Massa juega todas sus fichas

11 de mayo, 2015

Massa juega todas sus fichas

Sergio Massa está jugando fuerte para volver al escenario de triple empate con Mauricio Macri y Daniel Scioli. Si bien se registra una gran heterogeneidad en materia de encuestas, hay una tendencia que muestra a Scioli algunos puntos por encima de Macri mientras que Massa queda relegado al tercer lugar. Aproximadamente, están en 30%, 25% y 20%, redondea uno de los encuestadores más escuchados.

Massa quiere recuperar terreno sobre la base de nuclear al peronismo opositor. El acuerdo con José Manuel de la Sota es importante. Si el gobernador de Córdoba obtiene 50% en su provincia y Massa logra el 30% en Buenos Aires, ese espacio tendría, de arranque, 15% a nivel nacional, un porcentaje para nada despreciable. Armar una primaria medianamente competitiva es vital para atraer votantes. Y ganarla, como espera hacerlo Massa, es un impulso para cualquier candidatura.

El acuerdo con de la Sota tiene, además, la ventaja para Massa de poder festejar el posible triunfo de Juan Schiaretti en las elecciones de gobernador de Córdoba del 5 de julio. No es un día más en términos políticos: esa misma noche, el PRO obtendría un triunfo en la CABA.

Mientras tanto, seguirán las versiones sobre la posibilidad de que haya aliados de Massa que estén evaluando dejar el espacio e incorporarse –o reincorporarse según el caso– a las filas del kirchnerismo o el macrismo. Hay algunos casos que se concretarán, como la de Darío Giustozzi, mientras que otros no dejarán de ser versiones o herramientas de apriete para conseguir mejores condiciones a la hora de negociar cargos.

Lo que ciertamente no ayuda a Massa es la presión que ejercen de distintos sectores –políticos y empresarios– para que sea candidato a gobernador de Buenos Aires. Es un alternativa inviable y que tampoco asegura en el éxito en caso de que se concrete.

Los dirigentes políticos tienden a exagerar con la ingeniería electoral en estos tiempos. Massa, Macri, Sanz, Carrió, De la Sota y Stolbizer expresan cosas distintas y sería importante que sea la sociedad con su voto la que decida el lugar que debe ocupar de cada uno y no forzar ofertas electorales que la sociedad no reclama y la confunde.

Menos aporta para el reposicionamiento de Massa el acto en Vélez. Es cierto que otros candidatos no podrían hacerlo pero suma poco a la hora de recolectar votos. La historia está llena de candidatos que llenaron estadios pero no lograron plasmarlo en las urnas. Massa endureció su discurso y ya no confronta no sólo con el Gobierno sino también con su principal rival, que es Macri, a quien lo identifica con los ’90 y el ajuste económico. Quiere demostrar que el camino del medio es el adecuado. En sus palabras, “el cambio justo”.

Su desafío es evitar que se instale una polarización entre el oficialismo representado por Scioli y una oposición dura expresada por Macri. Pero los plazos se acortan. Faltan menos de tres meses para las primarias y Massa sigue atrás y tiene que volcar toda su energía –que no es poca– en acortar las diferencias. Las PASO tienen un efecto polarizador y generan que haya voto útil ya en la primera vuelta, por lo cual salir tercero en esa instancia puede anticipar una derrota más amplia en la elección general de octubre.