El mercado laboral

22 de diciembre, 2014

El mercado laboral

(Columna de Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino -IDESA-)

La economía termina el año 2014 con estancamiento, alta inflación y sin creación neta de empleos asalariados registrados en el sector privado. El panorama para el 2015 no se perfila diferente.

De todos modos, lo que hay que tener en cuenta es que el ajuste en el mercado de trabajo en una economía estancada y con inflación ,como la actual, es diferente al que se da cuando la recesión viene asociada a la deflación de precios. Este último caso, (recesión con deflación) ya se vio en Argentina a finales de la convertibilidad y se observa ahora en los países mediterráneos de la zona del euro. La deflación dificulta hacer frente a altos y rígidos costos laborales lo que termina provocando grandes pérdidas netas de puestos de trabajo. Esto se traduce en altas tasas de desempleo, aunque con salarios reales que mantienen su poder adquisitivo.

En cambio, una economía inflacionaria permite “licuar” los costos laborales y, por lo tanto, las pérdidas netas de puestos de trabajo se atenúan y la tasa de desempleo no crece demasiado. En todo caso, el ajuste viene por el lado del deterioro del salario real. Este es el ajuste que se está observando ahora en Argentina y que posiblemente tome continuidad en todo 2015.

Algunos números permiten ilustrar esta dinámica. El salario formal de la economía viene creciendo a razón de 30%-32% interanual, cuando la inflación –según las mediciones privadas– está en el orden del 40%. Posiblemente, la medición de la inflación de los privados esté sobredimensionada. Pero los datos oficiales están dando que el consumo privado cae –cuando el salario nominal aumenta– y esto implica que la inflación está en el orden del crecimiento de los salarios o algo por encima. Es decir, existe un deterioro del salario real.

Cuando se observan los indicadores laborales, vemos que el empleo está estancado, que aumenta la participación del empleo público y el cuentapropismo, y que la actividad laboral (o sea, la gente que trabaja o busca activamente un trabajo) disminuye. Estas son evidencias de que no hay muchas oportunidades laborales.

No hay que perder de vista que gran parte de las personas que pasan de la actividad a la inactividad laboral, y viceversa, son segundos generadores de ingresos de los hogares (cónyuges y jóvenes que viven con los padres) y los subsidios sociales financian la inactividad (la Asignación Universal por Hijo, el Progresar, las pensiones no contributivas, las moratorias previsionales).

De aquí que el deterioro de los ingresos reales en cierta manera atenúa la destrucción de puestos de trabajo y la escasez viene por el lado de insuficiente creación de nuevos empleos. Por eso, no se ve una tasa muy alta de desempleo, sino menos entrada de nuevos trabajadores y caída de los ingresos reales.

Para 2015 queda por esperar de nuevo una economía estancada, sin crecimiento neto de empleos de calidad. Posiblemente haya pérdidas de empleos de calidad, que no se traducirán en altas tasas de desempleo sino en mayor empleo público, cuentapropismo e inactividad laboral, ésta última financiada con los subsidios asistenciales.

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