La “guerra de monedas” y el comercio global

Continúa el fortalecimiento del dólar en el mundo

12 de noviembre, 2015

La “guerra de monedas” y el comercio global

(Columna de Martín Vauthier y Federico Furiase, economistas del Estudio Bein & Asociados)

Los flujos del volumen del comercio global reflejan la contrapartida, desde el lado de la economía real, del escenario de “guerra de monedas” voluntaria en el mundo desarrollado –frente a la divergencia de la política monetaria de la eurozona y Japón respecto de la Fed– e involuntaria en los mercados emergentes –que son “devaluados” por el mercado frente a la llegada de la restricción externa–.

Si bien el volumen del comercio global sigue exhibiendo un crecimiento muy lento (1,9% interanual en agosto) en relación al período precrisis (en torno al 6% interanual), el fortalecimiento del dólar en el mundo, el menor crecimiento de China y la llegada de la restricción externa en los países de la región que exportan materias primas, determinan un cambio no menor en los patrones del volumen del comercio global. En consistencia con este escenario, las exportaciones (medidas en volumen) de EE.UU. entraron en terreno negativo, las exportaciones de la eurozona se aceleran en el margen, las exportaciones de Asia emergente continúan exhibiendo un retroceso y las importaciones de los países de la región ajustan a la baja.

En rigor, el fortalecimiento del dólar contra el euro y el yen es la contrapartida de la divergencia de la política monetaria frente a una Fed que comienza a debatir el inicio del ciclo de suba de la tasa de interés vis-à-vis los bancos centrales de la eurozona y Japón siguen inyectando liquidez en los mercados para comprar bonos con emisión monetaria en pos de evitar el riesgo de deflación de precios.

En este contexto, el fortalecimiento del dólar ha impactado negativamente en la trayectoria de las exportaciones de EE.UU., con dos meses de caída consecutiva (0,6% en julio y 1,4% en agosto) versus un ritmo de crecimiento en la zona de 2,6% en enero y febrero de 2015. Evidentemente, el impacto negativo del fortalecimiento del dólar sobre las exportaciones de EE.UU. ha sido uno de los factores que inclinó el balance de riesgos de la Fed en favor de la postergación del inicio del ciclo de suba de la tasa de interés.

A contramano, la devaluación del euro en un contexto de ausencia de presiones inflacionarias ha mejorado la competitividad de las economías de la unión monetaria, en un contexto donde los países de la periferia europea que estaban fiscalmente comprometidos, han hecho buena parte del ajuste nominal de precios para corregir los desequilibrios fiscales y externos, luego de la crisis financiera global. En este contexto, las exportaciones (en volumen) de la eurozona registraron un crecimiento de 3,8% interanual en agosto pasado frente a uno de 0,5% interanual en el mismo período del año anterior.

En el caso de Asia emergente, el menor crecimiento de China frente a los rendimientos marginales decrecientes del modelo de inversión ha impactado en la trayectoria de las exportaciones de estos países, que se encuentran en terreno negativo por quinto mes consecutivo (2,6% interanual en agosto).

Además de estos factores cíclicos, existen factores estructurales que explican el menor ritmo del crecimiento global en general y el menor dinamismo de las exportaciones de Asia emergente en particular. Según The Economist en base a un paper del FMI, la elasticidad del comercio global, es decir, el aumento del comercio global generado ante la suba de la producción global, ha ido en descenso en China y EE.UU. En el Gigante asiático, la participación de los insumos importados en la función de producción de los bienes exportados pasó desde un promedio de 60% del total en la década de los ‘90 a uno de 35% en la última década. En América Latina, la devaluación brusca de las monedas de los países de la región frente a la corrección de los precios de las materias primas y los eventos de salida de capitales hacia el “refugio” del dólar y los bonos del Tesoro de EE.UU., en un mundo donde arrancaron las expectativas de inicio del ciclo de suba de la tasa de interés de la Fed y donde el menor crecimiento de China se traduce en una menor demanda de materias primas, es consistente con el ajuste de los niveles de importaciones frente a la menor oferta de dólares comerciales y financieros. Bajo este escenario, las importaciones de las economías de la región registraron el cuarto mes de caída interanual consecutiva en agosto (0,7% interanual).

Además, cabe mencionar que el rebalanceo de la economía china hacia un crecimiento con mayor consumo privado y menor inversión (sobre todo en construcción) tiene un impacto diferenciado al interior de la dinámica de los precios de los commodities. En este sentido, la transición hacia un modelo de crecimiento con menor participación de la inversión debería tener un impacto más amplificado sobre los precios de las commodities industriales que fueron utilizados como insumos intensivos en el proceso de producción basado en la inversión de los últimos años (cobre y hierro). En cambio, en el caso de las materias primas agrícolas, la transición hacia una economía con mayor participación del consumo privado y de los servicios debería seguir sosteniendo su demanda estructural vis-à-vis el aumento de la participación de la proteína animal en la dieta de los consumidores.

Hacia adelante, el escenario de crecimiento lento del comercio global frente a un mundo desarrollado que continúa muy endeudado seguirá teniendo como contrapartida un panorama financiero global con tasas de interés que seguirán siendo bajas frente al gradualismo monetario de la Fed en su ciclo de inicio de suba de tasas que se avecina, y la continuidad del escenario de expansión monetaria en Japón y la eurozona.