La Copa del Mundo

10 de junio, 2014

La Copa del Mundo

(Columna de Matías Carugati, economista Jefe de Management & Fit)

Si bien Brasil 2014 es un evento deportivo, no deja de ser una medición entre países que puede extenderse más allá de ese ámbito. ¿Qué sucedería si los goles de cada selección no los marcaran Messi, Neymar, Ronaldo y compañía, sino la performance económica de los últimos años? ¿Qué equipo se alzaría con el trofeo?

Con este fin, replicamos la estructura del torneo, pero midiendo el desempeño de los equipos a través de las cifras económicas de su respectivo país. Para cada partido, comparamos la performance reciente (desde el último Mundial) de los dos países en 8 variables distintas, agrupadas en 5 ejes (economía real, inflación, finanzas públicas, cuentas externas y desarrollo socio-económico). Lo que se dice un enfoque puramente “bilardista.”

El equipo que exhibe mejor desempeño en cada variable “anota” un gol. Al tener 8 indicadores, un resultado de empate es posible (en efecto, ocurre en 12 de los 64 partidos). En la fase de grupos no hay mayores complicaciones, mientras que en la etapa eliminatoria, la paridad se define a modo de “penales”, en base a un indicador adicional (pobreza).

En esta competición económica, la Argentina quedaría eliminada en primera ronda. Los resultados son similares a la pesadilla futbolística de Corea-Japón 2002: una derrota (frente a Nigeria), un empate (Irán) y una victoria (Bosnia). El país aventaja a sus competidores en lo que hace a economía real y desarrollo. En cuanto a inflación, la Argentina es el segundo peor país del grupo, por detrás de Irán. En relación a las finanzas públicas y cuentas externas, si bien los registros no son malos, sí son comparativamente peores a los del resto de Grupo F, lo cual termina siendo fundamental para la eliminación temprana del seleccionado, que finaliza en la posición 17 de la tabla general (de los latinoamericanos de peso, sólo Brasil termina en peor posición –22–).

Ranking General del Mundial Económico

La Copa del Mundo

El campeón indiscutido sería Suiza, cuyo camino al título se cimenta con 3 victorias en primera fase, mayor diferencia de gol y una performance arrolladora en la fase eliminatoria. En tanto, si comparamos la expectativa futbolística con la performance económica, España es la gran decepción. El campeón de Sudáfrica 2010 finaliza en la última posición del torneo, lo que no sorprende, teniendo en cuenta los problemas que aquejan hace tiempo a su economía. Irán sería la sorpresa del Mundial. En un torneo donde los primeros puestos son para economías desarrolladas, el país de Medio Oriente pierde en cuartos de final, alcanzando la sexta posición en la tabla general. Exhibe indicadores interesantes (sobre todo en materia fiscal y externa), aunque el fixture lo favorece con rivales relativamente “accesibles” en términos económicos.

Precisamente, al igual que en el fútbol, el fixture incide en nuestro torneo. Si en vez de seguir la dinámica original del Mundial, los países compitieran todos contra todos en cada una de las variables, podemos medir la “ventaja deportiva” que le proporciona el fixture. Países como Australia o Bélgica se ven perjudicados, mientras que otros, como Inglaterra, salen favorecidos. En el caso de la Argentina, el fixture lo perjudica levemente, con la particularidad de que el análisis global dejaría al país en medio del bloque de economías latinoamericanas.

El Mundial de Fútbol nos permite realizar una evaluación oportuna del desempeño económico argentino. Habiendo terminado prácticamente a mitad de tabla, la performance reciente del país no ha sido descollante. Ello debería moderar la opinión de los entusiastas, pero también a los críticos, ya que el panorama tampoco es tan negativo. Aunque, a favor de estos últimos, la realidad muestra un paulatino deterioro en varios de los ejes analizados. Por suerte para la Argentina, el desempeño del conjunto nacional sólo dependerá del ánimo y la calidad de sus jugadores. Es nuestro deseo que Messi y compañía regresen de Brasil con el trofeo bajo el brazo, ya que si dependiéramos de los números de la economía, lejos estaríamos de salir campeones.