“Los volúmenes de producción seguirán estancados”

Entrevista a Juan Cruz Ray Kelly, economista de CRA

17 de marzo, 2015

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Entrevista a Juan Cruz Ray Kelly, economista de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) ¿Cómo ve este año en términos de producción y comercialización? El sector continúa estancado. La producción agregada de leche va a repetir por tercer año consecutivo los mismos niveles por debajo de los 14.000 millones de litros, que es lo que deberíamos estar produciendo. En carne bovina deberíamos estar en 3,2 millones de toneladas y estamos cerca de 2,8 millones, el mismo nivel de los últimos dos años. Y la producción de granos está prácticamente igual desde 2008, un poco por encima de las 100 millones cuando deberíamos estar por lo menos en las 120 millones de toneladas. Seguiremos estancados, con un panorama mediocre en términos de volúmenes de producción. Para colmo, con precios más bajos. Sí, este año se esperan muy malos resultados económicos dado que los principales granos han caído cerca del 35% a nivel internacional y a nivel local, por ejemplo, la soja vale 20% menos en pesos que hace un año. Eso en términos nominales, en términos reales hay que ajustarle el 35%, con lo cual la caída es bastante más importante. En el caso del maíz y el trigo se ve la misma caída en términos nominales y reales porque además la política macroeconómica influye por la política comercial, que consiste en restringir las exportaciones y no permite que los productores puedan acceder a un precio de paridad con el mercado internacional. ¿Qué hace falta para superar el estancamiento productivo actual? A corto plazo, básicamente, tener mercados transparentes y con competencia. En primer lugar, para los productores es muy importante que se derogue la Resolución 543 porque generó una distorsión de precios muy grande. En el caso del maíz, en lugar de producirse 35 millones de toneladas, se logran menos de 25 millones porque el productor no recibe el precio que podría recibir con paridad a nivel internacional. Y en el caso del trigo, se producen cerca de 12 millones y podríamos producir 17 millones. A eso, en segundo lugar, hay que sumarle la presión impositiva. No sólo por los impuestos a la exportación sino también por la falta de reintegro de IVA y el ajuste por inflación. En el caso del trigo y del maíz, hoy no tiene ningún sentido tener impuestos a la exportación. El trigo influye en el precio del pan en menos de un 5%, no tiene ningún grado de incidencia en la formación del precio del pan sino que son otros componentes los que gravitan más en el precio final. Y en tercer lugar, infraestructura y financiamiento. En el norte es inviable, además de por la presión impositiva, por los fletes, que se llevan más del 50% del precio del maíz. En Expoagro, varios aspirantes a la Presidencia propusieron un esquema de reducción impositiva gradual, a medida que se aumente la producción. ¿Es viable? Ya se ha intentado con ese tipo de esquemas y no ha funcionado. Las medidas tienen que tomarse para dar señales de que los productores y empresarios van a poder invertir con mucho menor riesgo que el actual. Las promesas de “si vos aumentás la producción, yo te soluciono algunas cuestiones” puede funcionar en el sector petrolero que tiene otro tipo de organización comercial y de formación de precios pero me da la sensación de que no han servido para incrementar la oferta en el sector agropecuario. La señal clara debe ser bajar la presión impositiva y después los productores responderán a ese incentivo. El productor y el empresario buscan que los sistemas sean simples y claros. Tenemos que reducir la presión impositiva y en función de ello, el incremento de la exportación y la producción irá acompañando y eso va a ir compensando lo que en teoría dicen que se pierde por la reducción impositiva. ¿En términos de precios internacionales que se puede esperar para el corto plazo? Creo que va a estar en torno al valor actual con una variación del 15% hacia arriba o hacia abajo. Hay proyecciones que hemos visto que el petróleo podría repuntar hacia fin de año por cuestiones geopolíticas y de la economía norteamericana. Ya el ajuste en el tipo de cambio del dólar respecto del euro ya lo vimos, aunque probablemente se ajuste un poco más. Si se sigue apreciando el dó- lar va a afectar más a las commodities. Por es muy difícil proyectar un valor determinado. Por otro lado, la soja probablemente se vea más resentida por la fuerte oferta norteamericana. Si bien ya está incorporada la oferta abundante de Brasil, que está encarando una cosecha en torno a las 94 millones de toneladas, y Argentina, que va a producir cerca de 55 millones de toneladas, habrá que ver cómo impactan las decisiones norteamericanas. La próxima noticia es ver qué hará el productor norteamericano en función del set de precios actuales de maíz y de soja. Si sigue bajando el precio, el farmer americano probablemente se vuelque más hacia el maíz y eso le dé fortaleza al mercado de soja. Por eso diría que el valor actual se va a mantener, con oscilaciones en torno al 15% hacia la baja o hacia la suba, dependiendo de todos estos factores. De todos modos, el maíz y el trigo acá están fuera del mercado internacional, con valores totalmente deprimidos. Hace un año el trigo valía 1.800 pesos y ahora se paga 900 pesos.