Las “victorias” del Gobierno

¿Reducen los incentivos a negociar?

5 de diciembre, 2014

Las "victorias" del Gobierno

El Gobierno se ha anotado varias “victorias” en el último tiempo. La primera, sin duda, fue la tranquilidad cambiaria: redujo sustancialmente las cotizaciones paralelas, reduciendo (en parte) los efectos distorsivos de la brecha; mantuvo a rienda corta el dólar oficial; gracias a la quietud del “billete” (y la recesión y el torniquete monetario) logró llevar la inflación mensual a 2% en octubre y noviembre (menos de 30% anualizada) y, mientras la caída de la actividad parecería encontrar un piso, logró, en buena medida, que los efectos del default no sean tan graves como se esperaban. Ahora, con la propuesta de canje del Boden 15, puede relajar los vencimiento de 2015 y liberar dólares para otros menesteres, así como ponerle un piso más alto a las reservas para tranquilizar la transición cambiaria.

¿Es un escenario virtuoso y deseable para la economía? En absoluto. Pero los escenarios más pesimistas, aquellos que presagiaban una alocada carrera precios-dólar o una espiralización de la inflación, quedaron postergados. Por ahora. La confianza volvió al equipo económico.

Hay quienes creen que este “veranito” reduce los incentivos del Gobierno a negociar con los buitres. ¿Para qué bajar las banderas antibuitre y tener que cambiar el relato si no necesitamos los dólares? Lo que queda claro es que, luego de la novela de junio, nadie quiere arriesgar. Vale recordar que la mayoría pronosticaba que la Corte Suprema de EE.UU. tomaría el caso y, luego, que el Gobierno arreglaría con los litigantes para evitar un default. Error por partida doble. Hoy nadie se quiere arriesgar y volver a comerse el amago. “Soy economista, no psicólogo”, respondió Miguel Kiguel a la pregunta sobre qué hará el Gobierno una vez caída la RUFO el 1° de enero. “Todo depende de cómo vaya la economía en el primer trimestre: si aguanta, el acuerdo se disipa, si la economía se complica, el acuerdo reflota”.

Frente cambiario

También hay incertidumbre en el panorama cambiario. El dólar oficial sigue adormecido y los consultores se preguntan cuánto tiempo más puede seguir así. “A juzgar por la evolución reciente de los futuros del tipo de cambio en el Rofex, el mercado parece haberse convencido de que el Gobierno logrará sostener su compromiso de no devaluar hasta los primeros meses del año entrante, aunque duda de que Kicillof pueda mantenerse en esa tesitura hasta el final del mandato de Cristina”, sostiene Federico Muñoz. “Nosotros –a grandes rasgos– compartimos esta visión del mercado. Si bien ya no somos tan enfáticos respecto a la inexorabilidad de una devaluación durante el año próximo, seguimos creyendo que el escenario más probable es el de un salto discreto del tipo de cambio antes del final de 2015”, añade.

El retraso cambiario se agudiza, y no sólo por la inflación. “El tipo de cambio no refleja (hasta ahora) la caída de la soja”, dice Miguel Kiguel, desde EconViews. Con los términos de intercambio cayendo, el dólar clavado en $ 8,55 luce muy bajo para la rentabilidad exportadora. “Todos los emergentes están devaluando”, agregan desde ACM. “Es la respuesta normal ante una baja en el precio de las commodities”. Gustavo Reyes, desde la Fundación Mediterránea, recuerda que “una pauta cambiaria muy por debajo del nivel de inflación es la estrategia que desembocó en las fuertes tensiones cambiarias de principios de año”.

Mientras tanto, se viene la temporada más complicada para las variables monetarias, fiscales y cambiarias: el verano. Por ahora, el Gobierno viene ganando la pulseada, pero nada está dicho. Como viene ocurriendo desde 2012, el mes clave será enero. Pero, primero, hay que esperar que pase diciembre.