¿Dónde invertir en primavera?

La opinión de los expertos

19 de septiembre, 2014

Créditos UVA, rezagados

(Informe de Luis Varela)

Finalmente, tanto hizo el Gobierno, que los inversores empezaron a asustarse. El mercado financiero es un avispero. En los últimos nueve meses el dólar blue subió 50%, de $10 a $15. Y en las últimas diez semanas subió 25%, de $12 a $15. La velocidad de caída del peso es tan grande que, mientras el mercado paralelo del dólar bulle, las mediciones privadas de precios, todas, sin excepción, indican que la inflación de la primera quincena estuvo en el 1,5%. Este dato sobre el avance de los precios llega después de que la denominada “inflación Congreso” (promedio de consultoras privadas) dieron un aumento de precios del 2,65% en agosto y del 40,38% en los últimos doce meses.

La gente sabe eso. Ya nadie necesita que le informe lo que está pasando. Una compra de supermercado, por más chica que sea, se lleva más de $500. El billete de mayor denominación, el de $100, se esfuma con uno o dos viajes de taxi. Frente a la presente estampida, la gente pregunta: “¿Va a seguir subiendo todo sin fin? ¿Qué hacemos? ¿Qué hago con el dinero?”.

La inquietud se multiplicó a tal punto en los últimos días que un cúmulo de gente se acercó al banco para hacer tres cosas principales:

1) Cancelar el plazo fijo en pesos que le paga 19% anual, casi la mitad de la inflación real.

2)Colgarse del pedal mínimo denominado “dólar ahorro”, a través del cual un empleado medio puede comprar a $10,11 unos US$ 500 por mes, para venderlos en el paralelo con una ganancia de $5 por dólar, o sea, $2.500 en total.

3) Comprar pasajes o paquetes turísticos en el exterior con el dólar turista, a $11,37 pesos y reclamar parte de ese precio a la AFIP en el adelanto de Ganancias. Aunque estas operaciones empiezan a ser acotadas: una compañía aérea como American Airlines acaba de cerrar parcialmente su ventanilla (ya no vende pasajes para el verano y limita su venta a los próximos noventa días).

Frente a toda la situación los pequeños ahorristas empiezan a ponerse nerviosos. “¿Qué hago con la plata, los pesos se me incendian? Dígame por favor…”, es la consulta repetida ante el consejero de inversión.

–¿Cuándo quiere gastar el dinero?, le responde el asesor.

–Mire, yo de largo plazo no puedo ahorrar… Con juntar lo suficiente para hacer un veraneo pasable me conformo. O sea, quisiera saber cómo mantener lo que tengo desde ahora hasta al verano.

Primavera amor

Frente a esto, como pasó tantas veces en esta Argentina cíclicamente en crisis, la pregunta que más abundó esta semana fue ¿qué hacer con las inversiones en primavera? Y la respuesta, en este caso, no es nada sencilla. Debido a persistentes errores de política económica, el mercado local llegó antes a lo que se suponía que iba a pasar después. El kirchnerismo expandió el gasto todo lo que la inflación le permitió, suponiendo que el estallido le reventaría en las manos al gobierno que lo suceda, así como sucedió con Menem y De la Rúa. Pero, si ese fue el cálculo, está fallando. El precio de los granos se desplomó (la soja cayó de US$ 650 a US$ 360). Y todos los operadores empiezan a calcular cuántos dólares van a faltar en 2015. Además, es muy posible que a partir de marzo arranque la suba de tasas de la Fed, y eso marca que los tiempos por venir son complicados. Estamos a cien días del fin de las RUFO. En enero se le podrá pagar a los fondos buitre, sin influir en los inversores que entraron a los canjes anteriores.

El Gobierno toma un cúmulo de medidas para no quedarse sin reservas. Busca hacer de todo para estar tranquilo en abril, cuando arranque la campaña presidencial. ¿Se sostendrá hasta ese momento el precio de las acciones y los bonos? ¿Hasta qué lugar llegará la huida de los pesos? ¿Es sostenible la actual burbuja? Varios analistas advierten que el mercado siempre compra con el rumor y vende con la noticia. Hay que estar preparados. Frente a todo esto, el desconcierto es generalizado. Muchos de los analistas que siempre le ponen el pecho a las balas dicen: “El horno no está para bollos. Tenemos instrucciones de no hacer comentarios. La situación no es sencilla”.

