El tramo final

Scioli, Macri y Massa y la cuenta regresiva

18 de octubre, 2015

Encuesta El Economista urnas suerte

Las elecciones presidenciales del 25-O serán las más competitivas de los últimos años. Todo se definirá en unos pocos puntos, u ocasionalmente en un balotaje, un hecho que sería novedoso en la historia electoral del país.

Daniel Scioli

Daniel Scioli aspira a ganar en primera vuelta porque las segundas vueltas suelen ser más inciertas y corre más riesgos de perder las elecciones. Pero como las encuestas lo muestran lejos del 45%, apuesta a superar el 40% y que el voto opositor se divida y deje al segundo a más de 10 puntos de diferencia. Para lograrlo, el principal activo que saca a relucir es la gobernabilidad. Es el candidato de la estructura política con más recursos institucionales del país y lleva la etiqueta partidaria del partido que gobierna hace doce años que, por más altibajos que haya tenido, ha logrado eludir una crisis de inestabilidad social. Por eso uno de los argumentos que más utiliza el oficialismo para cruzar al macrismo es emparentarlo con épocas críticas del pasado, un recuerdo que preocupa sobre todo en los sectores de menores recursos. En contraposición, Macri se esfuerza en dar fe de que las políticas de inclusión social vigentes no van a correr riesgo si llega a la Presidencia. Como en las PASO quedó demostrado que Scioli tuvo dificultades para superar el casi 40% que le otorga su pertenencia al FpV, el debate que se abrió dentro de la coalición oficialista es si el gobernador no puede crecer por encima de ese techo porque no es una figura interesante para el electorado independiente o no puede hacerlo porque se ve obligado a mantenerse dentro del discurso más oficialista. Ante eso, la campaña sciolista oscila entre señales hacia unos y otros dentro y fuera del kirchnerismo. En términos territoriales, Scioli tiene que mejorar en la provincia de Buenos Aires, donde si bien ganó, al igual que Macri en la ciudad de Buenos Aires, no tuvo el resultado que esperaba tratándose del distrito que gobierna desde hace ocho años.

Mauricio Macri

Por su parte, la estrategia electoral de Macri pasa por mostrarse como la contracara más genuina del kirchnerismo y apelar al voto útil. Su argumento es que es el único que puede acercarse a Scioli suficientemente como para evitar que gane en primera vuelta dado que Massa corre muy de atrás. La disputa por el voto de Massa tiene otra razón. En el PRO creen que los votos que pueda perder Massa antes de la primera vuelta irán mayoritariamente para Macri porque serían básicamente opositores que quieren evitar la continuidad del oficialismo, mientras que en un eventual balotaje el reparto sería más equilibrado. Pero, por el momento, las encuestas están mostrando que Macri logra consolidar el voto que recibió Cambiemos en su total pero no consigue crecer por encima de ese techo debido al crecimiento de Massa. En lo territorial, Macri tiene que mejorar en las provincias del norte, para las que anunció un plan de infraestructura si llega a ser Presidente, y en el Gran Buenos Aires, donde se concentra el voto más peronista, más sensible a un discurso con más carga de contenido social como el que Macri viene implementando en el último tiempo.

Sergio Massa

Por su parte, Massa está tercero pero es el que más crece. La brecha entre el tigrense y el jefe de Gobierno de la Ciudad se achica, lo que lleva a pensar a muchos dirigentes massistas que todavía tienen chances de entrar al balotaje y a muchos de sus votantes a elegirlo de nuevo en las elecciones generales, lo que obtura la polarización. Como Macri, el tigrense primero necesita de hacerse del voto estratégico opositor. Su argumento es que si el líder del PRO alcanza una segunda vuelta, los votantes del massismo se irán en mayor proporción a Scioli. En cambio, si el que está en el balotaje es Massa, los votantes de Macri lo preferirían a él antes que a Scioli. Uno de sus activos para mostrar en campaña, está el de tener un equipo con probada experiencia en la gestión pública, encabezado por Roberto Lavagna y De la Sota, con quienes se muestra más seguido en este último tramo de la campaña.

Córdoba

Por otra parte, un distrito hacia el que todos miran es Córdoba. En una elección reñida como la actual, los 630.000 que recibió José Manuel de la Sota en su provincia, pueden ayudar a definir los comicios. Por eso, tanto Scioli como Macri y Massa no pierden de vista a ese distrito. Macri cerrará su campaña, mientras que Scioli cosechó el pase de la cordobesa Olga Riutort y Massa anunció que nombrará a De la Sota como su jefe de Gabinete si alcanza la Presidencia. La gran incógnita de las elecciones es si en lo que resta de la campaña habrá o no una mayor polarización. Por lo pronto, las encuestas no muestran que eso vaya a suceder –solo el 70% votaría por Scioli o Macri– ni existen elementos que hagan creer que eso vaya a ocurrir. En ese caso, la posibilidad de que haya o no segunda vuelta, se dirimirá en unos pocos puntos.