Arranque flojo para el consumo

¿Ya pasó lo peor del año?

12 de mayo, 2014

Arranque flojo para el consumo

El consumo se vio afectado por la menor capacidad de compra, el encarecimiento del financiamiento y el desplome de la confianza, dice un informe de Ecolatina. Los agentes tienen menos ingresos disponibles, es más caro pedir prestado y, por último, hay menos predisposición a gastar (confianza). Los salarios reales exhibieron en el primer trimestre del año una de las mayores caídas desde 2002. La combinación de precios nuevos (y subiendo más rápido) y sueldos desactualizados produjeron una merma de 6,5% del salario real en el primer trimestre del año, según cálculos de Ecolatina.

No sólo la inflación afectó el ingreso disponible. “La necesidad de recomponer las cuentas públicas profundizó el fenómeno recesivo vía incrementos de tarifas, y aumentos de jubilaciones que no alcanzaron a compensar la inflación y erosión real de los planes sociales”, sostiene Ecolatina en su último informe.

La economista Soledad Pérez Duhalde, de abeceb.com, explica que los drivers para el consumo son en su mayoría negativos: “El ajuste monetario está dando lugar a una desaceleración marcada del crédito al consumo. La moderación de las paritarias y la aceleración de la inflación redundarán en una erosión de los salarios y de las jubilaciones reales. En un contexto de nula creación de empleo e inflación en ascenso, la masa salarial y jubilatoria real registrará este año una retracción. Con un nivel de actividad que registraría una caída de 1,5% este año, la expectativa para el consumo apunta a un retroceso de 1,8%. Esta vez, el gasto de los hogares operará como driver, pero no del crecimiento, sino de una contracción”.

Arranque flojo para el consumoGráfico Gentileza de Ecolatina

¿Qué dicen los números?

• Si bien las ventas reales de supermercados y shoppings comenzaron el año con cierta inercia gracias a la expansión mostrada a finales de 2013, las contracciones de marzo (-1,8% y -5,5%, respectivamente) contrarrestaron las subas iniciales. Las ventas minoristas a través de canales tradicionales, según CAME, también mostraron un retroceso en el primer trimestre (-5,6%). Más aún, el segundo comenzó con la contracción interanual más aguda desde finales de 2009: en abril, el indicador se contrajo 7,5% a causa de una caída generalizada de los rubros que lo componen.

• La menor oferta de financiamiento (reducción de las cuotas sin interés) y la suba de tasas también contribuyeron a desalentar el gasto de las familias: los préstamos al consumo (créditos personales, prendarios y el gasto con tarjeta) se frenaron durante el primer trimestre de 2014. El crédito trepó sólo 5,5% en los primeros tres meses del año, muy por debajo de la inflación, arrojando una significativa caída real (-6,7%). Peor aún, en abril se observó una contracción nominal de los créditos destinados a familias, hecho que no se observaba desde mediados de 2009, año en que la economía se contrajo 4%.

• La compra de bienes durables, cuyos precios están atados en buena medida a la evolución del dólar, fue la más perjudicada. La caída del salario en dólares por la devaluación fue aguda (-15,3% en los primeros tres meses del año), afectando particularmente el consumo de electrodomésticos y automóviles. Por caso, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de electrodomésticos cerraron el primer trimestre con una caída de 7,3%, que incluso se profundizó en abril (-15%). La cercanía del Mundial podría ser un estímulo para algunos segmentos del sector de electrodomésticos.

• Por su parte, tras un 2013 récord, la venta de automóviles 0 Km se desmoronó: el patentamiento de automóviles a estrenar cayó 13,4% en los primeros tres meses del año y se acentuó en el arranque del segundo trimestre (-35,5% en abril). La compra de vehículos tiene condimentos particulares. Su venta se derrumbó no solamente por el menor salario en dólares sino también a causa del impuesto sobre la venta de automóviles de lujo, que terminó por afectar vehículos de gama media debido al incremento de los precios tras la devaluación. Inicialmente, la demanda de vehículos fue absorbida por el mercado de usados, que creció 8,8% entre enero y febrero. No obstante, la contracción llegó en marzo (-15%) y se profundizó en abril (-17%).

• Las operaciones inmobiliarias también sufrieron la pérdida de poder adquisitivo en dólares de los hogares y el encarecimiento del crédito. Si bien las escrituras de la Ciudad de Buenos Aires aumentaron en el primer bimestre (+7%.), el incremento estuvo originado únicamente en la menor base de comparación (se habían desplomado 40%. en el mismo período de 2013). De hecho, de acuerdo a CAME, la compraventa de inmuebles siguió cayendo, acumulando una contracción de 17,9% entre enero y marzo, seguida de un desplome de 28,3% en abril. La dificultad para el acceso a la vivienda también alcanza al segmento de los alquileres, que muestran incrementos del orden del 27%. (según CDI Consult).

• La incertidumbre sobre el rumbo de la economía se plasmó en el desplome de las expectativas. Entre noviembre de 2013 y febrero de este año, el Indice de Confianza del Consumidor (ICC) de la UTDT cayó sistemáticamente, acumulando una contracción de 35,5% y alcanzando niveles por debajo de la recesión de 2009. No obstante, las expansiones mensuales de marzo y abril (+8,2% y 1,3%, respectivamente) podrían indicar que las expectativas habrían tocado un piso y estarían comenzando a estabilizarse a la par de la paz cambiaria lograda por el Gobierno.

No todo está perdido, diría “La Negra” Sosa. “La principal batalla se está librando en los frentes de las expectativas y la inflación. Si el Ejecutivo logra al menos una estabilización en estos campos, la recomposición salarial de las paritarias puede llegar a revertir la tendencia negativa del mal inicio del año”, sostiene la consultora. Si bien descarta que sea un buen año para el consumo, quizás lo peor haya quedado atrás.

“Estamos en la peor parte del año, con precios nuevos y salarios viejos pero en el segundo cuatrimestre, la situación va a mejorar por el efecto de las paritarias”, dijo Guillermo Oliveto (Consultora W), especialista en consumo, en el 12º Encuentro Nacional Retailer hace unos días.

“La caída del consumo podría moderarse a partir del tercer trimestre gracias a los aguinaldos y a los incrementos salariales que entrarán en vigencia recién a mediados de año, factor que no obstante se verá contrapesado por los aumentos en tarifas. Es esperable, además, que se anuncien aumentos en los planes sociales, que podrían recuperar parte del poder de compra perdido. La suba de jubilaciones se otorgará en septiembre cuando, con una inflación más estabilizada, se pueda recomponer parcialmente el poder de compra de la clase pasiva. También se especula con incrementos en los mínimos no imponibles del Impuesto a las Ganancias, que neutralizarían el impacto negativo que este tributo tiene en el momento en que se otorgan las subas de salarios”, concluyen desde la consultora.