El “stress test” de la derrota del FpV y la normalización macro

Qué dicen los gurúes

20 de marzo, 2015

El “stress test” de la derrota del FpV y la normalización macro

Los mercados están descontando que el próximo Presidente no será del FpV y que, por consiguiente, el nuevo Gobierno normalizará “la macro” relativamente rápido. Esto se ve reflejado en los canales en los cuales los mercados “hablan”: los volúmenes operados están en alza, el Merval está subiendo más de 30% en el año y el riesgo país está en la zona de los 600 puntos básicos pese al “default exótico”, como lo denomina Miguel Kiguel, y la reciente decisión adversa del juez Thomas Griesa que podría ampliar la cesación de pagos a otros bonos.

Pero ambas hipótesis (derrota del FpV y normalización macroeconómica en 2016), necesariamente encadenadas (es decir, la segunda depende de que se dé la primera pues difícilmente haya normalización macro si gana el FpV) merecen ser analizadas, como los bancos europeos, a “stress tests” (pruebas de estrés) para ver cuál es su solidez.

• Primera hipótesis. Aquí vale destacar que el FpV sigue manteniendo un umbral de apoyo elevado, tendencialmente decreciente, es verdad, pero aún elevado. ¿Cuán elevado? Sin entrar en el debate de los porcentajes, siempre riesgoso, se puede decir que es lo suficientemente elevado como para darle competitividad electoral en octubre. En coloquial, no hay que darlo por muerto. Le falta una pieza clave: un candidato. Pero pronto se sabrá quién será “el candidato del proyecto”, y lo más probable es que logre encolumnar detrás de sí al FpV propiamente dicho, a un grueso del peronismo (el “garrochismo” por Acceso Tigre que muchos presagiaban luego de 2013 no se produjo) y del incondicional núcleo duro de votantes del FpV. No es poco para un espacio que aun retiene los resortes del Estado, controla la agenda y tiene capacidad de acción política y fiscal. El sociólogo Ignacio Ramírez, director de Ibarómetro, relata la contienda electoral entrante como un juego de dos llaves: una semifinal y una final. Las semis serían las PASO y la final la primera vuelta, y muy probablemente, el balotaje. Según Ramírez, el FpV ya estaría en la final. Resta saber quién sería el finalista (Macri aparece con una leve delantera) de la otra llave. Si gana Macri la llave, ¿a quién votarán los votantes de Massa?

• Segunda hipótesis. La macroeconomía se saneará rápido y todos los cepos, anclas, regulaciones, desequilibrios se corregirán rápido y la economía quedará tonificada para volver a crecer más temprano que tarde. También hay que tener cuidado aquí, advierten los consultores. Muchos de los efectos de las posibles medidas de un nuevo Gobierno serán contrapuestos entre sí. ¿Cómo pretender bajar la inflación y, al mismo tiempo, devaluar para abrir el cepo y propiciar la llegada de capitales y aumentar las tarifas para descomprimir el frente fiscal y monetario? “La clave para resolver este difícil dilema es el diseño de un plan de estabilización integral y consistente que no sólo limite el pass through de la devaluación a precios, sino que además instale la idea de un sendero decreciente para la inflación”, dice el consultor Federico Muñoz. ¿Será ese plan integral el camino? No será fácil y los riesgos, como una inflación en ascenso, no son menores. Como recuerda José María Fanelli, “en experiencias de desrepresión del pasado, el movimiento hacia el equilibrio ha sido normalmente acompañado de efectos colaterales negativos como aceleración de la inflación, recesión y aumento del desempleo”. El panorama hacia la normalización macro, que incluye otros pasos, como la reintervención del Indec y el sinceramiento de otras variables y demás acciones, como la solución al problema de “default selectivo”, requerirá de mucha pericia y capital político.

Con estos breves test de estrés en mano, queda entonces al libre albedrío del lector si estas hipótesis, que alimentan el optimismo financiero imperante, han pasado la prueba. Pronto se sabrá.