Ahora, todo sube sin parar

13 de febrero, 2015

Ahora, todo sube sin parar

(Informe de Luis Varela)

En los primeros días de febrero, después de siete meses con los precios de casi todo en caída libre, los mercados del mundo parecieron decir que el derrumbe había terminado: el petróleo rebotaba de US$ 45 a 53, el oro subía con fuerza de US$ 1.160 a US$ 1.290 y la plata tenía un salto todavía más potente de US$ 15 a US$ 17,50. Todo eso sucedía mientras el cuco griego y la tensión ucraniana parecían devorarse a Europa.

Pero, según se vio en las últimas horas, lo de Grecia está mal pero puede tener un arreglo, acaba de firmarse una primera hoja de ruta para encontrar la paz en Ucrania y –detrás de lo que hizo Suiza el mes pasado- Suecia también colocó sus tasas de interés en niveles negativos y empezará a comprar bonos en coronas suecas para evitar la deflación.

Sin el miedo griego, pero sobre todo sin el temor a una profundización de la guerra en Ucrania y con una lluvia de coronas, que se sumará a la lluvia de euros que arranca en dos semanas, los mercados de todas partes volvieron a decir pum para arriba. Eso sucedió a pesar de que los precios de muchos títulos están colocados en niveles de burbuja, con alto riesgo para quienes se estén subiendo en este momento al tren de la gloria.

Gracias a este impulso, las Bolsas del mundo siguen festejando la emisión interminable de billetes que realizan los Bancos Centrales. En el balance semanal, la Bolsa de Buenos Aires fue, otra vez, la mejor de todas, con una suba del 3,5%, seguida por Tokio con 1,9%, San Pablo y Nueva York con 1,5%, Frankfurt con 0,7%, Santiago con 0,6% y México con 0,3%, al tiempo que Madrid tuvo una leve baja del 0,2%.

Con esto, la bolsa porteña está cortada como la mejor de febrero, con un aumento en pesos del 10% y un increíble salto del 14% medida en dólares blue, ya que el dólar paralelo sigue perdiendo precio: está en $13,12, con la menor brecha cambiaria de los últimos 60 días (51%), a pesar de que Alejandro Vanoli aceleró ligeramente la devaluación del tipo de cambio oficial, sobre todo después de las conversaciones con los enviados de Brasil.

Y lo más notable del caso es que, sin ningún avance en la negociación con los fondos buitre, los bonos argentinos también están de fiesta: acumulan en febrero un aumento del 3,2%, aunque en las últimas horas la escalera alcista parece estar empezando a registrar un leve cansancio.

Frente a todo esto, la gran pregunta que se hacían los analistas era: ¿Alcanza la paz en Ucrania y Grecia para que todo esto siga para arriba? Y la mirada de todos no está centrada en el este europeo, sino en el precio del petróleo. El crudo sigue a los saltos, los últimos negocios se hicieron a US$ 51 por barril, y la perspectiva no es positiva: Citibank afirma que irá a menos de US$ 30. Pero, por si ese número no fuera suficiente, todos miran con preocupación a Brasil, el nuevo cuco, con un nivel de actividad que está claramente en retroceso.

Justamente otra de las novedades importantes de la semana fue la devaluación que dejó deslizar el Banco Central Brasileño, con un dólar que subió 14% en muy pocas semanas, un ajuste que pesará muy fuerte para las exportaciones argentinas, en momentos en los que las políticas K siguen afectando a casi todos los sectores económicos.

Frente a esto, la cabeza lúcida de Diana Mondino, economista del CEMA, fue, quizás, la que mejor puso en blanco sobre negro cuál es la actual situación argentina: “Los niveles de actividad son mínimos en muchísimos sectores, todo el mundo cree que con la llegada del nuevo Gobierno todo se arreglará mágicamente, pero la herencia que está dejando esta administración va a ser un muerto muy difícil de levantar”.

