“El próximo gobierno tendrá que revisar el gasto público”

Entrevista a Angel Sciara

12 de diciembre, 2014

“El próximo gobierno tendrá que revisar el gasto público”

En una entrevista exclusiva con El Economista, Angel Sciara, ministro de Economía de Santa Fe e integrante del equipo de Hermes Binner, destaca el programa económico de la provincia y cuestiona la asignación de recursos por parte del Gobierno Nacional. “El Gobierno está preocupado por bajar la brecha entre el dólar blue y el oficial, como si este fuera el gran problema de la economía nacional”, señala.

Muchas provincias tuvieron problemas de financiamiento a causa de la falta de créditos que se profundizó con el conflicto con los fondos buitre. ¿Cómo impactó esto en el caso de Santa Fe?

No lo hizo, en absoluto. En plena crisis del Gobierno Nacional con los fondos buitre, nosotros estamos negociando con el Banco de Desarrollo Latinoamericano y hemos establecido una línea de trabajo con los países árabes. Utilizando sus fondos para el desarrollo estamos gestionando distintos financiamientos para obras de importancia, particularmente acueductos. Con el primero que tenemos un acuerdo es con el fondo kuwaití, que ya está en ejecución y estamos haciendo el acueducto Avellaneda, y antes de fin de mes esperamos acordar un crédito de fondos de la OPEP para continuar con ese emprendimiento. ¿Cuál es la ventaja de esto? Que al igual que el crédito que estamos negociando con el fondo de Abu Dhabi, son préstamos a largo plazo y a tasas de interés que no se encuentran en el mercado abierto de capitales.

Eso para las obras importantes que requieren necesariamente de créditos externos. ¿Y para gastos corrientes? Varias provincias han tenido problemas para pagar salarios, dar bonos de fin de año…

Nosotros tenemos una tesis de oro, que es que no nos endeudamos para financiar gastos corrientes sino que éstos se afrontan con los recursos corrientes, de los cuales 65% provienen de los recursos coparticipados por Nación y 35% de los recursos de nuestra propia jurisdicción, en la que hemos mejorado notablemente la eficiencia y eficacia en la recaudación tributaria mediante nuestra administración provincial de impuestos. Con estos recursos nosotros estamos haciendo frente a tres puntos fundamentales en tiempo y forma: el pago de los activos y los pasivos, los gastos de funcionamiento necesarios para garantizar los derechos de nuestros ciudadanos, y un tercer elemento que es seguir garantizando el ritmo de la obra pública.

Menciona la coparticipación federal de impuestos. El gobernador Antonio Bonfatti ha sido crítico en varias oportunidades con el Estado Nacional respecto a este tema. ¿Está perjudicada Santa Fe en la administración de recursos por parte del Gobierno?

Cuando nos referimos a los problemas que tenemos con la Nación no nos referimos a la coparticipación federal de impuestos, que está fijada por ley, sino a las transferencias discrecionales. La coparticipación federal de impuestos es automática y se puede reciclar y auditar al final del año. A la provincia de Santa Fe le corresponde un porcentaje del 8,8 que está fijado desde hace años y esto es posible auditarlo. Cuando hacemos alusión a los problemas que tiene Santa Fe en la asignación de recursos nos referimos a las transferencias discrecionales, que define el Poder Ejecutivo Nacional a su arbitrio. Hay provincias que reciben ingentes recursos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y la provincia de Santa Fe no recibe un peso de los ATN. Más aún, la provincia de Santa Fe ha visto como los aportes de la provincia al fondo de los ATN han sido utilizados para compensar las deudas que otras provincias tienen con el Estado Nacional. Aquellas provincias que no se han endeudado son las que resultan perjudicadas en términos relativos. Santa Fe no tiene deuda con el Estado Nacional, mientras otras provincias tienen pasivos que pueden andar incluso en el orden de los $30.000 millones. Por el contrario, es el Estado Nacional el que le debe a la provincia de Santa Fe. A esto nos referimos cuando hablamos de la asimetría en el reparto de los recursos de la Administración Nacional.

Las economías regionales se vieron afectadas por el anclaje del dólar por parte del Gobierno. ¿Cómo impactó esto en Santa Fe?

