El mercado apuesta a la unificación cambiaria

El pass-through no será de gran proporción porque la cotización informal ya se encuentra internalizada

19 de noviembre, 2015

El mercado apuesta a la unificación cambiaria

(Columna de Eliana Scialabba, economista y directora de CATALAXIA Consultores)

A menos de diez días del primer balotaje presidencial de la Historia de nuestro país, los resultados de la primera vuelta han logrado achicar la brecha cambiaria entre la cotización oficial y la del mercado informal –aunque con mucha volatilidad– algo que Axel Kicillof y Alejando Vanoli no pudieron lograr con sus innumerables intervenciones en el mercado, entre ellas, las últimas medidas por las que se obligaba a los Fondos Comunes de Inversión (FCI) y a las aseguradoras a vender sus bonos en dólares.

¿A qué se debe esta dinámica? A las expectativas, sin lugar a dudas. Algo que desde la administración kirchnerista nunca parecieron (o quisieron) comprender, ya que todas las medidas econó- micas llevadas a cabo a partir de la implementación del cepo cambiario en octubre de 2011 se encargaron de generar expectativas negativas, produciendo un sinfín de desequilibrios macroeconó- micos.

Sin embargo, a partir del lunes 26 de octubre la euforia de los mercados se encuentra convalidando un (muy probable) triunfo de Mauricio Macri en la segunda vuelta del próximo 22 de noviembre. Y aunque el candidato oficialista, Daniel Scioli, continúa con las promesas de campaña afirmando que no va a devaluar y que el valor del dólar en enero será de $10, los mercados parecen, afortunadamente, hacer oí- dos sordos, ya que ese valor del tipo de cambio implica mantener el mercado desdoblado, afectando aún más las expectativas.

En tanto, la propuesta de Cambiemos parece ser más realista: devaluación y unificación cambiaria no bien asuma la nueva administración. Para Alfonso PratGay, uno de los principales voceros económicos del equipo de Macri, el tipo de cambio de la nueva administración se va a ubicar entre el oficial actual y las demás cotizaciones, en torno a los $13/$14.

De esta forma, durante las últimas jornadas, la cotización del blue se ubicó en torno a los $15, aunque con mucha volatilidad, explicado por una demanda inestable y el aumento de la oferta en el mercado informal. El lunes 9 la cotización informal rompió la barrera de los $15 tras caer 69 centavos –tocando un piso de $14,35–, pero durante las jornadas siguientes retomó la senda alcista, debido a un aumento de la demanda.

Es que tras conocer el resultado de la primera vuelta en el mercado se verificó un over-shooting de optimismo. Sin embargo, a pesar de la euforia, los problemas macroeconómicos aún distan de ser resueltos, motivando la recuperación de la cotización informal.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que el BCRA subió la tasa de interés de colocación de las Lebac, lo que produjo un aumento de las tasas de los plazos fijos en pesos, lo que pudo captar algunos recursos en moneda nacional, quitando presiones adicionales de demanda en el mercado informal.

Los efectos de unificar

Debido al fuerte atraso cambiario en el que se encuentra sumida la economía desde hace tiempo, la existencia de un tipo de cambio único dinamizará las alicaídas exportaciones y dándole aire fresco a las economías regionales, las cuales en el escenario actual se encuentran virtualmente quebradas.

Sin embargo, no hay que perder de vista que este repunte de las ventas al exterior también dependerá de la situación del contexto internacional. Con China creciendo a menores tasas, Brasil en recesión y los precios de las commodities muy por debajo de los máximos históricos alcanzados años atrás, las ganancias del sector externo serán muy inferiores a las alcanzadas en la época dorada del kirchnerismo.

En tanto, las compras al exterior se contraerán debido a una menor demanda interna de productos importados por su encarecimiento en pesos, y el mantenimiento de ciertas restricciones, generando un excedente de divisas a través del canal comercial.

En el plano nominal, debido a que muchos mercados fijan sus precios con el tipo de cambio libre (y no se ajustan a la ilusión del valor oficial), la devaluación no se trasladará en gran proporción a precios porque la cotización informal ya se encuentra internalizada.

Asimismo, la mayor parte de bienes y servicios que se intercambien en la economía son no transables, es decir, que sus precios no están atados a la cotización de la divisa estadounidense debido a que sólo se comercializan en el mercado interno, mientras que el caso de los transables, que se venden tanto en el mercado interno como en el externo, el precio que paga el consumidor es entre ocho y nueve veces superior al que recibe el productor (por los costos de transportes, márgenes de intermediación e impuestos, entre otros). La suma de todos estos factores debería permitir una corrección nominal con moderado efecto sobre la inflación.

No obstante, es necesario destacar que la devaluación no es la única herramienta para recuperar la competitividad perdida durante los últimos años debido al aumento de la inflación por encima del tipo de cambio nominal.

Es más, si sólo se modifica el valor del tipo de cambio, sin la implementación de un plan antiinflacionario de carácter integral, focalizado en la reducción de déficit fiscal y la readecuación de los precios relativos de toda la economía, no se producirán efectos reales, sino que casi la totalidad de la devaluación se traducirá a precios, tal como ocurrió en enero de 2014.

Consideraciones finales

La caída que se verifica en el mercado del dólar blue refleja una expectativa electoral, ya que se espera la llegada de una postura más ortodoxa respecto al manejo del tipo de cambio.

No obstante, la unificación cambiaria será posible en la medida en que esté acompañada de un acuerdo que incremente las reservas del Banco Central, el cual se encuentra quebrado. Se asume que este punto está contemplado, aunque no se ha conocido explícitamente de qué forma el nuevo Gobierno se hará de dólares.

En primer lugar, se estima que luego de la corrección del tipo de cambio, el campo liquidará entre US$ 5.000 y US$ 7.000 millones de exportaciones retenidas a la espera del cambio en los precios relativos de la economía. En tanto, probablemente las divisas necesarias restantes ingresen en concepto de Inversión Extranjera Directa (IED) y deuda, una vez iniciadas las negociaciones con los holdouts.

De esta forma, la economía argentina volverá a un esquema de mercado normal en el que la oferta y demanda determinan los precios –en este caso, el tipo de cambio– de acuerdo a las cantidades transadas en el mercado (aunque se asume que el BCRA intervendrá para disminuir la volatilidad cambiaria), en lugar de administrar la escasez de divisas.

En este contexto será de vital importancia que durante los primeros meses de la gestión, el nuevo Gobierno logre generar un esquema de confianza, certidumbre y competitividad que permitan a Argentina reinsertarse en el mercado mundial de bienes, servicios y capitales.

Si bien los mercados parecen dar por descontado el triunfo de Macri, hay que esperar los resultados del balotaje y que se concreten las promesas de campaña para que la economía se encauce en una senda de crecimiento económico sostenido que mejore las condiciones de vida de todos los argentinos.