¿Cuál es la foto real que tiene la Argentina hoy? Las reservas del Banco Central argentino cayeron en el ranking sudamericano del segundo al quinto lugar. La deuda que tiene Vanoli en Lebacs supera a las reservas. La relación reservas versus deuda pública también es grave: la Argentina debe casi siete (6,8) veces sus reservas, Venezuela y Ecuador deben 3,9 veces sus reservas y Brasil 3,5 veces.

Ahora bien, si tenemos estos números, ¿por qué suben tanto los títulos argentinos? El inminente cambio de Gobierno es una explicación posible. Y otro sostén importante es la cosecha: se espera un récord absoluto de 58 millones de tonelada de soja, y el cereal resiste en la zona de los US$ 361 en Chicago, por lo que en los próximos meses traerá fuertes dólares a la Argentina (y habrá menor salida por gastos de energía porque el petróleo se está cayendo).

¿Es sostenible este fuerte aumento de los valores argentinos? Los expertos plantean las siguientes perspectivas:

SOJA: Tratando de salir de la mala onda, intentando adivinar qué puede pasar con las inversiones en los próximos meses, los principales analistas giraron la cabeza. Abandonaron la mirada minuciosa de acciones, bonos y monedas, y se enfocaron en el verde yuyito. Según datos publicados esta misma semana por la Bolsa de Comercio de Rosario, la cosecha de soja arrojaría en esta temporada una cifra récord absoluto de 58 millones de toneladas, 4,6 millones de toneladas más que en la campaña 2013/14. A US$ 360 por tonelada, esa cantidad extra le traerían al país un ingreso extra de US$ 1.656 millones, que con una retención fija del 35% le reportarían al Estado una recaudación adicional de US$ 580 millones (claro que habrá que ver qué pasa con la cotización del cereal: la gran oferta de soja esperada en Sudamérica hace difícil que el mercado pueda desarrollar subas de precios, y veremos si baja). Igualmente, esta bocanada de dinero, más la llegada de una nueva administración, que podrá invertir lo recaudado con criterios diferentes a lo que se hizo en la década K, está haciendo que muchos inversores se sigan posicionando en títulos argentinos. Claro que, como contracara el debate vuelve a mostrar que somos como un perro mordiéndonos la cola: estamos como en 1910, cuando siempre llegaba una cosecha para salvarnos, y la salvación nunca llegaba.

ORO: Luego de ganar 146% entre 2009 y 2012, el oro fue una muy mala inversión en los últimos tres años. Mientras uno de los principales índices accionarios mundiales como el S&P 500 tuvo una tasa de crecimiento promedio anual de 17,9% durante el período 2012-2014, el metal preciado observó una caída promedio de 9,1%. El oro tiene una relación directa con el dólar: si el dólar se devalúa el oro se aprecia, y viceversa. O sea, si el dólar sigue potente, el oro seguirá por el piso. Pero, ¿seguirá potente el dólar? En pocos días arranca la emisión gigantesca de euros de parte del BCE para intentar poner en marcha la alicaída economía europea. Esto quiere decir que el principal socio comercial de Estados Unidos devaluará su moneda, afectando la aún débil recuperación de la economía estadounidense. Eso, sin dudas, será un límite para el dólar: podrá seguir creciendo, pero con un techo que se adivina cada vez más cercano. Esa alternativa alienta la recuperación del metal amarillo, que sigue titubeante. Ahora bien, ¿es el oro el mejor refugio? Algunos expertos en metales plantean lo siguiente: para los que piensen que es un momento adecuado para comprar metales físicos, no piensen en el oro, sino en el platino: “Está más bajo y los fundamentos son mejores a largo plazo. A corto plazo puede haber más corrección, pero comprando posiciones afuera (en la Argentina es imposible, te matan con el spread) el platino puede ser un gran refugio para una pequeña parte de la cartera”.

