Grecia y Bruselas

¿Más cerca de un acuerdo?

22 de mayo, 2015

Grecia y Bruselas

(Columna de Francisco Sánchez)

A comienzos de la semana, un artículo aparecido en el diario griego ToVima (http:// www.tovima. gr/en/) aseguraba que, según se alegaba, era una propuesta de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. Se trataba de una lista de reformas y podría ser el primer paso para un acuerdo. Aunque la Comisión Europea no aceptó la autoría (¿acaso podía hacerlo?) parece ser una buena base para un acuerdo.

El acuerdo incluye metas fiscales no demasiado exigentes en el corto plazo. Por ejemplo, un superávit primario de 0,7% del PIB para 2015, que no es un gran esfuerzo adicional sobre el 0,4% conseguido en 2014 (aunque, claro, el actual superávit primario sí fue costoso en términos sociales y políticos). Es evidente que el Eurogrupo no puede resignar las ambiciones de largo plazo e impone una suba del superávit hasta 3,5% del

PIB para 2017 que no parece factible. Pero los objetivos de largo plazo suelen renegociarse todos los años.

Hay reclamos conocidos como la reducción de la cartera irregular de los bancos, el fortalecimiento de la Ley de Quiebras, la introducción de un consejo fiscal independiente, la mejora del Impuesto al Valor Agregado y la confirmación del Impuesto a la Propiedad. Sin embargo, hay espacio para un compromiso en la reforma de jubilaciones y el mercado de trabajo, en los cuales la distancia entre las promesas pre-electorales de Syriza y las demandas de los acreedores eran casi irreconciliables. La idea es incluir a la OIT en el diseño de la reforma laboral y, no todas son rosas, mantener la condición de déficit cero en el sistema de pensiones.

Son las jubilaciones justamente una de las últimas barreras al acuerdo. Alexis Tsipras, primer ministro griego, insistió en que no habrá recortes a las jubilaciones pero la condición de déficit nulo es entonces imposible de cumplir. Pero se recorrió algún camino y las declaraciones recientes de las diferentes partes involucradas en las negociaciones son algo más constructivas.

Menos claro es el rol que desempeñaría el Fondo Monetario Internacional. El endeudamiento griego (medido como la relación entre la deuda y el PIB) se aleja cada vez más de las metas fijadas en el programa con el FMI. ¿Será posible una solución donde el FMI no desembolse más dinero qué el comprometido y sólo tenga un rol puramente técnico? Los números griegos asustan: entre julio y agosto, Grecia tiene que pagarle al Banco Central Europeo 7,7 mil millones de euros de servicio de deuda. Más otros 3,4 mil millones hacia fin de año. Es decir, 10 mil millones de euros en lo que queda del año. El programa de apoyo de la Unión Europea tiene pendientes para Grecia 3,7 mil millones y el FMI no puede desembolsar los tramos restantes si el programa de financiamiento tiene déficit en los próximos 12 meses (y tiene déficit).

Es decir que la Unión Europea va a tener que acordar un nuevo programa con Grecia antes del 20 de julio para evitar un default con el BCE. Lo que significa que aunque haya un acuerdo en la lista de reformas en las próximas dos semanas, la tranquilidad va a durar poco.