“No hay costos políticos por sincerar la economía”

Cinco preguntas a Juan Carlos de Pablo

2 de noviembre, 2015

“No hay costos políticos por sincerar la economía”

En el marco de la 10° Edición del Foro Económico y Financiero Thomson Reuters, El Economista dialogó con Juan Carlos de Pablo, economista y profesor de la UdeSA y la Universidad del CEMA sobre los desafíos del próximo Gobierno.

¿Cuánto de lo que pueda hacer el próximo Presidente va a depender del contexto y no de su voluntad?

Va a depender de cómo está el mundo, cómo va a ser la relación del ministro de Economía y el resto del Gobierno, de la relación entre el Gobierno y la sociedad, qué condiciones locales va a haber. Un ministro tiene que saber eso, que él va a aportar la técnica pero que eso lo va a implementar en un contexto político.

¿En ese sentido, algunas medidas (ajustes cambiarios o sin ceramiento de precios) pueden llegar a entrar en contradicción con la necesidad de evitar un costo político?

Lo que necesitás, por ejemplo, es un Indec que te diga las cosas como son. El costo político lo va a pagar el próximo Presidente si no normaliza eso y no por admitir una inflación que todos ya sabemos que no es la que mide el Indec hoy. No hay costo político por sincerar la economía, al revés.

¿Cuál es la herencia que deja el kirchnerismo?

Cruzar la ciudad de Buenos Aires en transporte público te sale 10% de lo que te cuesta un café. El Banco Central tiene papeles y no dólares. Cualquier problema que hay, se te corta la luz. Es stock cero por todos lados la herencia. Tenés que reponer los stocks y eso implica que tienen que tener sentido para el que los pone. Eso va a formar parte de la agenda del próximo Gobierno.

Déficit fiscal y comercial, ingreso de divisas solo por la vía financiera, bajas reservas, ¿seguimos dando vueltas en torno a un mismo ciclo? ¿No se aprendió nada?

Al menos arranca con todo ese tipo de cosas en la agenda, veremos cómo es que se corrigen. En el punto de vista decisorio, volvemos a mostrar que somos una economía ciclíca. Pero a nivel individual somos conservadores y racionales. Es desde el punto de vista de la decisión pública que es muy difícil contener ciertas cosas.

La campaña política estuvo dominada desde el punto de vista económico por la idea del desarrollo. ¿Se puede pensar a largo plazo mientas se corrigenlos desequilibrios actuales?

Habrás escuchado que hay que ocuparse de lo importante y no de lo urgente. Pero lo cierto es que se privilegia más lo urgente que lo importante. La clave, entonces, es que nos ocupemos de las cosas urgentes pero a sabiendas de que el mundo no termina esta noche porque puede no hacerlo. Si vas a invertir en algo es porque creés que el mundo sigue después de hoy, entonces tenés que estar pensando en hoy, en mañana, en el día siguiente, y así. Esa es la clave.