PETRÓLEO: Vayamos ahora a lo macro. El petróleo seguirá gobernando el mundo de las inversiones. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) se abre una perspectiva pesimista. Hay superabundancia de reservas, con miles de millones de barriles esperando comprador. Europa y China están con sus economías ralentizadas. Edward Morse, director global de materias primas en Citigroup, argumenta que Brasil y Rusia están produciendo petróleo a niveles de récord. En tanto que Arabia Saudí, Irak e Irán están ‘peleando’ por mantener su cuota de mercado reduciendo precios y bombeando petróleo sin parar. El mercado tiene un exceso de oferta y las reservas están alcanzando máximos. Frente a esto, el banco de inversión estadounidense Citigroup cree que los últimos rebotes que han registrado los futuros del petróleo son un mero amago para continuar con el desplome que esconde la tendencia fundamental de la cotización. Esta caída, según el Citi, tocará suelo en los US$ 20, lo que se convierte en el pronóstico más bajo conocido hasta ahora (Goldman y Merrill ya habían hablado de US$ 30), nivel que a la vez podría suponer el final de la OPEP, ya que la revolución del fracking ha roto la capacidad de la OPEP para manipular los precios y maximizar sus beneficios.

DÓLAR EN EL EXTERIOR I: No vienen tiempos fáciles. El euro, que cotizaba a US$ 1,40 hace un año y se arrastró a US$ 1,11 hace dos semanas, oscila hoy en los US$ 1,14. Recuperó algo porque la tragedia griega parece haberse convertido en comedia, aunque todavía tiene un final completamente incierto. Sin embargo, dentro de 20 días empieza la compra mensual de bonos por 60.000 millones de euros por mes (unos US$ 68.000 millones) en una lluvia de emisión que se extenderá durante el 2015 y todo el 2016. Este movimiento hace que los analistas proyecten una consistente devaluación para la moneda única europea (que no es única), lo cual llevaría al euro a cotizar 1 a 1 contra el dólar. Pero hay mas: como el BCE comprará bonos pero no de manera general, sino a cuenta de los Bancos Centrales de cada país de la UE, esto promete tensiones políticas de proporciones. Frente a esto, Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, afirmó que el euro está condenado a morir. Dijo: “A falta de una unión política, me resulta muy difícil prever que el euro se sostenga en su forma actual. El mundo estaría mejor sin el euro. Esa unión monetaria es demasiado compleja, a menos que Europa decida tener un órgano de Gobierno unificado que esté al mando y tome todas las decisiones. La UE le pide a Grecia austeridad tras austeridad y el país está sumido en una deuda que no puede pagar. No veo que esto se pueda resolver sin la salida de Grecia de la zona euro. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que todo el mundo reconozca que la separación es la mejor estrategia”.

DÓLAR EN EL EXTERIOR II: Otro de los temas cambiarios que inquietan, sobre todo a Sudamérica, son los movimientos que se están haciendo en Brasil y Venezuela.  Nicolás Maduro está liberando parcialmente su mercado, en un experimento que nadie sabe qué dirección podrá tener. Y Brasil, tras la reelección de Dilma Rousseff, está realizando un ajuste de proporciones. El dólar, que cotizaba a 2,50 reales en noviembre, tocó esta semana un máximo de 2,87 reales (luego retrocedió algo, a 2,85) marcando una suba del 14% en 10 semanas. Esta suba del dólar pudo ser enfrentada sin problemas por el presidente del Banco Central brasileño, Alexandre Tombini: tiene reservas por nada menos que US$ 372.000 millones. Pero la decisión fue dejar subir el dólar porque Brasil registró en diciembre la mayor caída desde 2003 en sus ventas minoristas. El estancamiento brasileño es muy importante y los analistas esperan que con la devaluación Brasil pueda reanimar sus exportaciones, algo que puede complicar a la economía argentina. Veremos cuál es el resultado: la confianza de los inversores en el gigante sudamericano ya no es la misma de hace unos años.

