasas de interés. Eso en el corto plazo va a dar un escenario de actividad económica más complicado.