Sin ayuda del mundo

2015, último año de viento de cola

24 de septiembre, 2014

Sin ayuda del mundo

(Columna de Amílcar Collante, economista y miembro del CESUR)

El afianzamiento de la recuperación económica en EE.UU. ha llevado a la Fed a ir recortando su plan de estímulos monetarios y en octubre finalizarían las compras de activos por parte de la autoridad monetaria. De continuar las buenas noticias sobre el crecimiento de EE.UU. y los datos de empleo, el próximo paso será el aumento de tasa de interés de referencia en 2015. Consecuentemente, el dólar se fortalecerá a nivel global, ejerciendo presiones devaluatorias sobre las monedas de países emergentes e incrementando el costo del endeudamiento.

Asimismo, del otro lado del mundo, las noticias apuntalan la merma en el “viento de cola”. La economía china desacelerará su crecimiento para 2014. El PIB del Gigante Asiático crecerá cerca de 7,5%. Consecuentemente, tendremos una menor demanda de materias primas a escala global. Estas dos cuestiones comienzan a configurar el nuevo escenario mundial de cara al 2015. Según el informe Perspectivas Económicas del FMI, “el boom de las materias primas se produjo en el período 2003-2011”. Los precios de las materias primas se mantendrán altos en términos históricos, pero más bajos que la última década. Por ello, difícilmente repetiremos las condiciones extraordinarias de la última década.

La región y la Argentina

Los países de América Latina que supieron aprovechar esta bonanza económica y el endeudamiento barato para obras de infraestructura de largo plazo llevarán una ventaja al resto. Y si complementaron con políticas económicas sustentables, disciplina fiscal y tasas de inflación bajas, su margen de maniobra para hacer frente a este contexto adverso es mayor.

La economía argentina tiene menos margen que los países vecinos. En primer lugar, por encontrarse en default, no podrá contar con los dólares financieros baratos. Por otro lado, los problemas internos: alta inflación, cepo cambiario y atraso cambiario dificultan la posibilidad de generar dólares comerciales como el país supo hacer, especialmente, en el período 2003-2011.

Asimismo, existe una situación particular de Argentina respecto a otras economías de la región. Según el economista de HSBC Javier Finkman hay una tendencia a que “los precios van a ser mucho más altos para las commodities energéticas que para las agrícolas “ en los próximos años. Sabemos que Argentina tiene déficit energético y superávit en productos agrícolas”, lo cual agrava el panorama interno.

De cumplirse con estas proyecciones, el 2015 luce como el último año para aprovechar el viento de cola. Por ello, Argentina tendría que hacer todo lo posible para beneficiarse del mismo. ¿Lo logrará?

Los holdouts

Todo indica que nos aproximamos a una inevitable suba de tasas de la Fed, que si no es en 2015, será en 2016. Es decir, que durante el próximo mandato presidencial 2015/ 2019 es altamente probable que el endeudamiento será más costoso. Por ello, si es más barato endeudarse hoy que mañana, la decisión de arreglar el conflicto con holdouts y volver a los mercados financieros en enero de 2015 es casi indiscutible. Necesariamente habría que acelerar en ese frente. Más aun en el contexto de estrangulamiento de divisas y stop & go que nos encontramos.

Por el lado de la competitividad y del comercio exterior es más costoso aprovechar la última brisa del viento de cola ya que antes deberíamos solucionar los problemas internos (inflación, atraso cambiario y cepo) y, para ello, es necesario una corrección cambiaria y un plan anti-inflacionario, lo que implica hacer un ajuste fiscal en un año electoral, lo cual es muy costoso en términos políticos. Por lo anteriormente dicho, lo único que parece posible hasta diciembre de 2015 será volver al endeudamiento. En economía no hay una revancha a la semana siguiente como en el fútbol. Todo lo que desaprovechamos ayer, no estará mañana.

Sabemos que en Argentina habrá un fin de ciclo político y eso entusiasma al mercado. El tema es si las expectativas positivas del cambio político no nos dejan ver que el contexto difícilmente sea igual al período 2003-2011. El contexto económico mundial está girando y sería equivocado olvidar estos cambios fundamentales para proyectar qué país y qué panorama mundial recibirá el próximo gobierno.