El consumo no reacciona

El modelo perdió el motor central de crecimiento

2 de octubre, 2015

El consumo no reacciona

El “plan de aguante” que trazó el Gobierno a fines del año pasado tuvo como objetivo evitar una crisis cambiaria para llegar a las elecciones de octubre con una economía en crecimiento. Con ese objetivo, exprimió al máximo la “apertura heterodoxa” de la cuenta financiera para que ingresen divisas y apostó todo a la política fiscal expansiva para sostener la demanda agregada. Con metas modestas, el plan fue “exitoso”, excepto que el consumo privado no logra despegar.

De este modo, el modelo pierde definitivamente el motor central de crecimiento. Concretamente, de acuerdo al (cuestionado) Indec, en el segundo trimestre el PIB creció 2,3% interanual, principalmente por el alza del 10% en el consumo del sector público y por la obra pública, que impulsó la construcción. Ambas variables explican el 90% del crecimiento del período. Si bien los resultados son similares a nuestras mediciones, la diferencia está en la base de comparación. Para el Indec, en el primer semestre del año pasado, el PBI creció 0,8% mientras que, de acuerdo a nuestros cálculos, cayó en algo más de 3%.

Más allá de la poca transparencia y credibilidad de la estadística oficial, vale la pena resaltar algunas cuestiones que el organismo no puede disimular: pese a las medidas de estímulo implementadas en los últimos meses, el consumo privado está estancado desde hace seis trimestres y ya dejó de ser el motor del crecimiento. De hecho, tras crecer al 9% anual entre 2004 y 2007, en la primera gestión de CFK desaceleró al 7% y en los primeros dos años del segundo mandato lo hizo levemente por encima del 4% anual.

En cambio, si bien en este segundo trimestre mostró un alza del 0,7% interanual una mirada amplia permite apreciar que desde fines de 2013 el consumo de las familias permanece estacado, siendo inferior al del tercer trimestre de 2013. El diagnóstico es evidente: la combinación de alta inflación y menor demanda laboral son un muro para la recuperación.

El otro factor clave del plan de aguante fue la apertura heterodoxa de la cuenta financiera. En un marco de continua caída en la oferta de divisas por la muy mala performance de las exportaciones, sin el ingreso de fondos por los swaps de China, el Banco de Francia, adelanto de las exportaciones de las cerealeras y por el espectro 4G, el BCRA hubiese estado mucho más restrictivo con las importaciones (o bien habría tenido que devaluar más), lo cual sirvió en parte para moderar las restricciones a las importaciones y limitar la caída en el nivel de actividad. Con el consumo privado estancado, las bases de la recuperación que marca el Indec son frágiles.

La contracara de estimular la demanda con una política fiscal expansiva en un contexto de marcado deterioro de las cuentas públicas financiado principalmente con emisión monetaria no sólo le pone un piso elevado a la inflación sino que, además, presiona sobre el mercado cambiario. Al mismo tiempo, y ante un contexto internacional más adverso, la apertura “heterodoxa” tiene poco margen, con lo cual las tensiones cambiarias pueden ir en ascenso. Así las cosas, el “plan de aguante” llegará con lo justo a las elecciones. Esperamos que la actividad llegue sin crisis, pero sin brillo. La necesidad de corrección de los equilibrios es tan necesaria como urgente. No hacerlo demorará la recuperación del consumo privado.