Inversión Extranjera Directa (IED)

13 de junio, 2014

(Columna de Gabriel R. Molteni, economista y director de ECONOX)

Según el informe publicado recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el año 2013 los flujos de inversión extranjera directa hacia la Argentina ascendieron a US$ 9.082 millones, 25% menos que el año anterior –es decir US$ 3.034 millones–. También estuvieron aproximadamente US$ 640 millones por debajo de los flujos recibidos en el año 2008. Si bien América del Sur experimentó un descenso en sus flujos de IED del 8% con respecto a 2012, la fuerte baja en el caso de nuestro país significó una disminución en su participación relativa. Para toda la región, sin embargo, los flujos de IED en 2013 estuvieron 5% por encima del año anterior, ascendiendo a US$ 184.920 millones. Los mayores incrementos fueron para México, Panamá, Bolivia, Ecuador y Costa Rica.

Desde el período 1990-1994, cuando la Argentina representó el 19% del flujo total de IED hacia la región, su participación declinó de manera sostenida hasta representar sólo el 6% en el período 2006-2012. Aún peor, en 2013 nuestro país sólo recibió el 4,91% del total de flujos de IED. Esta menor participación se ha reflejado en el ranking regional, donde de ser el segundo receptor de IED en el periodo 1990-1994 –sólo después de México–, descendió hasta el quinto lugar en el período 2006-2012 –por debajo de Brasil, México, Chile y Colombia–. Sin embargo, el año pasado ocupamos el puesto 6° –después de Perú–, y fue la primera vez en la última década que recibimos US$ 1.600 millones menos que Centroamérica.

Asimismo, si se tiene en cuenta el ratio de IED relativa con respecto a estos países, se pueden destacar algunos casos interesantes. Por ejemplo, la Argentina recibió aproximadamente cuatro veces más IED que Colombia en la década del ’90, para pasar a recibir sólo el 80% del flujo a este país entre 2006-2013. Algo similar ocurrió con Chile, que recibió un 40% de la IED hacia Argentina durante 1990-1994 pero en el período 2006-2013 más que duplicó el flujo hacia nuestro país. Con respecto a Brasil, luego de haber recibido casi el doble de IED hacia este país entre 1990-1994, en los últimos siete años la Argentina sólo recibió el 18,8% en promedio del flujo hacia nuestro vecino –que no ha dejado de aumentar su participación en la región, alcanzando el 36% del total en los últimos dos años–.

Inversiones en el exterior y translatinas

Las empresas translatinas se han beneficiado durante estos últimos años de un buen nivel de crecimiento económico y de la confianza de los inversores en la región, lo que ha favorecido su acceso al crédito. Con respecto a la IED hacia el exterior de estas empresas, es importante destacar el incremento de casi el 500% entre 2000 y 2012 –período en el que la inversión regional en el exterior pasó de US$ 8.225 millones a US$ 49.131 millones anuales–. Si bien la IED de la región en el exterior el año pasado cayó a US$ 31.611 millones, 33% menos que en 2012 y una de las cifras más bajas del último decenio, esta caída no debería interpretarse como un cambio de la tendencia al alza de los años anteriores.

Los factores fundamentales que explican la expansión internacional de las empresas translatinas siguen existiendo, pero esta expansión se realiza a través de grandes adquisiciones y proyectos de inversión por parte de un número relativamente pequeño de grandes compañías de sólo unos pocos países. Los casos más exitosos de trasnacionalización han sido los de México y Chile, pero Colombia también ha incrementado rápidamente la inversión de sus empresas en el exterior.

Para la Argentina, el monto de la inversión en el exterior para el año pasado fue de US$ 1.225 millones, muy similar al monto invertido en 2000 y la mitad de lo invertido en 2006 –US$ 2.439 millones–. En términos relativos, en los últimos cinco años nuestras empresas han invertido en el exterior aproximadamente el 4% de lo invertido por las mexicanas y las chilenas.

Nuestro desafío

El contexto de los últimos años para la región no tiene precedente, tanto en lo que se refiere a los flujos de IED recibidos como a las oportunidades de inversión en el exterior para avanzar en la globalización de sus empresas. Como destaca Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, “los países de la región no sólo siguen siendo atractivos para los inversionistas extranjeros, sino que también se están atreviendo cada vez más a conquistar otros mercados a través de las translatinas”.

La buena noticia es que es muy probable que los factores que han influenciado la llegada de IED a la región continúen siendo relevantes en los próximos años –como han sido los favorables términos del intercambio, por ejemplo–. Y si bien la Argentina se ha beneficiado de este contexto regional, es prioritario revertir la pérdida de posiciones relativas con respecto a nuestros vecinos, tanto en lo que respecta a la recepción de flujos de inversión extranjera como a la globalización de nuestras empresas haciendo inversiones en otros países. De no hacerlo, el costo de oportunidad será cada vez más alto.

Haciendo un simple ejercicio contrafáctico, el año pasado la Argentina podría haber recibido flujos de IED por aproximadamente US$ 20.782 millones, en vez de los US$ 9.082 millones reales, si se hubiera mantenido la participación promedio del 16% en el flujo total hacia Sudamérica del período 1990-1997. Es decir, nos perdimos de haber recibido aproximadamente US$ 11.700 millones.

Teniendo en cuenta el problema de la restricción externa y la necesidad de inversión para el sector energético, es imprescindible debatir cuáles son las políticas y condiciones más adecuadas para recuperar el terreno perdido.