Tres expertos

Sin embargo, otros operadores reconocidos, como Aldo Fernández, no rehúye a la respuesta: “Me parece que el puente más acertado para superar la primavera es comprar un 20% de la tenencia en bonos dolarizados (RO15, GJ17 y BDED), otro 20% en bonos dollar-linked, un 10% en dólar MEP (dólar Bolsa) y el resto en acciones, esperando alguna baja, 15% en YPF, 15% en Siderar, 10% en Comercial del Plata y 10% en Aluar”.

Por su parte, Omar Alberto Russo, director en PatacoNet, sintetiza su estrategia de la siguiente manera: “Las acciones argentinas, pese a haber ganado más de 85% en los primeros ocho meses del año, parecen tener todavía espacio para seguir ganando. En este caso, YPF, las energéticas y los bancos, son las preferidas. En lo que respecta a títulos públicos, el Boden 2015, superconservador, rendiría más de 20% en un plazo que deja poco lugar a la incertidumbre. Y también veo bien un bono bajo legislación de Nueva York, como el Global 17, si esperamos que se resuelva rápidamente el tema del conflicto con los holdouts. Luego, con expectativa de que haya un nuevo ajuste en el dólar oficial, tal vez a un valor cercano a $ 9.50 y hasta $ 10.00 en el corto plazo, los bonos dollar-linked también darán buenas utilidades”.

Y como tercera vos autorizada surge la estimación de Ignacio Corsiglia, presidente de Corsiglia y Cía. Sociedad de Bolsa. Su planteo es el siguiente: colocar 35% acciones internacionales, 30% acciones locales, 25% a monedas (sobre todo dólar) y 10% commodities, con la siguiente explicación: “El 35% de la cartera lo asignamos a una selección de acciones internacionales con buenos fundamentals, buen flujo de caja y diversificación de mercados, ya que históricamente a largo plazo las acciones han tenido una performance superior a otras alternativas como los bonos del Tesoro u otros instrumentos. Entre estas compañías elegidas están General Electric, Tenaris, Apple, Citigroup y Bank of America. También podemos incluir acciones europeas ante las recientes medidas de estímulo que introdujo el Banco Central Europeo, ubicando las tasas de interés prácticamente en 0 por ciento. Los bancos españoles como BBVA y Santander pueden ser interesantes”.

A continuación, sostiene que “otro 30% lo destinamos al mercado local de acciones, ya que, a pesar de la incertidumbre que existe en estos días, creemos que hay empresas con excelentes perspectivas y valuaciones atractivas de largo plazo. Elegimos a YPF (Vaca Muerta), Grupo Financiero Galicia y Banco Francés por sus atractivas ganancias y por su baja capitalización si se las compara con sus pares latinoamericanos, y también a Aluar y Siderar por su exposición a exportaciones, y a Telecom por los sólidos resultados mostrados”.

Asimismo, “el 25% lo destinamos a monedas, en particular al dólar, ante el fin cercano del estímulo monetario en Estados Unidos y la probable suba de tasas en 2015 (lo que debería fortalecer su moneda), y a la espera de oportunidades que puedan surgir, dado que el mercado de acciones en EE.UU. se encuentra en máximos históricos”.

Por último, “el 10% restante de la cartera la derivamos a commodities, entre las cuales favorecemos los granos para el largo plazo, dadas las fuertes bajas de precios del último mes y ante la sólida demanda de China y otros emergentes. También el oro y el petróleo pueden ser refugio, si se profundiza la inestabilidad en Oriente Medio”.

Como puede verse, la incertidumbre es grande pero las opciones elegidas son bastante parecidas. Habrá que tomar la decisión, cerrar los ojos, arrancar con la inversión de primavera a partir del 21, y sentarse a esperar para hacer las cuentas cuando llegue el verano.