DÓLAR EN LA ARGENTINA: A pesar de la fuerte escasez de dólares que se siente en lo que va de este año, el precio del dólar libre sigue con tendencia declinante. ¿Cómo se explica esta contradicción? En el mercado dicen que es decisivo el comercio administrado que realiza el Gobierno. A través de cepos, cupos, multas y suspensiones, logran que todos los números se pongan en línea. Por otra parte, los grandes jugadores se han convencido de que, gracias a los swaps chinos, que están viniendo en cómodas cuotas, no hay manera de que el mercado le tuerza el brazo a las reservas del BCRA. Sin que nadie sepa cuánto dinero real hay, Vanoli sigue mostrando unos US$ 31.300 millones en sus cuentas (con Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas advirtiendo que sólo US$ 13.000 millones de ese monto son dólares reales). O sea, con dólar virtualmente dominado durante los próximos ocho meses, y con perspectiva de que el tipo de cambio oficial suba posiblemente 10% de acá a octubre (Miguel Bein, economista de Daniel Scioli, cree que el próximo Gobierno recibirá un dólar oficial de $ 9,90), algunos inversores resuelven vender sus dólares, colocarlos a tasa de interés con vencimiento en agosto o setiembre, con una renta semestral del 13 o 14%, y retomar posiciones en ese momento. Sin embargo, detrás de todo este artilugio financiero, generado por el propio Gobierno, aparecen dos grandes peligros. La inflación ha perdido algo de fuerza, es cierto (bajó del 38% al 26% anual) pero con la variación de precios actual los miles de empresas que viven de la exportación verán agudizados sus problemas para competir, por lo que este sostén cambiario no podrá ser extendido en el tiempo. Por otra parte, también está la relación con Brasil, nuestro principal socio comercial. En las últimas 10 semanas el dólar subió 14% en Brasil y avanzó 1,8% en el tipo de cambio oficial argentino (con el dólar blue achicando casi 2%). Y en los últimos seis meses el dólar subió 28% en Brasil, mientras que en la Argentina el dólar oficial avanzó 3% y el blue bajo 6,4%. Con gran costo para las cuentas públicas y privadas, este desequilibrio se podrá mantener por intereses políticos hasta octubre, pero a medida que la elección se acerque los que se están animando a la tasa de interés enfrentarán una creciente posibilidad de puerta 12.

TASAS DE INTERÉS: La consistente suba salarial orientada por el Gobierno en los últimos meses está siendo manejada por el Banco Central, con un costo que lentamente va aumentando. Los ingresos de salarios recibidos por los trabajadores, aguinaldos incluidos, determinaron que el stock total de plazos fijos pegara un fuerte salto, desde 390.000 millones de pesos de diciembre a 460.000 millones en el cierre de enero. Ese dinero se quedó en los bancos por dos razones: 1) la gente teme por el nivel de actividad y no está gastando y 2) Vanoli está subiendo las tasas, en vez de bajarlas como había prometido, con el objetivo de desalentar la compra de dólar ahorro, cuya diferencia con el oficial va a tener que ser devuelta en pocos meses. Buena parte de estos fondos, que pagan tasas de interés que van del 23 al 26% anual, son recolocados por las entidades en Letras del Banco Central, con tasas que van del 26,5 al 29% anual, de ahí que los balances de los bancos sigan mostrando muy buena salud. El grueso de los “inversores rana” parece haber decidido cocinar su dinero de acá a las elecciones en tasa en pesos, pensando que tendrán la capacidad para salir del agua sin ser afectados cuando el hervor llegue. En este momento el que está en dólares pierde y el que está en pesos va ganando. Pero ese número tiene patas cortas y sólo los funcionarios que manejan las variables, o la presión inesperada del mercado, podrán definir en qué momento las cosas se darán vuelta. Pero que va a pasar, nadie tiene dudas. Con la esperanza de conseguir otro escalón, Vanoli busca que parte de esos pesos se conviertan en depósitos en dólares, ofreciéndoles a los bancos una parte importante en la renta de ese producto. Veremos como sale el experimento. Mucha de la gente que fue afectada por el corralito en diciembre del 2001 ya no está operando.