Esta situación afecta a todas las economías regionales, que dependen de la competitividad-precio. Aunque quizás en el caso de Santa Fe no es tan grande el impacto porque depende mucho de los precios internacionales y del comportamiento de la demanda efectiva de los países importadores. Más importante que el tipo de cambio es el problema de la caída de la demanda brasileña por la desaceleración del nivel de actividad económica del país y el descenso del precio de las commodities.

Respecto al tipo de cambio, la estrategia del Gobierno Nacional parecería ser la de mantener el dólar estancado y utilizarlo como ancla antiinflacionaria. Sin embargo, algunos economistas señalan que esta estrategia no puede ser más que transitoria. ¿Coincide con esta lectura?

No hay ninguna duda de que hoy tenemos un tipo de cambio apreciado y un atraso cambiario notable y que tiene que ver con que la devaluación de enero fue totalmente superada por el nivel de precios, lo que hace que desaparezcan los efectos competitivos de la devaluación de entonces y que hoy por hoy estemos en las mismas condiciones de enero. Pero por eso el problema del tipo de cambio tiene que ser analizado en el contexto de una política económica integral. Uno no puede escindir el problema del tipo de cambio del problema de la distorsión relativa de precios que está determinada básicamente por el proceso inflacionario, que es incontenible. Ni puede estar disociado de la política fiscal ni de la política monetaria. Entonces, uno no puede decir si es transitorio o no, si no analiza la complejidad y la integralidad de una política económica que requiere ciertos equilibrios básicos que hoy no tenemos porque los hemos perdido.

¿Cuáles?

Por ejemplo, se habla de desendeudamiento pero uno no puede tener desendeudamiento si tiene déficit fiscal: el Gobierno está despreocupado de la economía real y está preocupado por bajar la brecha entre el dólar blue y el oficial, como si este fuera el gran problema de la economía nacional. Evidentemente, lo ha conseguido a partir de acciones que inteligentemente han sido puestas en práctica, como buscar financiamiento distinto a la emisión monetaria y permitir la compra de dólar ahorro que revierte al sistema a través del mercado paralelo. Pero no tenemos hoy una mirada integral del problema económico y eso me parece que es central en un sistema que es tremendamente complejo.

En ese sentido, ¿cuáles son los principales puntos de la economía que debería revisar el próximo Gobierno?

Lo central es revertir la distorsión de precios relativos que tiene en los términos de la coyuntura actual y encontrar un sendero de crecimiento a través de una política clara de industrialización, del sector agropecuario y de política energética. Hay elementos que están distorsionados o que se han perdido y que hay que recuperarlos. Para muchos, lo primero que debe hacer el próximo Gobierno es un recorte fiscal. A mí la palabra ajuste no me gusta pero tampoco me asusta. Lo que sucede es que no se trata de ajustar; el gasto público cumple un rol importante pero si uno tiene un gasto público que es tremendamente regresivo como en la actualidad, no cabe duda de que hay que revisarlo. Si uno tiene un gasto público en el que una parte importante son subsidios que son apropiados por los que más tienen, una economía que intente mejorar la distribución del ingreso y apuntar a la igualdad tiene que revisar la asignación de ese gasto público. Cualquier gobierno que asuma tendrá que hacer eso y si nosotros llegamos a ser gobierno seguramente es un tema que tendremos que revisar, de la misma manera que tendremos que revisar el sistema tributario para imponer el principio básico de la tributación, es decir, que el que más tiene, más paga.

El Gobierno critica las respuestas ortodoxas a su programa económico. Un gobierno socialista, ¿sería más heterodoxo o más ortodoxo que el kirchnerista?

Yo siempre dije que estas etiquetas de ortodoxia y heterodoxia no me parecen relevantes. En verdad me parece que uno puede utilizar instrumentos que provienen de la llamada ortodoxia o de la heterodoxia pero lo que en definitiva termina definiendo una política económica no son las etiquetas sino los objetivos que se persiguen con esos instrumentos. Una política económica que tienda a crear empleo, distribuir el ingreso y mejorar el bienestar de los ciudadanos es lo que nos preocupa y lo que nos tiene que ocupar y para esto hay que tener una economía consistente, cualquiera que sean las herramientas que se utilicen.