Recaudación, un espejo de la realidad

Los datos de la recaudación tributaria muestran que la economía está endeble

13 de mayo, 2015

Recaudación, un espejo de la realidad

(Columna de Matías Carugati, economista jefe de Management & Fit)

No es novedad que desde la intervención del Indec las estadísticas públicas han caído bajo sospecha de manipulación. Por otra parte, el Gobierno desconfía de todo número proveniente del sector privado, alegando razones técnicas y/o políticas. A pesar de ello, todavía quedan algunas fuentes que proporcionan una imagen certera de la economía. En este sentido, la información de la AFIP es ilustrativa por varias cuestiones, que repasamos a continuación.

Los datos de recaudación tributaria muestran una economía endeble. Los recursos obtenidos por la AFIP vienen creciendo a un ritmo anual de 29%. Sin embargo, descontada la inflación, la variación real de la recaudación tributaria equivale a una baja de 2%. Teniendo en cuenta la correlación entre recaudación y nivel de actividad, la dinámica de los recursos impositivos muestra que la economía no logra salir de la recesión, diagnóstico en línea con las estimaciones privadas en materia de crecimiento.

Por su parte, la evolución de las retenciones expone los problemas en la generación de divisas. La recaudación por derechos de exportación acumula una baja de 16% en el año. En ello inciden: (1) la elevada base de comparación (la devaluación de 2014 aumentó las retenciones medidas en pesos); (2) precios de las commodities más bajos, y (3) especulaciones sobre la evolución del tipo de cambio, que se traducen en una liquidación de divisas menor a la esperada por parte del agro. Precisamente, a pesar de una cosecha récord, la liquidación hasta fines de abril era 28% inferior a la del año pasado.

Los impuestos ligados a las importaciones dejan en claro que la administración del comercio está vigente. En concreto, la recaudación por derechos de importación se contrajo 7% en el acumulado del 2015. Si bien la recesión impacta sobre la demanda final, los problemas en la generación de divisas mencionados previamente mantienen las fronteras virtualmente cerradas a los bienes extranjeros.

Analizando impuestos puntuales, lo que ocurre con Ganancias explica la puja entre el Gobierno y los sindicatos. Lo tributado por este impuesto aumentó 39% en el año, muy por encima de la inflación. La imposibilidad de ajustar balances por inflación (en el caso de empresas) y el congelamiento del Mínimo No Imponible (MNI) y las alícuotas (en el caso de trabajadores) derivó en un masivo incremento en la recaudación por este tributo, que es el segundo en importancia para el fisco (detrás del IVA). El Gobierno se muestra reticente a resignar recursos en un contexto de fuerte déficit fiscal, mientras que los sindicatos pujan para morigerar la incidencia de Ganancias sobre los trabajadores formales. De todas maneras, las presiones sindicales y el deseo del Gobierno de que los aumentos salariales se mantengan en torno al 25% dieron como resultado una reducción parcial en la carga del impuesto.

Volviendo a los datos agregados, la pobre recaudación empuja al Gobierno a buscar financiamiento. El crecimiento de los recursos fiscales está muy por debajo del ritmo de expansión del gasto, lo que implica una ampliación del déficit que termina siendo financiado, en gran medida, por el BCRA. Una novedad es que el propio Tesoro salió a emitir deuda en pesos en el mercado local, lo cual alivia las presiones sobre el Banco Central. No obstante, el cambio de deudor (BCRA o Tesoro) no modifica el problema de fondo. Un déficit fiscal superior a 5% del PIB por año no puede financiarse por siempre, ni tampoco puede corregirse aumentando (aún más) la presión tributaria o mediante el crecimiento económico. La salida involucra modificaciones en el gasto, con los subsidios a la energía y el transporte como grandes candidatos a sufrir recortes. No obstante, en medio de una campaña electoral, se entiende que muchos prefieran evitar cualquier mención a una medida tan necesaria como antipopular.