BONOS: La tasa a vencimiento que tienen los bonos a 10 años en este momento está en uno de los niveles más bajos de la historia del capitalismo. Por recibir dinero, Suiza cobra -0,03% anual. Alemania paga 0,3% anual, Japón y Holanda 0,4%, Francia 0,6%, Canadá 1,5%, España, Italia y Gran Bretaña 1,6%, EE.UU. 2%, Portugal 2,4%, Australia 2,5%, Nueva Zelanda 3,3%, México 3,4%, Brasil 4,6%, India 7,7%, Argentina 9,1% y Grecia 9,7%. Tal como están dadas las cosas, se espera que la tasa a 10 años de EE.UU. suba de 2% a 3% en el próximo año, iniciando un período de suba de tasas en todas partes. ¿Qué significa la suba de tasas a vencimiento? Se trata, lisa y llanamente, de un descenso en los precios contado para los bonos (estamos en una burbuja y a nadie parece importarle, al menos por ahora). Y puntualmente en el caso argentino, la burbuja de los bonos es alimentada además por la expectativa de que un nuevo Gobierno arreglará las cosas con tres plumazos (risas). Ahora bien, considerando la actual tendencia alcista que tienen los bonos en todas partes, y entendiendo que quedan pocos meses con dinero barato (en algún momento se vendrá la suba de intereses para frenar una ola inflacionaria, algo que se viene diciendo desde hace un año), muchas empresas grandes están tomando dinero a dos manos, con la idea de colocarlo a tasa de interés y recomprar sus papeles propios en unos meses, cuando los precios hayan retrocedido. Así, la farmacéutica Merck acaba de colocar bonos por US$ 8.000 millones, la especializada en electrónicos y software Apple lo hizo por US$ 6.500 millones y Microsoft emitió papeles por US$ 10.800 millones. Todas están líquidas, no necesitan endeudarse, pero colocan esos fondos a tasas más altas en mercados off shore, cuando el ciclo cambie, cancelarán sus depósitos y recomprarán la deuda con jugosas ganancias. Frente a esto solo basta decir: todos sabemos cómo empiezan este tipo de decisiones, pero nadie sabe a ciencia cierta cuándo ni cómo terminan.

ACCIONES: Se sabe, para enfrentar un crecimiento económico que se muestra cada vez más escuálido, los Bancos Centrales del mundo han elegido emitir dinero hasta el techo. Lo harán hasta que la inflación empiece a mostrar sus garras. Como el petróleo (cotización madre de buena parte de los precios del mundo) sigue con tendencia bajista, la inflación no molesta por ahora. Pero varios analistas empiezan a avisar que el final del período ultra expansivo de los Bancos Centrales está cada vez más cerca. Por supuesto, ningún pequeño inversor le haría frente, en su sano juicio, a las políticas definidas por los Bancos Centrales. Por el momento, la emisión de billetes están a la orden del día y una de las principales buchacas que se beneficia con este juego es el mundo bursátil. En los últimos 25 meses las Bolsas del mundo han registrado aumentos suculentos, aunque con diferencias que deben ser muy tenidas en cuenta. Del cierre de 2012 a esta parte, la Bolsa de Buenos Aires es la que más sube, con una suba en pesos del 226%. Detrás de Buenos Aires se ubican: Tokio 73%, Nueva York Nasdaq 60%, Shangai 44%, Frankfurt 43%, Nueva York Dow Jones 37% y Madrid 29%. Ahora bien, de 2012 a esta parte no todas las Bolsas subieron y Latinoamérica viene sufriendo de manera consistente: en los últimos 25 meses México cae 3%, Santiago de Chile pierde 9% y San Pablo, la peor de todas, retrocedió 19%. En este momento muchas Bolsas festejan la llegada de balances empresarios con muy buenas utilidades y todo parece una fiesta. La suba puede seguir, los Bancos Centrales dirán cuándo se acaba. Eso invita a que los que están adentro pueden mantener, pero con un alto nivel de concentración para salir corriendo ni bien surja alguna luz amarilla. Mientras que los que están afuera deben pensar que los precios están muy caros y que es conveniente esperar para poder participar de un próximo baile.