¿Se encarrilan las paritarias?

Acordaron UOM, UOCRA, Comercio, UPCN y Suterh

22 de mayo, 2015

¿Se encarrilan las paritarias?

(Columna de Facundo Matos)

Saldada la discusión en torno a la supuesta fijación de un tope para los aumentos salariales por parte del Gobierno Nacional, varios de los sindicatos pudieron cerrar sus paritarias con acuerdos en torno al 27% y pusieron coto a la escalada de la conflictividad sindical que protagonizó la agenda política y sindical en las últimas semanas. Lo que frenaba los acuerdos en un principio era que los líderes gremiales y el Gobierno perseguían objetivos marcadamente distintos.

Pese a que se especulaba con que tratándose de un año electoral no habría condicionamientos para los aumentos salariales, desde el inicio de las paritarias los funcionarios nacionales salieron a imprimirle moderación a los acuerdos. El argumento era que se buscaba evitar que aumentos demasiado altos repercutieran en una mayor inflación y, por ende, en una caída del poder de compra de los salarios. En paralelo, un recrudecimiento de la dinámica inflacionaria, que lleva más de seis meses en desaceleración, podría sacudir la calma actual que reviste el escenario económico, con consecuencias perjudiciales para el Gobierno en tiempos preelectorales. En tanto, para los líderes gremiales el objetivo máximo era la nominalidad: lograr acuerdos por encima del 30%. Y dentro de lo posible, no solo equiparar la inflación –que según consultoras privadas estaría en torno al 26/28%– sino también recuperar algo del poder adquisitivo perdido el año pasado (casi 5%.) y/o contrarrestar el impacto del Impuesto a las Ganancias.

“Es decir, si bien tanto el Gobierno como los sindicatos persiguen el mismo objetivo (suba del salario real), la divergencia es en cuanto alcómo( que aumento nominal habrá) y al cuándo. Conceptualmente, detrás del contrapunto entre dos partes que tienen el mismo objetivo (aumentar el salario real) está el hecho de que el Gobierno pide que los pedidos de aumentos salariales se apoyen en la expectativa de inflación (que seanforward-looking) mientras que los gremios sustentan sus demandas en la inflación pasada (son back-looking)”, señala la consultora Ecolatina.

De todos modos, en la última semana, ambas partes cedieron. El Gobierno llevó sus pretendido tope de 25% a 27% y los gremios cercanos al oficialismo convalidaron que el aumento sea escalonado y menor a sus pretensiones originales. Así, cinco de los grandes gremios más alineados a la Casa de Gobierno, sellaron los siguientes aumentos:

  • UOM. 27,8% en dos tramos. El primero, de 17,8% en abril y, el segundo, de 10% a partir de julio, no acumulativo. Además, se elimina la categoría de operario, que desde julio quedará absorbida por la de “operario calificado”. Así, el básico de convenio alcanzará los $ 8.160, sin sumas fijas ni bonos.
  • UOCRA. 27,4% en dos cuotas: una de 17,4% en julio y otra de 10% (no acumulativa) en septiembre.
  • Comercio. 27% en dos tramos no acumulativos de 17% en julio y 10% en septiembre.
  • UPCN. 27,4%, en dos partes. La primera, de 17,4% en julio y la segunda, del 10% en septiembre.
  • SUTERH. 27%, también en dos tramos de 17% y 10%.

Por otro lado, con la reducción del Impuesto a las Ganancias se puso un parche para postergar el enfrentamiento que acarrean los sindicalistas y el oficialismo por la no actualización del Mínimo No Imponible por inflación ni de las alícuotas. Según un informe de Iaraf, los trabajadores alcanzados por el tributo que reciban un incremento salarial del 27%, podrían tener que resignar desde 5% hasta 20% del aumento.

Por eso, en otros sectores, las paritarias enfrentan mayores complicaciones. Los gremios más opositores, entre los que se encuentran La Bancaria y los del transporte, pujan por cerrar sus paritarias con aumentos cercanos al 30% y anunciaron ya distintos paros sectoriales y un paro nacional para el 27 de junio. Con esta, será la quinta huelga nacional en contra del gobierno de Cristina Fernández, todas durante su segundo mandato. En sus primeros nueve años (2003-2012), el kirchnerismo no tuvo ningún paro nacional, a excepción de uno en 2007 que no fue contra el gobierno de Néstor Kirchner sino en reclamo por el asesinato del docente Carlos Fuentealba durante una protesta sindical en Neuquén.

Los convocantes de la medida de fuerza fueron en primera instancia los gremios de transporte, un grupo que ha cobrado especial relevancia en el último tiempo dada su importancia para garantizar el éxito de los paros nacionales. La fecha, en tanto, fue comunicada durante una reunión de los sindicatos nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que lidera el secretario general de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, un moyanista que suena como una de los posibles dirigentes que encabece la CGT una vez que se reunifique, probablemente, entre mediados de este año y principios del próximo.

El Gobierno, en tanto, apuesta a que el cierre de cinco paritarias clave con gremios afines con acuerdos en torno al 27% sirva de referencia para el resto de las paritarias. Si lo logra, en el segundo semestre podría haber un repunte del poder adquisitivo y, por ende, del consumo. El temor a una escalada de conflictividad sindical o de que se quiebre la calma económica actual desaparecerían y un “veranito de consumo” mejoraría las posibilidades de la oferta presidencial del Frente para la Victoria (FpV). Hacia ello apunta la estrategia oficial.