Menos exportaciones, más recesión

La transición, más complicada

4 de septiembre, 2014

Menos exportaciones, más recesión

La situación económica se sigue complicando y la transición tiene una seria amenaza. Alejadas las expectativas de un acuerdo con los holdouts que agilice el ingreso de capitales, la situación empeora con la continua –y acelerada– caída que vienen mostrando las exportaciones desde 2011. Con las reservas internacionales en un nivel crítico, el Gobierno sigue restringiendo el ingreso de importaciones y profundizando el ciclo recesivo. Es que el mantenimiento del superávit comercial es la última carta que tiene el país para evitar una nueva crisis de balance de pagos. En un contexto de default, de caída del precio de la soja y de la producción industrial, la oferta de divisas continuará en baja, aumentando la presión sobre las reservas, el tipo de cambio y el nivel de actividad.

Tras la fuerte disminución que tuvo en los primeros cinco meses del año, en julio el saldo comercial volvió a mejorar y marcó un superávit de US$ 803 M, más del doble al de un año atrás. Al igual que en junio, la mejora la determinó la aceleración en la caída de las importaciones (mientras que entre enero y mayo cayeron al 7%, en los últimos dos meses bajaron al 11%) en tanto que las exportaciones marcaron una reducción del 9%. Con este resultado, en los primeros siete meses del año el excedente comercial llegó a US$ 4.500 M, US$ 1.000 M menos que en el mismo período del año anterior.

¿Y las ventas?

Lo que más importa –y preocupa– es la pobre performance de las exportaciones que no dan señales de recuperación. De hecho, en julio último registraron una caída del 9%, acumulando en lo que va del año una merma del 10%. La buena cosecha de soja permitió que las ventas externas del complejo sojero registren un alza del 20% (más de US$ 2.100 M) en tanto que el resto fueron 20% (US$ 7.000 M) más bajas. Dentro de este grupo se destacaron la merma en los envíos de cereales (50%, US$ 3.800 M), manufacturas industriales (15%, US$ 2.200 M) y las de combustibles (15%, US$ 500 M).

Los menores envíos de manufacturas industriales obedecen exclusivamente a las cantidades: en lo que va del año, mostraron una contracción récord del 20%, mucho peor a la que tuvieron en 2009 y en 2002. Analizando los envíos por sectores, se destaca que la mala performance no es exclusiva de autos ni tampoco de Brasil. Concretamente, las exportaciones del sector automotriz –que concentran el 40% de las exportaciones industriales– tuvieron una caída del 20%. Los demás rubros industriales presentaron una merma promedio del 10%, destacándose la fuerte contracción de las ventas externas de metales y maquinaria en tanto que los productos químicos (excluyendo biodiésel) están estancadas.

Cuando se analizan las exportaciones industriales por destino, destacamos que la contracción de las ventas externas no es exclusiva “responsabilidad” de Brasil dado que es generalizada. De hecho, las exportaciones a Brasil –concentran la mitad de los envíos del sector– presentaron una caída del 14%, en tanto que las destinadas al resto de los países de América Latina –concentran más de un tercio de los envíos del sector– bajaron 20%. Incluso las exportaciones de autos a estos destinos disminuyeron 30% mientras que las destinadas a Brasil lo hicieron al 18%.

Del salto a la caída

Entre 2003 y 2011 el país contó con un excelente escenario internacional que le permitió dar el tercer salto exportador de los últimos cuarentaaños (los dos anteriores fueron los que se registraron entre 1976 y 1979 y el que se dio entre 1993 y 1998, en los que las ventas externas aumentaron a un promedio del 18% y 13% anual respectivamente). Las exportaciones pasaron de US$ 25.000 M en 2002 a US$ 84.000 M en 2011, lo que implicó un crecimiento promedio del 14% anual, levemente superior a la que tuvieron las exportaciones globales. Una de las principales diferencias del último salto exportador es que se explicó principalmente por la suba de precios (lo hicieron a razón de 9% por año) en tanto que las cantidades tuvieron un desempeño mucho más modesto (4% por año). Vale aclarar: los volúmenes exportados de las manufacturas industriales fueron los más dinámicos (crecieron 8% por año) pero estuvieron muy lejos de la dinámica que registraron en los otros dos saltos.

Menos exportaciones, más recesión

La fuerte dinámica que tuvieron las exportaciones en este período permitieron lograr un elevado superávit comercial y de cuenta corriente (ayudado por la menor carga de intereses producto de la reestructuración de deuda) e incluso alcanzó para financiar la salida neta de capitales y así las reservas internacionales tuvieron un fuerte incremento. Parecía que al fin el país había encontrado la manera de evitar las recurrentes crisis de balance de pagos que tanta volatilidad le dieron al crecimiento de la economía. Pero todo se terminó.

Pese a contar con esta formidable tendencia, en 2011 el Gobierno decide endurecer el control de cambios para evitar un ajuste inexorable del tipo de cambio. Pues otra de las características del salto exportador es que se desarrolló en un contexto de apreciación cambiaria. Los resultados del no ajuste cambiario no se hicieron esperar: en los últimos tres años las exportaciones no sólo interrumpieron la caída, sino que comenzaron a caer. Entre 2011 y 2014 caen a razón de 4% por año, destacándose las industriales y de combustibles que lo hacen al 3% y 9%, respectivamente. En valores implica que en 2014 las exportaciones serán US$ 10.000 M menos que en 2011.

No fue suficiente ni la excelente dinámica que tuvo el complejo sojero, cuyas ventas en la última década se triplicaron.

Así las cosas, la performance de las exportaciones le marcarán el rumbo a la transición. Al atraso cambiario y pobre dinamismo de las exportaciones industriales, se suma la tendencia negativa que muestran los precios de las materias primas y de la soja en particular, que en el último mes acumuló una merma del 20%. Dinamitando los puentes para ingresar a la comunidad financiera global, la restricción externa es cada vez más activa y alejando cualquier posibilidad de recuperación. La transición se sigue complicando.